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  • Historia del tango

    Historia del tango

    Cada 11 de diciembre se celebra en Argentina el día nacional del tango, recordando el nacimiento de dos íconos de este estilo musical, en voz y música respectivamente: Carlos Gardel (1890) y Julio De Caro (1899). El nacimiento de esta música urbana tiene historias muy particulares y una estrecha relación con nuestra historia nacional.

    Sabemos que la etapa de la organización definitiva del país trajo consigo la exclusión del gaucho, el fin de su libertad con el alambrado de los campos y su expulsión hacia los suburbios de la ciudad.

    En este contexto, nace el personaje del compadre, antecesor del compadrito. El compadre era el gaucho sin tierra que abandonó las pampas y con arrogancia hacía gala de su coraje y manejo del cuchillo, siendo el ganador en apuestas de amor, juegos de azar o en peleas. Seductor, protegía a sus amigos y era el preferido de las “chinas” por bailarín y por tenorio.

    Más adelante, los jóvenes quisieron ser como el compadre y en un nuevo contexto social, vistieron elegantemente y adquirieron refinadas conductas sociales, propias de las clases acomodadas del centro porteño. Así nace el compadrito, que no era guapo ni malevo. Sí era muy buen bailarín y con una estampa muy particular.

    El compadrito desaparece con la crisis del 30. La desocupación, la persecusión y represión hicieron mella en este personaje tan particular. Pero ciertos rasgos como el buen vestir, la elegancia, la aguda viveza y su autoestima fue quedando en el ADN de los porteños.

    Estos personajes fueron quienes acompañaron los inicios del tango y le dieron un toque particular. Pero ¿Cómo nace este estilo musical? Volviendo a fines del siglo XIX, debemos decir que el tango se originó en la periferia porteña, mientras las luces de la Generación del 80 le daban ese aire cosmopolita a la ciudad. Grupos de españoles, italianos,  africanos, marineros de paso y criollos calmaban la tristeza de su desarraigo con bailes, cantos y payadas. Así, poco a poco comenzó a gestarse esta música en aquella Buenos Aires cosmopolita. El aporte fundamental del candombe, y otro poco del folclore, del tango andaluz, flamenco y negro, más la propia creatividad de los músicos marcarían su origen. Su sitio habitual, desde los comienzos, fue el burdel, donde la diversidad rítmica y cultural fue formando esta música particular, de movimientos lúbricos y danza “pegajosa”.

    El tango nació como música instrumental solamente, hasta que poco a poco fue configurándose en su ritmo, melodía y compás.

    Al comienzo, el tango fue una música puramente instrumental y era interpretado con un piano solitario, después con violín, guitarra y flauta. Luego, a fines de la última década del siglo XIX se incorporó el bandoneón en reemplazo de la flauta, adquiriendo ese tono melancólico.

    Por su origen arrabalero y turbulento, el tango se ganó el desprecio de la sociedad culta de la ciudad. Sin embargo, fueron los jóvenes del centro quienes comenzaron a incursionar en estos ámbitos marginales para llevar a sus familias la novedad.

    En 1910 el tango llegó a Paris y tuvo un éxito asombroso. Luego volvió al país, pero “afrancesado”, lo cual le valió la aceptación definitiva de las clases altas porteñas.

    En  1916   Pascual   Contursi  escribió  “ Mi noche triste”, lo cual marcó el nacimiento del tango-canción, favoreciendo su sentido argumental y la expresión de sentimientos y emociones.

    Con una riquísima historia, el tango es pasado, es presente y también es futuro: Es la música urbana en plena vigencia.

    Si te gustó esta nota y te interesa el tango, tenés que leer el imperdible artículo sobre «Caminito»: La historia del tango “Caminito”: ¿Nace en La Boca o en Olta?

  • Emblema histórico en Córdoba: Museo del libro de Las Chacras Sur

    Emblema histórico en Córdoba: Museo del libro de Las Chacras Sur

    En la localidad de Las Chacras Sur, al límite con la provincia de San Luis, se encuentra uno de los monumentos a la historia y la cultura más importantes del país, y por qué no, del mundo. El museo del libro, propiedad del señor Luis Berraute, guarda en su interior un tesoro tan grande que esta nota no alcanzará a mostrar.

    Nos trasladamos hasta las cercanías de La Paz, para descubrir la cultura y las historias de los últimos cinco siglos, contadas por las páginas y las formas de los libros. Ese encuentro es mucho más grato cuando nos abre sus puertas una persona como don Luis Berraute, dueño de una amabilidad, una serenidad, una sabiduría y una calidez como pocas.

    ENTREVISTADOR: – ¿Cómo surge la idea del museo del libro?

    LUIS BERRAUTE: – Surge por las ganas de mostrar una colección particular, que era mi propia colección. Y acá, habiendo más tiempo, tenés la oportunidad de poder organizar todo esto, porque nunca tuve tanto tiempo en Buenos Aires como acá. Allá trabajaba activamente, y ahora estoy como en un remanso, digamos. Entonces en estos años organicé las vitrinas, las fichas históricas de cada libro, planteándolo en un orden cronológico; o sea, por siglos voy mostrando todo el acontecer de las primeras ediciones, los cambios sociales reflejados en los libros, y los cambios de pensamiento. Básicamente: cuáles eran los intereses según la época, y otros intereses que son universales porque son totalmente actuales. Cuando uno lee un libro clásico puede encontrar la misma inquietud que hoy. Por ejemplo: qué es la vida, qué es la muerte, la búsqueda del poder, el amor, la enfermedad… todo eso no ha pasado de moda. Hoy se tienen las mismas preocupaciones y la misma falta de respuestas.

    E: – Digamos que es una recorrida histórica por medio de los libros…

    L.B.: – Claro, a través del tiempo vos ves cómo cambió el pensamiento.

    E: – Esto era personal, comenzó siendo algo personal…

    L:B.: – Sí, sí… era algo mío, una colección…

    E: – ¿Y hace cuánto tiempo que venía juntando los primeros ejemplares?

    L.B.: – Y yo empecé a coleccionar en el año 1950 más o  menos… hace unos cuantos años…

    E: – ¿Los primeros dónde los consiguió?

    L.B.: – Todo empezó cuando estaba viviendo en Europa, en Paris. El primer regalo fue de un señor chileno: un libro sobre recetas de cocina del año 1600. Me llamó la atención el cuero, el lenguaje, el francés antiguo, y ahí empecé a tomar una curiosidad especial por aquél mundo del pasado, una búsqueda de meterme en la historia, y no me arrepiento.

    E: – ¿Cuántos años tenía aproximadamente en ese momento?

    L.B.: Habré tenido unos veinte años…

    E: – Volviendo a las piezas de este museo, ¿Cuáles son las más antiguas?

    L.B.: – Por ejemplo, tenemos una edición de los jesuitas del año 1532. En ese momento América tenía una cultura bastante virgen en relación con la colonización española, una cultura que fue desvalorizada. Por ejemplo, acá caía Tenochtitlán a manos de Cortez, como para hacer un paralelo de lo que ocurría en ese momento. Este libro fue impreso por los jesuitas en Roma, no acá, porque aún no existían las imprentas propias acá.

    E: – ¿Los libros tienen algún tratamiento especial para la conservación?

    L.B.: – Mirá, yo confío mucho en la higiene, principalmente. Hay que vigilar mucho eso pero después no porque el material básico, que eran las pieles de animales, el papel de algodón, son muy nobles; mucho más nobles que el material de las ediciones actuales, que por ahí son ediciones muy bonitas pero muy frágiles, porque el papel de la celulosa de la madera es mucho más frágil que el papel de algodón, por ejemplo. Lo más difícil, más allá del mantenimiento, es conseguirlos. Por aquello de las viejas ediciones cortitas, la gente no sabía leer ni escribir, y por otro lado, todo el avasallamiento de la historia misma, con guerras, quema de bibliotecas por razones religiosas o políticas, y eso ha hecho que queden tan pocas ediciones en la actualidad.

    E: – ¿Lo han visitado medios de comunicación nacionales o provinciales?

    L.B.: – Sí, sí. Muchos medios de todo el país. Por ejemplo han salido documentales en televisión, como el programa “En el camino” de Mario Markic. Actualmente está en gestación otro para un canal muy importante. También hay mucha inquietud por parte del ministerio de educación de la Nación por hacer algo para expandir el contenido cultural del museo. También me han visitado medios gráficos, a veces con cierta irregularidad, pero es hasta que alguien vuelve a descubrir el interés por este tipo de cosas. Porque hay que tener cierta sensibilidad para descubrir cosas de la cultura.

    Las luces, el atractivo de la cultura lo descubre aquél que entiende un poquito lo que es la historia, lo que es vivir, lo que es la civilización, lo que es la especie que somos nosotros, los humanos, construyendo arte, por ejemplo. Estos libros son arte también, un arte gráfico. Y por eso hablo de sensibilidad, porque el que va y visita museos o monumentos tiene que tener cierta curiosidad, la curiosidad es básica. Y uno va aprendiendo día a día, y empezás a asociar una cosa con la otra. La geografía tiene que ver con la historia, la historia con vos, vos con la biología, la biología con el cosmos; todo está íntimamente relacionado, como una telaraña inmensa…

    E: – Volviendo a su colección, estamos hablando de un museo único en el país, ¿no?

    L.B.: – Sí, es único en el país. Hay uno en Buenos Aires, recientemente inaugurado, que se llama “museo del libro y de la lengua”, pero es totalmente distinto porque es todo electrónico, con grabaciones de voz; y libros -que son muy poquitos- solo de autores argentinos. Quieren darle énfasis a los autores argentinos.

    E: – Sería un museo del libro argentino…

    L.B.: – Y sí, aunque no lo dicen, porque por ahí se amplía en el futuro… Depende de la Biblioteca nacional y han tomado el modelo de un museo que existe en Brasil, en San Pablo, que también recoge la cultura de Brasil y de la época del imperio portugués.

    E: – Pero queda reducido a un ámbito local…

    L.B.: – Sí, si bien lo local pinta lo universal, lo concreto es que son libros locales.

    E: – ¿Siempre fue proclive a la idea de los museos?

    L.B.: – Siempre me gustó, me interesó, fui curioso; pero ese gusto se fue perfeccionando con el tiempo… te vas metiendo en esta vibración del conocimiento.

    E: – Para terminar, ¿Cuál es la importancia de un museo?

    L.B.: Yo creo que es hacer crecer a la gente, haciéndola pensar, haciéndola darse cuenta de que tienen un pasado, que hay más cosas atrás de los padres o de los abuelos, y, en definitiva, que lleguen a conocerse a sí mismos, que todos podamos tomar conciencia de quiénes somos.

    E: – Es importante, porque hoy existe una tendencia generalizada, sobre todo en los más jóvenes, a no mirar demasiado al pasado…

    L.B.: – A no conocerse… y de ahí el conflicto que tienen. Porque la naturaleza no se disimula y en un momento empiezan a hacerse preguntas y no tienen las respuestas, no tienen el contenido adentro de ellos, porque poco han investigado, poco han pensado. Es una característica de la gente joven en general, pero no toda. En general vivimos en una época de barullo, de confusión, donde la gente se empacha de información pero no hace la digestión profunda… y de pronto, los museos ayudan a una mejor digestión de lo que es vivir.

    Definiciones que nos sirven para conocer más sobre la cultura y la vida misma.  Un verdadero lujo para esta pequeña publicación.

    En el año 2000 el museo del libro obtuvo el reconocimiento de la presidencia de la Nación y en mayo de 2013 fue declarado de interés nacional.

    La cultura y el conocimiento deben ser difundidos, y esto nos hemos propuesto desde este medio. Esta nota no es más que un pequeño empujoncito, a conocer más del mundo, a -como dice Luis Berraute- conocernos a nosotros mismos.

    Esta nota fue publicada en el año 2015 en la edición en papel.

    Si te interesan los museos y la historia, podés leer la nota Museo Rocsen: la cultura del mundo, de Traslasierra al mundo, o la otra parte de la entrevista a su dueño, don Santiago Bouchón, hablando del ex presidente Illia. Aquí el enlace: Santiago Bouchon, sobre Arturo Illia

  • Los orígenes de Mina Clavero

    Los orígenes de Mina Clavero

    No hay datos precisos respecto de la fundación de Mina Clavero pero, según testimonios y documentos recogidos, pudo establecerse que poco tiempo después de la fundación de la ciudad de Córdoba -en el año 1573- el capitán Hernán Mejías Miraval tuvo a cargo una expedición hacia lo que hoy es el Valle de Traslasierra con el propósito de realizar un relevamiento de poblaciones y riquezas, especialmente mineras.

    En esa época la zona estaba habitada por los Comechingones, los primeros habitantes de Traslasierra, que se establecieron en distintas poblaciones. La autoridad de cada parcela era el cacique, y Milac Navira fue quien presidía el clan que habitó las tierras sobre las que hoy se ubica Mina Clavero, cuyos primeros asentamientos se encontraban en la zona que hoy se conoce como “el Bajo” de Mina Clavero, actual Barrio Villa Luján.

    Con los primeros expedicionarios viajaba el minero español Hernando Romero, quien fue el encargado de tomar las muestras de los minerales de la zona. Sus investigaciones fueron decisivas para que en 1898 se iniciaran las explotaciones de algunos yacimientos en el territorio de Los Ticas, en el departamento de Minas -al norte de Mina Clavero- contribuyendo de este modo al desarrollo de la región.

    Los comienzos de la actividad turística

    En la última década del siglo XIX y con la fundación de la Villa del Tránsito (actualmente Villa Cura Brochero), la población comenzó a crecer. Por ese entonces, las noticias que hablaban de la bondad del clima serrano y del poder curativo de las aguas del río Mina Clavero, despertaron el interés de los primeros turistas.

    Pero hay un hecho que ha marcado a fuego a la localidad y que es el origen de su principal actividad en la actualidad.

    Alentados por el párroco de Villa del Tránsito, José Gabriel Brochero, Doña Anastasia Favre de Merlo, junto a su esposo Manuel Merlo instalan el primer hotel y casa de comidas del paraje: el viejo hotel Merlo. Por esta iniciativa y por el notable impulso que su trabajo le dio a la actividad turística, se considera a Doña Anastasia como la fundadora espiritual de la localidad. En este sentido, y como homenaje a su persona, se instituyó la fecha de su fallecimiento, el 11 de octubre, como el día de Mina Clavero.

    La Villa fue progresando y organizando sus actividades comunitarias; así el 1 de mayo de 1928 se crea la municipalidad, y ese mismo año, a través de una elección indirecta, el Sr. José María Oviedo Allende se convierte en su primer intendente.  Lo suceden dos intendentes comisionados, hasta que en 1932 asume el primer intendente electo por la voluntad popular: el Sr. Daniel Vila.

    La paulatina construcción de hoteles, hospedajes, hosterías, la inversión en infraestructura turística y la concreción de distintas obras públicas (como el camino de las Altas Cumbres, redes de agua potable, asfaltado de calles, urbanización y embellecimiento de espacios), sumado a la popularidad que Mina clavero fue adquiriendo como destino turístico fueron los factores determinantes para el crecimiento y desarrollo de la localidad.

    Hoy, este centro urbano es uno de los principales centros turísticos de Córdoba y del país, preferido en especial por el público joven. El boom Mina Clavero ha dado fuerza también al desarrollo de localidades vecinas y a toda la región en general.

    Si te interesa la historia de los pueblos de Traslasierra, podés leer también Historia del pueblo del cura gaucho: Villa Cura Brochero.

  • El cuidado ambiental: un desafío crucial para nuestros días

    El cuidado ambiental: un desafío crucial para nuestros días

    El siglo XXI nos ha puesto frente a enormes avances tecnológicos y científicos, pero también frente al enorme desafío de conservar el único lugar que tenemos para vivir.

    La formación de la conciencia ciudadana es muy importante en los aspectos sociales y políticos, también en las cuestiones alimentarias y de salud, pero no puede ni debe aislarse de las temáticas ambientales, que son, en definitiva, las que tienen que ver con la supervivencia misma del planeta y la continuidad de la especie.

    Vivimos tiempos donde el mundo económico y financiero ocupa cada vez más el centro de las sociedades y se descuida el aire, el agua, la tierra. La contaminación, el desmonte, la superproducción son fenómenos que tras la búsqueda de la prosperidad económica van dejando en jaque, uno a uno, los recursos naturales de los que disponemos.

    Hoy en el país se desmonta a mansalva. Las escasas leyes que existen para proteger la vegetación son burladas por los grandes terratenientes que saben que cada porción más de tierra significan algunos millones más en sus cuentas. El modelo sojero no solo propicia el monocultivo, con todo lo dañino que resulta para nuestra flora y fauna, sino que también contamina el aire, los alimentos y a las poblaciones cercanas con los llamados “agrotóxicos”.

    La contaminación y el deterioro ambiental, lejos está de ser un patrimonio exclusivo de las grandes ciudades: el campo ha adoptado un modo de producción cada vez más nocivo y esto repercute también en nuestra alimentación.

    El acceso a la mayor cantidad de información posible nos hace mejores y nos hace protagonistas de un proceso en el que si no somos nosotros los que defendemos y cuidamos nuestro planeta, nadie tomará ese compromiso en nuestro lugar.

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  • Leyenda del indio Guasmara

    Leyenda del indio Guasmara

    La siguiente leyenda fue extraída del libro “Villa de Las Rosas, evolución cultural hasta nuestros días”, trabajo elaborado por Beatriz A. Renard, Mirta Inés Aguirre, Mario J. J. Assis, Carlos A. Lescano y Lucía Da Silva Santos. La narración es un aporte de Leandro Alfredo Leyría, de septiembre de 1988.

    Guasmara es el nombre de un cacique del que solo se sabe que fue dominador en la época prehispánica de un lugar ubicado muy cerca de Villa de Las Rosas. Descendiente de los comechingones, fue muy querido por su habilidad e inteligencia para dominar y defender a su tribu.

    Durante ese tiempo se hacían grandes cosechas, que eran festejadas con ritos, danzas y cantos.

    Pero hubo un año de sequías y míseras cosechas que afectaron a otras tribus vecinas pero no tanto a la de Guasmara. Entonces un día, una tribu que padecía calamidades y hambre atacó por sorpresa en una noche en que casi todos dormían. Muchos murieron y algunos alcanzaron a huir, pero el cacique Guasmara fue tomado prisionero, acusado de inducir maleficios a sus vecinos. Fue llevado por los guerreros a otro lugar y jamás regresó. Como el ataque se produjo una noche cálida, una tormenta castigó furiosamente a toda la comarca. Granizo y viento destruyeron y arrasaron los sembrados, transformándolos en un lodazal, y cuando el alba llegaba, una nube blanca cubrió, cual suave velo, la región. Y como si todos los manantiales se hubieran encaminado a un solo punto, formaron un pequeño lago, cual si derramara eternas lágrimas. Poco a poco fueron disminuyendo su caudal y hoy afloran en un solo manantial frío y cristalino, desde debajo de las rocas que son el monte negro en donde casi tapados de arena, yacen los morteros, mudos testigos de “Guasmara”.

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  • Historia de Villa de Las Rosas

    Historia de Villa de Las Rosas

    Tierra poblada originalmente por los indios comechingones, Villa de Las Rosas no tiene un fundador ni un decreto oficial que haya declarado esa fundación, pero sí hechos y hombres que la fueron forjando, y una fecha unánimemente aceptada por los historiadores.

    Para hablar de los orígenes del pueblo, tenemos que remontarnos a fines del siglo XIX cuando los vecinos donaron los terrenos para la construcción de la plaza, la iglesia y casas que la circundaran.

    La estancia de Los Molles, propiedad de Bartolomé olmedo, había sido dividida en dos: la estancia Los Molles para su hijo Pedro Nolasco Olmedo y la estancia de Las Rosas para Matías Olmedo, ambas divididas por el camino real, que comunicaba San Javier con la ciudad de Córdoba.

    El censo de 1779 determina que en la campaña de Las Rosas había una población de 136 habitantes y ya en 1813 ese número había aumentado a 258 personas. Por esto, podemos inferir que ya existía una población medianamente estable en el lugar, pero es recién para 1884 cuando los vecinos donan fracciones de terreno para la construcción de la plaza, cuando podemos decir que comienza a surgir verdaderamente la villa. El acta de donación tiene fecha de 4 de agosto y es por eso que se toma esa fecha como día de la villa. Además, debemos sumar que en esa misma fecha, unos años después, en 1897, un decreto del Gobierno de la provincia de Córdoba crea la municipalidad de Las Rosas. Por esto, el 4 de agosto es la fecha oficial del día de la villa.

    La festividad del pueblo

    Cada 16 de julio, se conmemora para los creyentes católicos el día de la Virgen del Carmen, patrona de esta localidad, y por esto, en esta fecha se lleva adelante la principal festividad que tiene el pueblo tradicionalmente.

    La actual parroquia, ubicada frente a la plaza San martín, es la segunda capilla del pueblo, ya que la primera había comenzado a edificarse, con desacuerdos, cerca de Las Caleras y un rayo destruyó insólitamente la obra. Durante la construcción de la segunda capilla, el cura párroco encarga a Córdoba una imagen de la Virgen del Carmen y así quedaría como patrona definitiva del pueblo.

    La villa “de las rosas”

    Cualquier visitante o turista que se da una vuelta por Villa de Las Rosas puede imaginarse al recorrer sus calles, el origen del nombre del pueblo. Lo cierto es que esta hermosa decoración actual con flores y rosas multicolores tiene una relación estrecha con la historia y con aquellos años que vieron surgir a la Villa.

    Dijimos ya que la actual Villa empezó a gestarse a partir de la división de la estancia de Los Molles. La tradición oral indica que el nombre de “Los Molles” se debió a la gran cantidad de ese tipo de árboles que había en la zona. A su vez, se dice que el nombre de “Las Rosas” tiene su origen en la proliferación de rosas silvestres que existía en aquella época en ese sector de Traslasierra. Por todas partes se encontraba esta especie de flor, de tipo rastrera y trepadora, semejante a la rosa mosqueta, que actualmente es plaga en la zona de Bariloche.

    Destaquemos que el nombre del pueblo ha sufrido diferentes modificaciones a lo largo de la historia, comenzando por el simple “Rosas” con que se designa a la población según el censo de 1779, y “Las Rosas”, o simplemente “en este lugar de Las Rosas”, hasta el año 1897 en que se crea la municipalidad y pasa a incorporarse la palabra “villa” al nombre. Desde entonces, el nombre ha variado entre “Villa Las Rosas” y “Villa de Las Rosas”, quedando este último como el definitivo, ya que al atender al origen, se trata del lugar de las rosas, el pueblo de las rosas, en definitiva, la Villa de Las Rosas.

    (Datos extraídos del libro “Villa de Las Rosas, evolución cultural hasta nuestros días” de Beatriz Renard, Mirta Aguirre, Mario Assis, Carlos Lescano y Lucía Da Silva Santos.)

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  • Agricultura industrial vs. Agricultura agroecológica

    Agricultura industrial vs. Agricultura agroecológica

    Sabido es el desastre ecológico a gran escala que está produciendo la llamada agricultura industrial, a través de la biotecnología y de los nuevos paquetes tecnológicos. Estos permiten métodos como la siembra directa o el uso de semillas transgénicas, el monocultivo, la producción y el uso de agroquímicos a grandes escalas para controlar una producción de millones de hectáreas. Pero lo que tenemos que saber es que afortunadamente, aún persiste en nuestro país y en otras partes del mundo un tipo de agricultura natural, ancestral, que respeta la biodiversidad, los ciclos de la naturaleza y el cuidado del suelo como herramienta fundamental para mantener el equilibrio, no sólo de la producción sino también del ambiente y del ecosistema en su conjunto.

    El sistema agroindustrial produce desequilibrios alimentarios, ambientales, sociales y hasta culturales. Esto último se debe a que se están perdiendo pequeñas comunidades con sus costumbres y tradiciones, obligadas a emigrar a las ciudades para ceder lugar al desmonte de las selvas y bosques donde han vivido desde hace siglos, un proceso que solo permite expandir el agronegocio.

    Éste es uno de los temas con menor peso en la agenda de importancia para el argentino medio, pero al mismo tiempo, es uno de los factores que más influyen en la salud, o, en este caso, en la falta de salud.

    Desde El manifiesto apostamos desde el primer día por la difusión de un modo de vida y de producción natural, más cercano a lo que era la vida de nuestros abuelos y de la tranquilidad que imperaba en nuestra zona, que del modelo industrializado que nos impone la vida moderna.

    Gracias a Dios, en nuestro valle aún persisten familias que no se han integrado a ese sistema industrial, y en cuyas quintas, huertas, campos, podemos encontrar frutas y verduras frescas, naturales, agroecológicas, sin uso de pesticidas, insecticidas, ni fertilizantes artificiales. También producción de carnes, quesos, dulces y alimentos realmente sanos.

    Es nuestro compromiso mostrarlos es sucesivas ediciones y darles la categoría de ejemplos sociales. El compromiso de todos, podría ser valorar y ayudar a los pocos productores naturistas que quedan.

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  • Los senderos de Villa de Las Rosas

    Los senderos de Villa de Las Rosas

    Villa de Las Rosas se ha hecho llamar, con razón, la capital del senderismo, ya que en esta localidad podemos encontrar sitios para caminar que son un verdadero tesoro natural. Existen distintos circuitos que nos regalan un contacto pleno con la naturaleza, el campo y los arroyos.

    Cualquier visitante o turista que pase por Villa de Las Rosas puede hacer una pausa y vivir un momento de contacto único con la naturaleza.

    Existen allí varios senderos, insertos en los lugares más bellos del pueblo. Recorrerlos es dejarse llevar por el impacto de su gran belleza natural y el disfrute de la increíble vegetación autóctona.

    Además del ya conocido ascenso al Vía Crucis, ubicado a metros del balneario Guasmara, y desde donde se puede disfrutar de una espectacular vista panorámica, existen cuatro nuevos senderos que pasamos a repasar.

    El sendero “Los Zorzales” o “Rey del bosque” es de 2,3 km. de largo, de baja dificultad y va bordeando el arroyo Las Caleras (inmediatamente después del comedor Kali-Ma y antes del puente). Su salida está unos metros antes del ingreso al balneario camping municipal Guasmara.

    El sendero  “La calandria” es de un kilómetro. Su recorrido bordea el arroyo “Los Molles”. Se accede desde el camino a San Javier (Barranca de Los Loros) o desde Las Caleras, unos metros más adelante del ingreso a “Los zorzales”.

    “Los jilgueros” es un sendero de 2,7 kilómetros y se accede por el norte del pueblo, sobre ruta 14. Es un sendero de dificultad media y bordea el arroyo “Las Chacras” y el arroyo “Los Hornillos”. Tiene un descanso en el parador Mainumbi y termina en el ingreso al balneario Guasmara.

    Por último, el sendero “Picahueso” tiene una extensión de 900 mts. Se ingresa por el camino a San Javier (Barranca de Los Loros) y llega hasta el parador “Portal de Los molles”.

    Pocos lugares existen tan cercanos a la urbanización y donde se pueda encontrar tanta naturaleza virgen e incluso recorrer y conocer vestigios de nuestros antepasados. Por todo esto, no podemos dejar de visitarlos.

    Si te interesa el senderismo en Traslasierra, talvez te guste la nota La paz: historia, paisaje y tranquilidad, donde te contamos sobre el vía crucis de Loma Bola.

  • Villa Dolores: 172 años de historia

    Villa Dolores: 172 años de historia

    En un nuevo capítulo de este espacio de valoración histórica de cada uno de los pueblos que componen nuestro querido Valle de Traslasierra, llega el turno de Villa Dolores. Esta ciudad es cabecera departamental de San Javier y principal centro comercial de la zona, y abril, el mes de su aniversario.

    La ciudad de Villa Dolores fue fundada el 21 de abril de 1853 por el Presbítero Juan Vicente Brizuela para unos, y por el entonces gobernador Alejo Carmen Guzmán para otros. Guzmán fue el primer gobernador constitucional de Córdoba y su espíritu progresista lo llevó a fundar distintas villas.

    En aquel tiempo, Traslasierra estaba poblada por muy pocas personas y bastante diseminadas. La zona oeste de la provincia, doblemente alejada de la capital por las sierras grandes, era una región agreste y sin cultivos.

    Luego del decreto del gobernador, cuenta la historia que no se ponían de acuerdo los pobladores del norte con los del sur. Los primeros querían que la nueva villa se estableciera en donde está la actual plaza de San Pedro; los del sur querían ubicarla en la zona del Alto de Castro. Finalmente, el 27 de febrero de 1856 se produjo el asentamiento definitivo en el paraje Paso del León en la franja sur del río de Los Sauces.

    En el mismo año de la fundación, el Presbítero Brizuela comienza a construir la capilla Nuestra Señora de Los Dolores. Al inaugurarse, tres años después, se le asigna a la villa el nombre de Villa Dolores. En 1861, un terremoto con epicentro en Mendoza destruye totalmente la capilla. Pero gracias al tesón del padre Brizuela y de los vecinos que colaboraron con él, empieza a levantarse la segunda iglesia a fines del siglo XIX, la cual es terminada al comienzo del siglo XX.

    La municipalidad y el progreso

    La organización municipal llegó en el año 1883. Luego se afianza con la llegada del ferrocarril en 1905, que permitía una mayor conexión con la capital federal.

    El 23 de octubre de 1911 instalan la primera central telefónica en la ciudad, lo que significó la apertura del Valle de Traslasierra. El lugar donde se ubicó fue la calle Belgrano al 81, hoy 269, y el lanzamiento inicial del teléfono se hizo con 43 abonados. El propulsor de este adelanto fue don Augusto Casaletti.

    El 31 de agosto de 1918, Villa Dolores es declarada ciudad mediante la ley 2711. El proyecto fue presentado por el escribano Clemente Leandro carranza, legislador del Partido Demócrata. Por ese entonces, el gobernador era Julio César Borda y el intendente, Román Basail.

    Hoy la ciudad conserva su esencia y sus valores tradicionales, junto a una moderna estructura económica, comercial y de servicios, con un radio de influencia de más de 120 kilómetros, lo que la convierte en el centro más importante del oeste cordobés.

    Actividad económica : agrícola (cultivo de papa) y comercial (principal centro de Traslasierra)

    Habitantes: 33.346 (Según Censo de 2022)

    Genticilio: Dolorense.

    Fuentes y agradecimientos: Archivo histórico del museo Villa Dolores

    Libro «Historia de Villa Dolores» de Víctor Barrionuevo Imposti. Radioverdad.com.ar

    Si te gustó la historia de Villa Dolores, podés saber más leyendo Edificios históricos de Villa Dolores.

  • 28 de diciembre, día de los santos inocentes: bromas y gastadas en una triste jornada histórica

    28 de diciembre, día de los santos inocentes: bromas y gastadas en una triste jornada histórica

    El 28 de diciembre es recordado por el colectivo social como el día de los inocentes y es aprovechado para hacer bromas, engaños y utilizar el lema “que la inocencia te valga” en forma de gastada.

    Pero si nos remitimos a los orígenes de esta jornada, es mucho más triste de lo que imaginamos.

    En esta fecha se conmemora la matanza de millones de niños menores de dos años en Belén, ordenada por el rey Herodes, quien intentaba con esta medida la desaparición de Jesús, y así evitar que le arrebate el trono, según su creencia.

    La justificación a esta poco atinada costumbre actual tiene que ver, según algunos, con que Herodes vivió durante mucho tiempo pensando que había logrado su cometido, y de ahí, los engaños y las bromas, como una forma de burla hacia el propio Herodes. Sin embargo, el recuerdo no deja de ser triste y la broma no deja de ser inoportuna. Porque Herodes no logró su objetivo pero murieron millones de niños inocentes, de ahí el día.

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