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  • SUECIA 1958

    SUECIA 1958

    La aparición de un joven Pelé, y el inicio de la era brasileña

    Sin dudas, hay un antes y un después en la historia del fútbol, luego de la disputa de esta copa del mundo. Este campeonato marcará la consagración de Pelé, con tan sólo 17 años, y el primer título para Brasil, el máximo ganador histórico.


    La forma de competición fue similar a la del torneo anterior, con 16 selecciones. Argentina vivió uno de sus mundiales “negros” al quedar eliminada en primera fase. A pesar de contar con una figura como Amadeo Carrizo en el arco, regresó con 10 goles en contra en sólo tres partidos. Brasil, por su parte, ganó todos sus compromisos, excepto la igualdad en cero ante Inglaterra, por el grupo 4. Suecia, que había sido tercera ocho años antes, contó esta vez con todo el público volcado a su favor. Así, llevó adelante un excelente campeonato, eliminando a rivales de importancia como URSS y Alemania, vigente campeona. Sin embargo, en la final no pudo resistir ante el poderío brasileño y la brillantez de su incipiente estrella, Pelé.

    Se iniciaba así una rica historia de triunfos y buen fútbol para una selección que hasta el día de hoy ostenta todavía el título de máxima ganadora. Además, la aparición de Pelé marcaría también el comienzo de la era de las súper estrellas, sumado al uso característico para ellas, del número 10.

    CURIOSIDADES

    El único mundial de la historia disputado en Suecia no fue uno más. A la aparición explosiva de Pelé y el comienzo de una larga historia de éxitos brasileños se sumó otro hito: este certamen marcó la consagración goleadora del francés Just Fontaine, que convirtió 13 tantos; una marca que nunca más pudo ser superada.

    ESTADÍSTICAS

    Selecciones: 16
    Partidos: 35
    Goles: 126
    Promedio de Gol: 3,60

    GOLEADORES
    Just Fontaine (FRA) 11
    Pelé (BRA) 6
    Helmut Rahn (ALE) 6

    POSICIONES FINALES

    1. Brasil
    2. Suecia
    3. Francia
  • SUIZA 1954

    SUIZA 1954

    El primero televisado, y un nuevo campeón

    El tercer certamen que llegó a tierras europeas es recordado por muchos por ser el de mayor promedio de gol, y por el brillo de figuras como Sandor Kocsis, Ferenc Puskás y toda una selección húngara que quedó inmortalizada como uno de los mejores combinados que no pudo obtener una copa del mundo.

    Suiza, país neutral en la Segunda Guerra Mundial y que por lo tanto no había sufrido las consecuencias del desastre, organizó la quinta copa del mundo.
    Se armaron cuatro grupos de cuatro selecciones, de los cuales clasificaban dos. Con esos ocho equipos se disputaron los cuartos de final, para luego llegar a las semifinales y la tan ansiada final el 4 de julio.
    La gran favorita a llevarse el trofeo era Hungría, que contaba entre sus filas con el goleador Sandor Kocsis, considerado el mejor rematador de cabeza de todos los tiempos. Sin embargo, en aquella final se rompieron todos los pronósticos y la RF de Alemania, que regresaba al mundial después de su ausencia en Brasil, y todavía curando las heridas que dejó el Tercer Reich, se impuso por un ajustado 3 a 2, luego de comenzar perdiendo por dos goles.

    CURIOSIDADES

    Este mundial dejó una marca histórica por ser el que tuvo mayor promedio de goles por partido. En solo 26 encuentros se marcaron 140 tantos. Además, fue el primer mundial televisado. La cadena Eurovisión transmitió en directo ocho partidos, con lo que aumentó a casi cinco millones la cantidad de espectadores que tuvo la copa. Un número importantísimo para la época.

    ESTADÍSTICAS

    Selecciones: 16
    Partidos: 26
    Goles: 140
    Promedio de Gol: 5,38

    GOLEADORES
    Sandor Kocsis (HUN) 11
    Sepp Huegi (SUI) 6
    Max Morlock (ALE) 6

    POSICIONES FINALES

    1. Alemania O.
    2. Hungría
    3. Austria

  • BRASIL 1950

    BRASIL 1950

    El histórico «maracanazo»

    En el año 1939 se inició uno de los mayores desastres provocados por la humanidad. La Segunda Guerra Mundial dejó millones de muertos, naciones enteras teñidas de sangre y un mundo dividido. La fiesta del fútbol también se vio afectada por la sinrazón, y el planeta debió esperar hasta 1950 para poder disfrutar del cuarto campeonato mundial de fútbol.


    Veinte años después, el campeonato volvía a Sudamérica. De los 16 seleccionados clasificados, sólo quedaron 13, por lo que los grupos que ya habían sido armados, quedaron conformados de manera irregular: dos grupos de cuatro, uno de tres y el restante de sólo dos selecciones. Los cuatro clasificados disputaron un cuadrangular final, todos contra todos; y como un guiño del destino, todo se definió en el último partido.
    Brasil, local y gran favorito, tuvo un campeonato casi perfecto, pero su fiesta fue ahogada por el primer campeón mundialista. Aquél 16 de julio de 1950, 205.000 torcedores colmaron el Maracaná. Todo hacía suponer una fiesta completa e inolvidable, y más aún cuando a los 47 minutos Brasil se ponía en ventaja. Sin embargo, la garra uruguaya se impuso ante el escenario más adverso de la historia, terminó venciendo 2 a 1 y dejó a un país entero ahogado en su propio llanto. Aquella larga noche del 16 de julio de 1950 Brasil no durmió; Uruguay había consumado una verdadera hazaña deportiva que pasó a la historia como “el maracanazo”.

    CURIOSIDADES

    • Siete días antes de iniciar el torneo, el estadio Maracaná aún no había sido concluido, y su apariencia hacía poco probable pensar que pudiera ser terminado para el día de la inauguración. No obstante, se llegó a tiempo, y Brasil y México pudieron disputar el partido inaugural. De todos modos, quedaron algunas tribunas por terminar y no había un palco de prensa adecuado.
    • Al momento de la entrega de la copa, los organizadores estaban tan apesadumbrados por la derrota que no pudieron llevar adelante la ceremonia de entrega de estatuilla. Fue el propio presidente de la FIFA, Jules Rimet, quien tomó el trofeo, bajó al césped y se lo entregó al capitán uruguayo Obdulio Varela.
    • Hasta este momento, luego de disputados cuatro mundiales, los únicos campeones eran Uruguay e Italia, con dos cada uno. El destino se encargaría de que fuera el último de Uruguay hasta el día de hoy, mientras que Italia seguiría sumando, aunque hoy tenga un presente poco feliz.

    ESTADÍSTICAS

    Selecciones: 13
    Partidos: 22
    Goles: 88
    Promedio de Gol: 4,00

    GOLEADORES
    Ademir (BRA) 8
    Oscar Míguez (URU) 5
    Estanislao Basora (ESP) 4

    POSICIONES FINALES

    1. Uruguay
    2. Brasil
    3. Suecia

  • FRANCIA 1938

    FRANCIA 1938

    Del mundial de la sospecha al mundial de la legitimidad

    Así como cuatro años atrás se había impuesto el escándalo, la violencia y la sospecha; éste sería el mundial de la belleza, el buen fútbol y el verdadero espectáculo. La selección “azurra” conquistó merecidamente su segunda copa, sin dejar la más mínima duda sobre la justicia y la legitimidad de su triunfo.


    En este campeonato hubo varias renuncias sudamericanas, como las de Uruguay y Argentina, indignadas por la negativa de la FIFA de continuar con la alternancia entre Sudamérica y Europa para organizar los sucesivos campeonatos. A pesar de esto, hubo también un récord de inscripciones: 36 selecciones. En las eliminatorias clasificaron 14 y se sumaron a Francia e Italia, ya clasificadas como anfitrión y último campeón, respectivamente. Sin embargo, a último momento quedaron sólo 15, debido a que Austria retiró su plaza al ser anexionada por Alemania, en los meses previos al estallido de la Segunda Guerra Mundial.
    El sistema de disputa fue el de eliminatoria directa, comenzando el torneo en octavos de final. Este camino llevó a lo esperado: en la final se enfrentaron dos de los mejores equipos, como lo eran Italia y Hungría, con una clara victoria italiana, campeona por segunda vez consecutiva. Esta vez, no hubo lugar para la discusión.

    CURIOSIDADES

    Por primera vez, la FIFA otorgó dos plazas de oficio, al último campeón y al país organizador. Esta disposición se mantendría hasta el mundial de Alemania 2006, en que se le retiró la plaza al campeón vigente, quien ahora debe disputar la eliminatoria juntamente con el resto de las selecciones.

    ESTADÍSTICAS

    Selecciones: 16
    Partidos: 18
    Goles: 84
    Promedio de Gol: 4,67

    GOLEADORES

    Leónidas (BRA) 7
    Gyula Zsengeller (HUN) 6
    Silvio Piola (ITA) 5

    POSICIONES FINALES

    1. Italia
    2. Hungría
    3. Brasil

  • ITALIA 1934

    ITALIA 1934

    El escándalo de un campeón del fascismo

    El segundo Mundial se disputó en Italia, bajo la influencia indisimulable y, para muchos, vergonzosa del régimen fascista. Benito Mussolini, como otros líderes políticos en la historia, supo utilizar la organización de torneo deportivo para su provecho y como una manera de distraer la atención del ciudadano. En este contexto, no fueron pocas las sospechas y el sentimiento generalizado de una victoria italiana ilegítima.


    A lo largo de todo el torneo, en varias oportunidades Italia recibió escandalosas ayudas arbitrales, como en las semifinales ante Austria o en el partido de cuartos ante España, donde resalta como dato insólito la disputa de un segundo partido para definir el vencedor.
    En la final, ante Checoslovaquia, el local arrancó perdiendo a 20 minutos del final, pero el destino ya estaba marcado: la desesperación, el empuje y hasta el miedo hicieron posible la histórica remontada, para dar vuelta el resultado en el último minuto.

    CURIOSIDADES

    Como anécdotas curiosas, que sirven para alimentar la sospecha esparcida sobre aquel campeón del Fascismo, podemos citar el reclutamiento de varios jugadores sudamericanos por parte de Italia. Entre ellos, los argentinos Monti y Orsi, que habían participado en el primer campeonato del mundo defendiendo los colores celestes y blancos, incorporados por la fuerza y de manera irregular por el régimen del Duce. La necesidad de un éxito deportivo que afianzara su poderío era imperiosa.

    El vigente campeón Uruguay se tomó revancha de las selecciones europeas que habían boicoteado su mundial cuatro años antes y decidió no participar. Argentina sí lo hizo, pero con un combinado de jugadores amateurs.

    ESTADÍSTICAS

    Selecciones: 16
    Partidos: 17
    Goles: 70
    Promedio de Gol: 4,12

    GOLEADORES

    Oldrich Nejedly (CHE) 5
    Edmund Conen (ALE) 4
    Angelo Schiavio (ITA) 4

    Posiciones finales

    1. Italia
    2. Checoslovaquia
    3. Alemania
  • Historia de los mundiales de fútbol

    Historia de los mundiales de fútbol

    Este 2026 nos trae, una vez más, la mayor fiesta del fútbol a nivel mundial. Hablamos del tan ansiado campeonato del mundo. Con un nuevo formato y más selecciones que competirán, se aproxima el evento deportivo que paraliza al mundo por un mes.

    La llegada del mundial marca un cambio profundo en cotidianeidad. En Argentina, como en tantos otros países, muchas actividades diarias pasan a un segundo plano y hasta en las escuelas, se respira fútbol.

    Pero ¿por qué una mera competencia deportiva puede paralizar un país, o prácticamente todo el mundo? La respuesta contradice a la misma pregunta: es que justamente no se trata de una mera competición deportiva. En un mundial de fútbol son tantos los intereses económicos y políticos que se ponen en juego, que hasta la peor de las atrocidades humanas, como lo es una guerra, se ve muchas veces atada o condicionada a esos intereses, que, en este caso, estarán centrados en la pelota. Conflictos bélicos actuales como el que involucra a Estados Unidos, a Irán, y tantos otros en la historia se ven condicionados también por el fútbol.

    Muchas veces la gloria deportiva se ha visto empañada por cuestiones políticas que han llenado de dudas los méritos futbolísticos. Basta con citar ejemplos como el de Italia bajo el régimen Facista o nuestro tan conocido mundial 1978, teñido de sangre por el terrorismo de Estado. Y aunque estos fueron, quizás, los dos ejemplos más notorios o influyentes, cada mundial ha tenido sus peripecias que lo relacionan a cuestiones políticas.

    Pero dejando al margen estos hechos, no todas son dudas o mezquinos intereses en la cita más importante de este bendito deporte. Es el mundial también el acontecimiento que nos hermana, que une a hinchas de distintas nacionalidades y culturas en una misma tribuna; es el fútbol el deporte del juego limpio, del valor de la lucha colectiva y el que le permite a un pueblo golpeado, como el argentino, poder gozar de una felicidad genuina viendo a su selección y a su máximo ídolo, tantas veces maltratado, coronarse en Qatar, hace casi cuatro años.

    Ese deporte es el que queremos ver, disfrutar y vivir este invierno. Y disfrutar ahora sí, y con tanto placer como dolor, del fin de una era, marcado por las últimas presencias de Cristiano Ronaldo y Lionel Messi, los reyes futbolísticos del siglo actual.

    Los invitamos a disfrutarlo y a vivir cada día del mundial. Y con esta sección especial, revista El Manifiesto también los invita a repasar la historia de los 22 mundiales disputados, con las principales estadísticas e historias que sorprenderán a más de uno. Desde Uruguay 1930 a Qatar 2022, casi un siglo lleno de historias, anécdotas, estrellas y gloria eterna.

    La cuenta regresiva ya está en marcha, el mundial está a la vuelta de la esquina. Esperemos ese plato fuerte y suculento conociendo la historia de la competencia más linda de todas, la que nos recuerda que la vida misma pasa por una pelota de fútbol.

  • URUGUAY 1930

    URUGUAY 1930

    El primer grito mundialista fue para Uruguay

    Hasta el año 1928, el mejor en el fútbol, como en otros deportes, se dirimía en los juegos olímpicos. Pero la FIFA vio la necesidad de un nuevo torneo que reúna a las mejores selecciones del mundo, más allá de las tradicionales olimpíadas. Luego de varias idas y vueltas, se decidió que el primer campeonato se jugaría en Sudamérica, específicamente en Uruguay, y así dio comienzo una de las historias más lindas del fútbol: la de los mundiales.

    En el estadio Pocitos, de Peñarol de Montevideo, un 13 de julio de 1930, a las dos de la tarde, Francia y México dieron el puntapié inicial a la historia de las copas del mundo. Comenzaba así una larga historia de esta competición que con los años fue ganando participantes, atención y prestigio.
    Desde el año 1906 ya se pensaba en una primera edición mundialista, a jugarse en Suiza. Pero la falta de acuerdos, sumado al posterior inicio de la Primera Guerra Mundial postergaron la fiesta deportiva hasta 1930. Para la ocasión, sólo cuatro selecciones europeas llegaron a América, en un viaje en barco que duró dos semanas.
    La participación se vio reducida a solo 13 selecciones, luego de las renuncias europeas (muchas de ellas, molestas por la designación de Uruguay y no de un país europeo como anfitrión). Se dividieron en cuatro grupos, uno de cuatro y tres de tres. Los primeros de cada grupo pasaron a las semifinales, donde se dio un curioso doble 6-1: Uruguay sobre Yugoslavia y Argentina sobre Estados Unidos. La final fue la esperada, el gran duelo rioplatense: Uruguay-Argentina. El clásico sudamericano se jugó el 30 de julio ante un estadio Centenario desbordante. El triunfo, como lo habían soñado los organizadores, quedó para el conjunto charrúa, quien quedó signado para la posteridad como el primer campeón mundial de fútbol.

    CURIOSIDADES

    Durante muchos meses se trabajó en la construcción del estadio Centenario, llamado a ser el estadio más moderno del mundo. En los días previos al comienzo del mundial, se trabajó día y noche pero no se llegó a terminarlo a tiempo, por lo que los primeros partidos debieron disputarse en el Parque Central, de Nacional, y en el estadio Pocitos, de Peñarol. En este último se jugó el primer partido de la historia de los mundiales, ante poco más de 500 espectadores.

    ESTADÍSTICAS

    Selecciones participantes: 13

    Partidos: 18

    Goles: 70

    Promedio de gol: 3,89

    GOLEADORES

    Guillermo Stábile (ARG) 8

    Pedro Cea (URU) 5

    Bert Patenaude (USA) 4

    POSICIONES FINALES

    1º Uruguay

    2º Argentina

    3º Estados Unidos

  • Rodrigo Aguilera: la música en la piel y un camino propio

    Rodrigo Aguilera: la música en la piel y un camino propio

    Las noches de Mina Clavero se llenan de ritmo y alegría, en los tradicionales bares de la calle San Martín y de Avenida Mitre, donde distintas bandas de la zona le dan el toque cuartetero a la noche de Traslasierra. Una de esas bandas es “Después te digo”, que hoy tiene como vocalista al dolorense Rodrigo Aguilera, una promesa —y también una realidad— de la música popular de Córdoba.

    En esta entrevista, conocemos sus orígenes, su identidad, sus sueños y su pasión, que jura no abandonar nunca, a pesar de las dificultades del camino artístico.

    Origen y primeros pasos

    Desde aquel piano que vio de niño en una casa de electrodomésticos, y que todavía recuerda con fascinación, hasta el consejo de su padre y su interés por la vida artística de Ulises Bueno, Rodrigo nos habla de sus comienzos en la música y de cómo, poco a poco, su voz se fue abriendo camino en el cuarteto.

    ENTREVISTADOR: ¿Cómo empezó tu relación con el canto?

    RODRIGO AGUILERA: Todo empezó cuando era chico. Solíamos ir con mis padres a una casa de electrodomésticos y yo siempre veía los instrumentos y sobre todo el piano. Y mi papá me dijo: “si querés aprender, yo te lo compro, pero tenés que aprender”. Así fue como empecé mis clases de piano, pero después de un tiempo lo fui dejando porque había descubierto el karaoke. También seguía mucho a mi hermano, que ya cantaba, entonces yo también quise empezar a cantar. Empecé clases de canto y aunque me frustraba un poco, puedo decir que ese fue mi primer paso.

    E.: ¿Estamos hablando de qué edad, más o menos?

    R.A.: Unos trece, catorce años…

    E.: ¿Y cuándo sentiste que era algo más que un hobby, que podías hacerlo de una forma más profesional?

    R.A.: Cuando grabé con La Konga. En ese momento estaba en Azul Marino…

    E.: ¿Ese fue tu comienzo con el canto en una banda?

    R.A.: No, yo antes había estado con Carlitos “La Mona” Tello y anteriormente había empezado a cantar con Rodrigo Escudero. Estando con él es que nos llama  “La Mona” Tello para integrar su banda. Más adelante estuve un tiempo en un grupo de Conlara y después de eso llego a Azul marino. En 2020 es cuando grabamos con La Konga, y es con eso que empieza el proyecto nuevo que fue La Fórmula.

    E.: ¿Qué artistas o referentes marcaron tu identidad musical desde tus inicios?

    R.A.: Siempre tuve como referente a Ulises Bueno, siempre me gustó. Cuando arranqué con el karaoke quería cantar todos los temas de él, y en 2014 o 2015 es cuando saca el disco “En la piel” y ahí me llamó más la atención: empecé a estudiar su vida, su carrera, y me gustaba la historia de vida que tenía. Y bueno, también La Konga, porque al estar mucho en el estudio con ellos, durante la pandemia y la post pandemia, también los tomé como referentes.

    E.: ¿Qué fue lo que más te inspiró en la historia de vida de Ulises?

    R.A.: Lo que me inspiró y me inspira es que el loco la peleó, la peleó en serio, no la tuvo fácil. Pasó momentos durísimos, pero en lugar de caerse, se hizo más fuerte y siguió metiéndole. También me gusta que él no vivió a la sombra de su hermano Rodrigo, sino que se hizo su nombre solo, poniéndole todo, con mucha constancia. Y lo más importante, la energía que transmite, te hace saber que no importa lo que te pase, hay que seguir insistiendo y en algún momento “la rompés”.

    E.: ¿Cómo llegaste al cuarteto? Desde un comienzo me imagino que siempre estuvo ahí el cuarteto…

    R.A.: Sí, siempre fue el cuarteto. Mi hermano, desde que tengo uso de razón siempre cantó cuarteto y estuvo en varias bandas de Villa Dolores.

    E.: ¿Y qué encontrás en este género que no te dan otros?

    R.A.: Es difícil, porque el cuarteto también es difícil para cantarlo. Para mí, el cuarteto no solo se canta, hay que saber sentirlo. Es un tipo de música muy linda y que trae mucha alegría. Y también las letras, hay muchas que son muy lindas.

    E.: ¿Podemos decir que no alcanza con saber cantar para poder interpretar bien el cuarteto?

    R.A.: Sí, y se nota últimamente en algunos temas que han sacado por ejemplo La Konga o Q´ Lokura con otros artistas, se nota cómo por ahí les cuesta el cuarteto a esos artistas que no son del género. Es algo que se tiene que llevar en la sangre.

    E.: ¿Y has incursionado también en otros géneros?

    R.A.: Me gusta, me gusta la idea de cantar otras cosas. Me acuerdo en esa última semana estudiantil, con una compañera, Martina, cantamos cumbia. Y después también canté folclore. Ese género también me gusta mucho. También he empezado a escuchar otras cosas últimamente, como el folclore y también el rock nacional.

    “El cuarteto no solo se canta, hay que saber sentirlo.”


    Trayectoria y primeras experiencias

    Hoy, con 24 años, nuestro entrevistado cuenta con una experiencia construida a lo largo del tiempo y del paso por distintas agrupaciones de la zona, lo que lo llevó a cumplir el sueño de grabar con artistas de primer nivel. Además, en este fragmento nos cuenta lo que significó presentarse en uno de los escenarios icónicos de la música nacional, como lo es la plaza Próspero Molina.

    E.: ¿Cómo llegaste a integrar “Después te digo”?

    R.A.: Llegó en un momento justo la propuesta. Yo venía muy cansado con toda la actividad en La Fórmula y mi cabeza pedía un descanso, un cambio de aire. Yo ya estaba de novio acá en Mina Clavero y me cayó justo la propuesta. Cuando hablé con el dueño de La Fórmula, él no quería que me fuera. Obviamente no había nada en contra de la banda, ni ninguna cuestión de plata, solo que mi cabeza pedía un cambio, y fue una decisión personal. Y bueno, estuve como más de un mes sin cantar, hasta que me fui integrando a la banda. Obviamente quería prepararme bien con los ensayos para tener un buen debut.

    E.: Sabemos que estuviste mucho tiempo en La Fórmula, ¿qué te dejó esa etapa?

    R.A.: Fueron cinco años, la verdad que aprendí mucho. Tanto de Tini, como de todos, en lo musical como en lo humano. Hasta el día de hoy tenemos muy buena relación. Además, es una banda que ha estado rodeada de grandes artistas; por ejemplo, en ese tiempo de pandemia me crucé con artistas como Damián Córdoba, Simón Aguirre, además de Pablo, Nelson y Diego, con quienes compartí mucho tiempo y aprendí un montón. Porque era estar todo el día metidos ahí, ya que no se podía hacer otra cosa. Fue un tiempo de probar cosas nuevas y hacer mucha música, todas las semanas algo nuevo, y a ellos también los benefició porque hicieron muchos temas que «pegaron» en ese momento.

    E.: ¿Cómo fue tu primera vez en el escenario y qué te dejó esa experiencia? ¿Muchos nervios?

    R.A.: Fue en la semana estudiantil. Y vos sabés que hasta el día de hoy me pasa que me pongo muy nervioso, en días previos y hasta en los minutos previos, pero una vez que empiezo a cantar, soy otra persona. Y me pasó que en esa semana, al estar en teatro, tuve un consejo muy importante tanto de Sergio Besso como de otra profesora de teatro, Laura Vieyra, que también dijo lo mismo: que no mirara a la gente sino que buscara un punto ciego, para que parezca que estás mirando al público, y eso me ayudó muchísimo a enfocarme. Y hasta el día de hoy lo uso, porque me ayuda mucho a soltarme. Siempre fui muy tímido, lo sigo siendo, y hoy se suma que es la primera vez que estoy solo en el escenario, como único cantante.

    E.: ¿Y la primera vez en un escenario con alguna banda?

    R.A.: Fue con La mona Tello, en Villa de Merlo, en un club, y también los mismos nervios de siempre. Pero, como te decía, una vez que subo al escenario, me cambia todo totalmente.

    E.: Mirando hacia atrás, ¿qué momentos sentís que fueron claves en tu crecimiento como artista?

    R.A.: Vuelvo al mismo tema de lo que significó grabar con La Konga. Hasta el día de hoy no caigo en la dimensión de lo que fue eso, lo que es entrar a YouTube y ver que tenés un tema con La konga. También lo que fue estar en el Pre Cosquín con La Fórmula, aunque no hayamos ganado, la experiencia de estar en la plaza Próspero Molina, cantar frente a verdaderos grandes como Marcos Bainotti que estaba como jurado, y haber quedado como una de las diez mejores bandas entre doscientas, son cosas que dejan mucha satisfacción.


    “No importa lo que te pase, hay que seguir insistiendo y en algún momento la rompés.”

    Identidad artística y rol dentro del proyecto

    La humildad de Rodrigo se refleja en cada una de sus respuestas, sobre todo al remarcar la importancia del proyecto colectivo por sobre sus aspiraciones personales. Asimismo, su relación con la composición y su mirada sobre la autoría en el cuarteto quedan expuestas en esta parte de la entrevista

    E.: ¿Qué significa para vos ser hoy la voz principal de “Después te digo”?

    R.A.: Para mí es un placer. Yo desde que los conozco a los chicos siempre los seguí, es una banda que me gustaba mucho, y que me hayan tenido en cuenta es un placer. Y ahora, la primera vez siendo la voz principal, me estoy amoldando bastante bien. Me acuerdo de que en el primer show estaba muy muy nervioso. Y creo que fue la primera vez que no se me fueron los nervios cuando empecé a cantar, no sabía qué hacer. Pero bueno, tuve que ir acostumbrándome a ese nuevo rol y creo que ya estoy más asentado.

    E.: Más allá de la banda, ¿cómo te gustaría que el público te identifique como artista?

    R.A.: A veces veo que la gente habla mucho y piensa que el que es cantante es agrandado… Pero no, soy un chico normal, de barrio, humilde, y me gustaría que vean eso. Así he sido siempre y así voy a seguir siendo, esté donde esté; así que, ya sea que esté en una banda top o en la más baja, voy a seguir siendo el mismo.

    E.: ¿Te interesa componer tus propias canciones? ¿Qué lugar ocupa la autoría en tu proyecto artístico?

    R.A.: Un poco sí, creo que por ahí todos hemos tenido esos momentos de mal de amores, o eso de estar angustiado… y en esos momentos me da eso de agarrar una lapicera y un papel y escribir algo, pero sé que no soy escritor, me nace algo, algunas frases y las dejo ahí.

    E.: ¿Y alguna melodía también?

    R.A.: Sí, con la guitarra algunos acordes me sé y con esos algo he hecho, he improvisado algunas canciones con lo que escribí pero han quedado en Dolores. En algún momento iré y veré si encuentro algo de esos cuadernos…

    E.: Te preguntaba porque el cuarteto, en general, es mucho cover…

    R.A.: Yo creo que el cuarteto se nutre del cover. Y también está eso de agarrar canciones desconocidas y por ahí las hacés conocidas y es un golazo. Antes creo que pasaba más eso. Hasta La Mona tiene algunos cover que muchos piensan que son canciones de él. Con La Fórmula teníamos esa modalidad que a mí me gustaba mucho: agarrar temas poco conocidos y darles “otro gustito” con el ritmo de cuarteto.

    E.: ¿Qué metas personales sentís que todavía te falta cumplir más allá del proyecto actual?

    R.A.: Y una meta puede ser poder cantar en Córdoba, en algún escenario de Córdoba. Y ser un poco más conocido, que la banda sea reconocida por el trabajo que viene haciendo, y que creo que lo tiene muy merecido.

    E.: ¿Sentís que todavía tenés mucho por mostrarle al público?

    R.A.: Sí, todavía creo que no he sacado todo mi potencial. Y siento que tengo más para dar, pero creo que tiene que llegar el momento indicado.


    “Trabaje o no trabaje, yo a la música no la voy a dejar nunca.”

    Juventud, desafíos y exposición

    Su juventud, los recuerdos de la escuela secundaria —el espacio donde comenzó a desarrollar su sueño de ser cantante—, las redes sociales, las críticas y los elogios: de todo esto hablamos en este fragmento de la nota.

    E.: ¿Sentís que tu edad juega a favor o en contra en este ambiente?

    R.A.: Puede jugar a favor o en contra. Cuando era más chico pensaba que a los 18 ya quería ser famoso, haber llegado alto, pero hoy me doy cuenta de que todo se va dando paso a paso. Tuve la oportunidad de grabar con La Konga, y eso me permitió ir creciendo y así hay que seguir siempre.

    E.: ¿Qué lugar ocupan las redes sociales en tu carrera? ¿Cómo manejás la exposición y las críticas?

    R.A.: Lo de las críticas lo veo por ahí en bandas de Córdoba: suben algo y mucha gente comenta criticando sin razón y no entiendo por qué. Por suerte yo he recibido mucho cariño de la gente. En cuanto al uso de las redes, ahora no estoy muy metido, pero antes, sí. Antes me acuerdo de que era mucho de subir videos cantando, pero lo he dejado porque trato de amoldarme más a otras herramientas que hay hoy y que pueden resultar más profesionales. Pero sí, creo que tengo que dedicarle un poco más de tiempo a las redes porque hoy todo pasa por ahí, algo se viraliza y “la pegás”.

    E.: Sabemos que sos un “hijo” de la escuela Comercial… ¿Qué rol tuvo la escuela en tu desarrollo musical? Sabemos que participaste en la semana estudiantil, con muy buenos resultados…

    R.A.: Sí, siempre conté con la buena predisposición de los profes, para dejarme crecer en lo que me gusta. Por ejemplo, cuando tenía que cantar para un acto, me daban mi lugar para los ensayos. Fue un momento muy lindo. Creo que fue en segundo año que empecé a cantar.

    E.: ¿Qué sacrificios implica dedicarte a la música a tu edad?

    R.A.: Hoy en día, por ahí es un sacrificio el hecho de haberme mudado y tener que dejar los amigos, el fútbol. Fue una decisión difícil porque tuve que optar por Dolores o Mina, y después de 24 años viviendo allá decidí venirme acá. Y más ahora, que estoy por ser papá, la decisión era importante. Pero más allá de los sacrificios, como una vez le decía a mi mamá, trabaje o no trabaje, yo, a la música no la voy a dejar nunca, por nada del mundo.


    Proyección, contexto y futuro

    Para el cierre de la entrevista, dialogamos sobre el futuro, sus sueños y las dificultades de abrirse camino en el mundo del cuarteto, además de lo nuevo que se viene para la banda. Y, por último, un consejo especial para todos aquellos que sueñan, dentro o fuera de la música.

    E.: ¿Te imaginás en algún momento expandiendo tu carrera hacia nuevos escenarios o desafíos?

    R.A.: Sí, obvio. Tengo mi sueño de poder recorrer los escenarios del país, recorrer lo que más pueda. Llevarle mi música, mi estilo a la gente.

    E.: ¿Te gustaría en algún momento lanzar material como solista o siempre te proyectás dentro de una banda?

    R.A.: Siempre me imaginé y me vi en el formato de banda. No me veo como solista, sería más difícil. Lo viví en un tiempo. Fueron uno o dos años que cantaba con pistas, era yo solo en el escenario con un locutor que me acompañaba, pero no, me veo más en el formato de banda.

    E.: ¿Te ves viviendo de la música en el futuro? ¿Lo sentís como un camino posible o muy difícil hoy en día?

    R.A.: Sí, es difícil. Creo que hoy para vivir de la música hay que “pegarla” y después mantenerse ahí. Y eso cuesta. Un paso en falso te manda de nuevo a la lona. Hay que tener cabeza también para poder mantenerse.

    E.: Si dentro de diez años volvemos a hacer esta entrevista, ¿qué te gustaría haber logrado?

    R.A.: Creo que haber lanzado un disco, ese es el sueño de todo artista.

    E.: Y no estás tan lejos, pensando que ya grabaste algunos temas y con grandes artistas… Y con la banda ¿es algo que lo hablan, pensando en el mediano plazo?

    R.A.: Sí, totalmente. Y ahora con los chicos de la banda justamente se viene mucha música, cosas nuevas, porque hemos logrado alquilar un espacio que vamos a convertir en nuestra sala de ensayo y nuestro estudio, así que creo que de ahí va a salir mucha música. Todos son excelentes músicos, están muy capacitados. Tenemos las herramientas, sólo nos faltaba el lugar, pero ya lo tenemos.

    E.: ¿Qué te gustaría que el público sienta cuando te escucha cantar?

    R.A.: Llegarle a la gente, ya sea por la letra, por el carisma… yo me doy cuenta cuando a alguien no le gusta lo que estoy haciendo y también cuando disfruta: los ves bailando, cantando, haciendo palmas cuando lo pido, y eso a mí, la verdad, me llena el corazón.

    E.: ¿Qué significa para vos hacer música desde el interior y no desde una gran ciudad?

    R.A.: Nosotros tenemos pensado sacar mucha música, se trata de que aparezca la oportunidad, poder “pegarla” con algún tema y después de eso puede venir el salto a algún escenario de Córdoba. Creo que esa es la cuna del cuarteto y el sueño de todos es pisar un escenario de ahí, porque son imponentes.

    E.: ¿Qué sentís que busca la gente cuando va a verte tocar?

    R.A.: Busca el mismo show que le viene brindando desde siempre la banda. O sea, no solo por mí, sino por lo que es la banda, que tiene su estilo y sus seguidores. Y la gente busca eso, alegría, diversión y asegurarse de un buen show.

    E.: ¿Qué consejo le darías a esos chicos y chicas que aman la música pero todavía no se animan a dar el paso?

    R.A.: Que si tienen un sueño, traten de cumplirlo. Que se lo propongan y le den para adelante. Les va a costar, sí, pero todo llega. Los tropezones van a estar siempre, pero hay que seguir para adelante. Y ahora que voy a ser papá, eso es lo que me gustaría transmitirle después a mi hijo, que siempre va a tener mi apoyo en lo que elija hacer. Si es en la música, aunque sea difícil, todo llega.


    “Siento que tengo más para dar, pero creo que tiene que llegar el momento indicado.”

    Ping Pong final

    • Edad: 24 años.
    • Clasificación vocal (tipo de voz): tenor.
    • Un artista o banda que no dejás de escuchar: La Konga.
    • Referente que te marcó desde chico: Ulises Bueno.
    • Una canción que cantarías toda la vida: “Tu mano” de Luciano Pereyra, y “Si cruzas la puerta” de La Konga.
    • Un escenario donde soñás presentarte: Plaza de la música y Forja, en Córdoba.
    • ¿Mate o café antes de subir al escenario? No, fernet siempre.
    • ¿Tocar en un bar o en un gran escenario? Los dos, no elegiría uno de los dos.
    • ¿Qué no puede faltar en tu camarín antes de subir al escenario? El agua… (risas)
    • ¿Baile favorito para ir como público? El “loco” Amato. Me gusta mucho.
    • ¿Una colaboración soñada? Con mi referente principal, Ulises. Y Luciano Pereyra, que es un artista que también me gusta mucho.
    • ¿Un hobby que nadie se imagine? Puede ser el fútbol. De qué jugás? De 8.
    • Comida favorita: El asado.
    • ¿Madrugar o trasnochar? Trasnochar.
    • Un miedo antes de cantar: Equivocarme en la letra, siempre tengo ese miedo. Y tengo las letras en la cabeza, nunca me gustó leerlas, es como una distracción. Y hoy que tenemos muchos temas nuevos, a veces tengo que estar con el celular, pero no me gusta.
    • Un sueño que todavía no le contaste a nadie: Nunca lo dije, pero en lo referente a los escenarios, es imponente el Luna Park. Es un sueño…
    • ¿Un artista local que veas que tiene futuro? Lara Agostina, la conozco y sé que tiene un gran potencial. Es muy ambiciosa y ama la música.
    • Para cantar: ¿música bailable o baladas? Música bailable. No descarto la balada tampoco. Hace poco, con los chicos improvisábamos alguna balada y está bueno.

    Este es Rodrigo Aguilera: una voz joven, pero forjada en escenarios, aprendizajes y decisiones que no siempre fueron fáciles. Hoy “la descose” en los escenarios de Traslasierra, mientras empieza a escribir su propia historia dentro del cuarteto cordobés.

    Con los pies en la tierra y la mirada puesta en lo que viene, hay una certeza que atraviesa toda su historia: la música no es una etapa, es el camino que eligió y sostiene cada día.

    Agradecemos a Panadería y Confitería San José, de Villa Cura Brochero, por brindarnos el espacio para realizar esta entrevista.

  • Cantar para sanar: la nueva voz del cuarteto, Jazmín Aguirre

    Cantar para sanar: la nueva voz del cuarteto, Jazmín Aguirre

    Con apenas 20 años, su voz empieza a marcar un perfil propio dentro del cuarteto local. Acompañante en el escenario de una figura histórica de la música bailable local, como Carlos “la mona” Tello, combina juventud, presencia escénica y una potencia vocal que invita a pensar en un camino artístico con proyección. En esta charla, habla de sus comienzos, sus sueños y todo lo que todavía siente que tiene por mostrar.

    Fuimos recibidos amablemente en heladería Crillón, en Villa Dolores, frente a plaza Mitre. Allí, disfrutando de un café, Jazmín nos regaló esta hermosa charla que detallamos a continuación.

    Origen y primeros pasos

    Nacida en una familia de músicos e inspirada desde muy pequeña por su padre, Jazmín nos habla de sus orígenes artísticos.

    ENTREVISTADOR: ¿Recordás el momento en que sentiste que cantar era algo más que un hobby?

    JAZMÍN AGUIRRE: Sí, yo canto desde los siete años, era muy chiquita. Me acuerdo de que la primera vez en un escenario fue en un festival de la papa y me subí por primera vez con mi papá. Me acuerdo que fue para un concurso, estábamos compitiendo con otros participantes, y saqué el tercer lugar el melódico y mi papá el primero, en tango. Y después seguí cantando en casa, en actos escolares… pero ya ejerciendo la primera vez en un escenario fue en 2023.

    E.: Vemos que tu inclinación hacia la música viene de muy chiquita, y fue muy rápida tu exposición a un público…

    J.A.: Sí, es algo que me llena de recuerdos muy lindos, porque al tener siete años, la gente te ve que sos muy chiquita y te aplauden, te felicitan. En ese momento era impresionante ver a dos competidores tan chiquitos y la gente nos aplaudió un montón. Ahí entendés que la música no es sólo viajar un ratito a cantar y conocer un lugar y nada más; entendés que es una profesión, y te deslumbra; hay muchas cosas que empezás a reconocer, a ver, a disfrutar…

    E.: ¿Con siete años puede ser que no tenés tanto ese miedo escénico para subirte a cantar..?

    J.A.: Al principio, sí. Al principio me temblaban las piernas, los brazos, hasta me olvidé de cómo era la entrada de la canción… (risas) Hasta que la gente empezó a aplaudir, y después, una vez que agarrás confianza, ya está, el escenario es tuyo.

    E.: Y me decías que en 2023 fue tu primera vez en un escenario… ¿Fue con la actual banda?

    J.A.: Sí, fue en Arroyo de los Patos, en 2023. Y fue con la banda de “la mona” Tello.

    E.: ¿Y cómo llegaste a integrar la banda?

    J.A.: Por una publicación de Facebook. Hice la entrevista con ellos, hice la audición, y a los dos, tres días me llamaron para ir a Arroyo de los Patos… y ahí es cuando se llenó totalmente de gente y el sentimiento es absolutamente distinto. Porque no es lo mismo cantar como solista, en medio de jóvenes, o en medio de tu familia, que llegar a un público más grande, que a tanta gente le guste lo que hacés, tu voz, tu actitud, que seas buena gente…

    E.: Eso es muy importante, porque quizá hay artistas o personas populares a los que les cuesta esa cercanía con el público…

    J.A.: Sí, pero a nosotros no. A nosotros nos llena un montón. La verdad es que ahí es cuando entendés muchas cosas del canto, de la música, lo que te lleva a creer en esto. Y creo que el que nace con ese don, tiene ese objetivo, como es el mío, de llegar lo más alto que se pueda.

    E.: Sos joven, pero has ido ganando mucha experiencia…

    J.A.: La verdad que sí. He ido aprendiendo de todo un poco. Y más ahora, con la banda de Carlitos. Él tiene muchísima más experiencia que yo, tiene sus años, tiene su carácter, su forma de llevar las cosas en el escenario y yo tengo la mía. Pero él me ha ayudado un montón. Porque al principio tenés muchos miedos, nervios.

    E.: ¿Y qué artistas o referentes marcaron tu identidad musical?

    J.A.: Fueron dos, muy claves: Gilda, por sus canciones, pero sobre todo por su historia, cómo vino de la nada y llegó a todo. Y el otro, Abel Pintos. Principalmente por su vocalismo y cómo transforma su voz a todo el mundo. Hay gente que llora con una canción de él…

    E.: ¿Cómo llegaste al cuarteto y qué encontrás en este género que no te dan otros?

    J.A.: Al cuarteto llegué por la banda, y a la banda, por una publicación de Facebook. Ellos habían anunciado que buscaban una acompañante para el escenario. Éramos como veinticinco los que habíamos mandado el audio que nos habían pedido, para después hacer la audición. En la primera audición ya había quedado, creo que fue un miércoles. Y el fin de semana ya estaba en la banda. Para mí fue un cambio muy abrupto. Yo estaba acostumbrada a hacer melódico, folclore, tango, nada que ver con el cuarteto. Sí había hecho cumbia, que puede ser lo más parecido, pero el cuarteto tiene otra vibra, y tenés que transmitir algo totalmente distinto, tenés que hacer todo un show, no podés cantar cuarteto como si estuvieras cantando melódico. Ahí empecé a seguir mucho más a Eugenia Quevedo; ella cambió totalmente el rubro del cuarteto femenino.

    E.: Ella fue como una referente más actual, ¿no?

    J.A.: Ella es una referente con la que tuve que aprender, mirar sus videos, escucharla, seguirla show por show, y ahí decís “esto es el cuarteto”. Podría decir que aprendí a vivirlo mucho más que al folclore o lo melódico, que es algo tradicional en mi familia. Ahora podría decir que lo prefiero, mil veces, ahora que puedo vivir de esto. Es más alegre, te da más vida… y también es muy tradicional de Córdoba.

    E.: Es parte de la identidad cordobesa…

    J.A.: Así como el folclore también es parte de la identidad de Traslasierra o Argentina…

    «Cuando muchos eligen el mal camino, yo elegí la música. Fue mi vía de escape.»

    Trayectoria y primeras experiencias

    Mientras su bebé juega en el sillón, Jazmín nos va dejando frases que pintan lo que es, cómo vive y siente la música, y el cuarteto en particular. Desde sus miedos, sus primeras inseguridades, hasta el cambio que marcó en su vida artística la entrada a la actual banda y el aprendizaje que esto le trajo.

    E.: ¿Cómo fue tu primera vez, ahora de más grande, arriba de un escenario frente al público? ¿Qué aprendiste de esa experiencia?

    J.A.: La primera vez me ganaron los nervios. Había mucha mucha gente, es mucha la presión. Y creo que canté sin bailar, mi cuerpo estaba tieso de los nervios, no podía bailar. Después del primer corte mis compañeros me decían “che, tirate unos pasitos…” (risas). Me costó mucho soltarme al principio, pero después, el tercer o cuarto show, ya eran míos. Lo veía a Carlos (“La mona” Tello) que hacía tantas cosas en el escenario y me decía a mí misma “cómo no voy a poder hacer algo de todo eso”; eso me ayudó un montón.

    E.: Me imagino que es difícil, porque en un escenario estás tan expuesta…

    J.A.: Sí, tenés miedo de cómo te va a ver la gente, cómo lo van a tomar. De muchos artistas por ahí gusta su voz pero no gusta tanto cómo cantan el cuarteto, o cómo cantan el folclore… esas cosas te llevan a desconfiar de vos. Porque en mi caso, yo hago música y no sé cómo sueno…

    E.: Mirando hacia atrás, ¿qué momento sentís que fue clave en tu crecimiento como artista? Momento que marcó un antes y un después; el o los momentos…

    J.A.: La banda, eso marcó mi antes y después. Y también un show que dimos en Quines… Pero pasar a integrar la banda fue pasar de una cosa a la otra. Porque yo antes cantaba para mí, grababa videos, pero ahora, por ejemplo en mi familia, fui la única que dio ese paso. Porque en mi familia paterna todos son músicos, pero la única que llegó a ejercer fui yo. Por eso a veces hablo con mis tías y me dicen que nunca se animaron a tomar el micrófono. Fui, de alguna forma, la que marcó un antes y un después también en la familia. Y eso también me ayudó a conocer más el cuarteto, y ese ambiente que es muy lindo.

    E.: ¿Y lo de Quines? ¿Cómo fue eso?

    J.A.: Ese día entré nerviosa de más. Porque eran más de cincuenta personas y tu miedo más grande es cómo van a reaccionar, miedo a que no griten, a que no aplaudan. Se me paralizó el cuerpo, como la primera vez que me presenté. Y lo que más recuerdo es que en el medio del show lloré, porque nunca me había pasado de llegarle al público como esa noche. Todos bailaban, todos saltaban, todos gritaban. La gente me aplaudió y después yo expliqué por qué lloraba. Ese día fue un antes y un después porque aprendí que cada show es distinto, que siempre puede estar ese miedo pero que siempre voy a poder dar lo mejor de mí.

    “Esa noche lloré en medio del show: nunca me había pasado de llegarle así a la gente.”

    Identidad artística y rol dentro del proyecto

    Jazmín encontró a su primer gran maestro musical en su padre, cuando era muy chica. Y hoy, los caminos de la música la han llevado a encontrarse con quien considera su segundo gran maestro, y quien la hizo amar esa música tan identitaria de lo cordobés, como lo es el cuarteto. Además, hablamos de la composición, sus sueños a futuro, y la dura historia personal que atravesó con su padre.

    E.: ¿Qué significa para vos acompañar en la voz a una leyenda, podríamos decir, de la música local, de los bailes?

    J.A.: Es un orgullo grande, él me dio la oportunidad para crecer, él me abrió las puertas a lo que es el cuarteto. Hay una historia que quiero contar: yo cuando decido largarme en esto de cantar, les escribo a los de “El chispazo cuartetero” y ellos me cierran las puertas, por obvias razones: yo era chica, tenía 17 años. Y no podían llevar a una menor de edad a tocar con ellos, para evitar problemas. Entonces busqué por otros lados y tampoco tuve suerte. Dejé de buscar por una semana, hasta que una vecina comparte un estado de la página oficial de “La mona” Tello, en el que decía que buscaban una acompañante para el escenario. Yo ya estaba resignada, pensé que me iban a rechazar, como las otras veces. Me piden un audio cantando y luego que vaya a hacer la audición en vivo. Voy y ahí Carlos me explicó todo y me gustó la idea, pero necesitaban una autorización de mis padres, para poder salir de Villa Dolores y para ir a cada show. Así lo hicimos y empecé. Desde ese momento, Carlos me explicó desde lo más chiquito a lo más grande. Por ahí es medio exaltado, pero sabe muchísimo de lo que es el cuarteto. Él me trasmitió mucho, desde su experiencia. Cuando yo entro a la banda, a mucha gente no le gustó, me decían que no convenía, no me hablaban bien de él. Eso, por un lado, te genera ciertas dudas; pero me permití seguir hasta ir conociéndolo más, y me di cuenta de que es una persona totalmente distinta a lo que muchos creen. Y sigo aprendiendo cada día de él. Es una persona que tuvo sus momentos, sus altos y bajos pero hoy en día ya no le interesa demostrar nada, y sí le interesa que yo siga creciendo y que siga en esto. Él sabe que en algún momento se va a bajar, y quiere que entonces yo pueda poner en práctica todo lo que fui aprendiendo.

    E.: Más allá de la banda, ¿cómo te gustaría que el público te identifique como artista?

    J.A.: Por lo que hago arriba del escenario. Que noten el esfuerzo que hacemos todos los días, porque todos los días ensayamos un ratito. Entonces que a la gente le llegue, le guste lo que hacemos, que vaya y lo comente a otras personas y así nos vayan conociendo, que venga y salude, se saque fotos, todo eso ya nos llena un montón. Y quedamos totalmente felices. Como nos pasó hace unos días en la fiesta del pastelitero, en Brochero; la gente no nos dejaba bajar del escenario. Nosotros felices porque eso es señal de que estamos haciendo bien nuestro trabajo.

    E.: ¿Te interesa componer tus propias canciones? ¿Qué lugar ocupa la autoría en tu proyecto artístico?

    J.A.: Sí, he compuesto dos temas. Ahora no estoy tanto con eso porque estoy estudiando, pero en su momento tenía un libro donde iba anotando partes de letras que se me ocurrían, o a partir de historias que veo, que escucho, que transito, con eso me inspiro y escribo. Y escribí dos temas que los grabamos pero que todavía no los sacamos porque hay que ver distintos detalles.

    E.: ¿Y solo escribiste la letra? ¿O también les pusiste la música?

    J.A.: Sí, también. La música la iba haciendo a medida que iba escribiendo. Lo primero, antes de escribir, siempre se te viene a la mente alguna melodía. Y gracias a la melodía es que pensás en cómo acomodás la letra. En general grabo algo con el teléfono y después cuando estoy más tranquila es que me pongo a componer. Pero sí, es algo que amo. Pienso que a lo mejor el mes que viene ya sacamos el primer tema de los que compuse, y que a la gente le llegue a gustar, para mí sería un montón. Porque es algo que salió de vos.

    E.: Me sorprende lo que me contás. No es algo muy habitual la composición, sobre todo en el cuarteto…

    J.A.: Es así, hoy en día en general los cantantes buscan temas clásicos y los adaptan al género. En general adaptan melódicos o cumbias viejas, o como Desakta2, que toman también temas del reggaetón.

    E.: O también, lo que veo mucho es que hay una canción de moda, como “tu misterioso alguien” y lo toman un montón de bandas y lo hacen. Hay poca originalidad a veces también a la hora de adaptar un tema…

    J.A.: Sí, eso pasa. Y a mí uno de los motivos que me llevó a interesarme en componer es que cuando entré a la banda y subimos el primer video de un tema, uno de los comentarios fue ese: “ya nadie escribe temas propios. Todos son doblajes de otros temas”. Y entonces ahí decís “che, tiene razón”. Yo me lo tomé muy personal y empecé. Y hoy en día sigo tratando de componer, mientras acomodo mis tiempos.

    E.: Y tu inspiración, tiene que ver con momentos, ¿no? No es que dedicás un determinado tiempo por día a la composición… ¿O sí?

    J.A.: No, la inspiración te tiene que llegar. Por ejemplo, vos estás tomando un café y se te viene una palabra y ahí empezás. O ves una situación determinada… yo por ejemplo hice un tema a partir de una historia que me contó una amiga, de su vida personal y ahí surgió una canción. Pero en general tengo que estar en mis momentos de paz, y ahí viene la inspiración.

    E.: ¿Qué metas personales sentís que todavía no pudiste desarrollar del todo dentro del proyecto actual?

    J.A.: Por ahí me falta interactuar más con la gente, eso es lo principal que tenés que tener para cantar cuarteto: mucho carisma. Desarrollar más eso, y trabajar más en el canto en sí. A veces el jugar mucho con los firuletes o el no calentar bien la garganta (ese es otro problema que tengo:  no caliento bien la garganta antes de cantar) me puede traer problemas, como una vez que me quedé afónica una semana por no calentar bien la garganta.

    E.: Y ya que estamos con expectativas futuras… Sabemos que has subido videos a Youtube, ¿y Spotify?

    Eso es algo que espero a largarlo más adelante, cuando tenga más temas. Largar con un álbum, por así decirlo. Sería mejor para mí. Porque al ser temas propios, no podés hacer un tema y largarlo porque sí, tiene que tener un propósito.

    E.: Seguramente llegará dentro de poco. ¿Y te ves cantando cumbia? ¿Te gusta el género, más allá de Gilda, que la mencionaste al principio?

    J.A.: Al principio ese era mi objetivo, entrar a una banda de cumbia o armar mi propia banda de cumbia. Pero como está difícil hoy en día armar tu banda propia. Requiere de mucho tiempo, plata y gente a disposición. Y hay pocos jóvenes que sepan tocar instrumentos, la mayoría tienen más de 25 y tienen su trabajo, su familia. Pero sí, la cumbia fue al principio mi motivación, yo largué cantando cumbia, los temas de Valentino Merlo, de Ke Personajes… pero mi principal inspiración fue Gilda. Esa mujer podría decir que marcó también un antes y un después.

    E.: ¿Cómo la conociste? ¿Cómo conociste su historia?

    J.A.: Por mi papá. Mi papá cuando me escuchó cantar -yo habré tenido unos cinco o seis años-, empezó a reforzar el canto en mí, porque toda su familia canta, y él también, desde muy chico. Y él me llevó a conocer la historia de Gilda. Me ponía temas de ella, y a mí me encantaban. Ya me gustaba antes de conocer su historia, y un día le pregunto quién era ella, entonces él me cuenta su historia: que había empezado desde cero, cómo había entrado en el mundo de la música, cómo murió, esas cosas clave. Y a los dos o tres años sale la película de su vida, y ahí es cuando me inspiró mucho más. Es muy loco cómo un artista puede hacerte cambiar tu punto de vista de muchas cosas. En su corta carrera es impresionante cómo fue la evolución que ella tuvo.

    E.: Una carrera muy intensa, y es impresionante también cómo en cada artista hay toda una historia detrás…

    J.A.: Y detrás de cada historia nace el porqué de su música, por qué canta, por qué hace lo que hace. Yo, por ejemplo, empecé a reforzar más el canto cuando mi papá tuvo un inconveniente y va preso. En ese momento no lo podía ver, estuve tres años sin poder verlo. Y yo soy muy de mi papá. Toda la vida fui su bebé y sigo siéndolo. Para mí fue muy duro ese momento también, porque al ser la hermana mayor te llevás todo de arriba. A mí me tocó ser la más fuerte de mis hermanos. Porque al ver que tu familia cambia de la noche a la mañana, muchos toman el mal camino y yo para no llegar a eso, siempre me ponía a cantar; o me ponía los auriculares y escuchaba música, salía a caminar y cantaba…

    E.: La música fue tu vía de escape, de alguna manera…

    J.A.: A tantos problemas… ahí es cuando le digo a mi mamá que yo quería empezar a ejercer, a entrar a alguna banda. Al conocer tantas historias, yo quería a través de la música, llegar a algo. Por eso te digo que en cada cantante hay una historia de por qué lo hace. Y esa es la mía. Porque con mi papá cantábamos siempre juntos. Siempre cantábamos “estoy enamorado” ese tema que hace Thalía con Pedro Capó. Y cantar ese tema, para mí, en donde estuviese, era una forma de tenerlo más cerca. Como no lo podía ver, de alguna manera lo tenía que sentir. En esos momentos empecé a profundizar más en el tema de la música, a mostrarme más, porque antes de lo que le pasó a mi papá, no me interesaba mucho.

    E.: Y hoy, ¿cómo sigue lo de tu papá? ¿Lo ves más seguido? ¿Fueron muchos años sin poderlo ver?

    J.A.: Fueron muchos años, más o menos hasta los diecisiete, dieciocho… Y fue un cambio abrupto volvernos a ver, porque él me dejó de chiquita, digamos, y nos mirábamos como en el tiempo de antes, nos costaba creer que nos podíamos ver, que nos podíamos abrazar. Fue un encuentro muy duro, creo que estuvimos llorando toda la visita… Y cuando le conté lo de la música, lo que había logrado crecer, me impulsó a seguir. Fue otro profesor que tuve, mi primer gran maestro.

    E.: Tu papá siempre cantó también, para un público, ¿no?

    J.A.: Sí, no tenía una banda, cantaba él solo, con la guitarra, folclore, melódico, tango…

    E.: Pienso que todo tu crecimiento con la música debe ser para él también una fuente de fuerza para sobrellevar su situación…

    J.A.: Él me escucha hasta en la radio. Escucha cuando nos publicitan, cuando pasan nuestros temas… Y es un choque muy grande, pensar que él entró ahí adentro y yo era una niña; y ahora va a salir y yo ya soy mamá. Es un choque muy grande. Y a pesar de que ningún padre se alegra de entrada por la edad a la que vas a ser madre, él a mi bebé lo amó desde el minuto cero. Igual que mi mamá, mis hermanos…

    “Entrar a la banda fue un antes y un después en mi vida… y también en mi familia.”

    Juventud, desafíos y exposición

    A su corta edad, muchas veces los desafíos no son fáciles. Aquí hablamos de los sacrificios que implican su rol de mujer y mamá, la exposición a las redes y al público, y cómo esa interacción la llevó por un camino que hoy representa uno de sus mayores desafíos a futuro.

    E.: ¿Cómo es abrirte camino en el cuarteto siendo mujer y tan joven?

    J.A.: Es un avance para las mujeres en el cuarteto. Como te decía anteriormente, Eugenia Quevedo es una gran referente, y creo que gracias a ella, hoy hay un montón de bandas con mujeres, o mujeres solistas. Pero ¿por qué? Porque Eugenia Quevedo marcó un antes y un después, y ahí Villa Dolores empezó a tener esas bandas conjuntas que te decía. Y acá hay mucha competencia, todos quieren dar lo mejor, todos quieren demostrar lo que son. Una vez, por ejemplo, nos comparaban con Caro Arrieta, porque nos tocó coincidir en un evento, pero cada show es distinto, cada voz es distinta, y cada artista hace lo suyo. Es como Eugenia Quevedo, Angela Leiva y Dalila, son tres voces totalmente distintas. Y hay gente que piensa que porque hacés determinado tema, tenés que cantarlo igual que el original…

    E.: ¿Sentís que tu edad juega a favor o en contra en este ambiente?

    J.A.: Siento que me juega a favor, para crecer como crecí, y confío en el proceso y sé que a algo voy a llegar en algún momento.

    E.: En su momento te jugó en contra ser menor de edad, pero hoy en día…

    J.A.: Hoy se me facilita todo. Son otras puertas, otras decisiones, otras responsabilidades. Tenés que saber para dónde vas, qué decisiones vas a tomar, por ejemplo, con el tema del repertorio.

    E.: ¿Qué lugar ocupan las redes sociales en tu carrera? ¿Cómo manejás la exposición y las críticas?

    J.A.: Y hay de todo, gente que te deja elogios y otros que no tanto. Cuando nosotros largamos “No la beses”, todo el mundo nos decía que por qué no hacíamos algo nuevo. En Facebook es donde más se viralizó, y es la red que más uso con la banda. O sino tiktok; Instagram no lo uso tanto. Estoy intentando manejar mejor mis redes sociales, pero hay gente especialista que te enseña cómo usarlas, y quiero intentar entrar más en ese mundo.

    E.: Hablando del contacto con la gente, te veíamos hace unos día en un festival en Villa de Las Rosas, y esa comunión con el público, que te pide, te saluda, te convida un trago, esa parte del contacto real cómo la manejás o cómo te llevás con eso?

    J.A.: Por una parte es mucha presión. Carlos siempre me dice por ahí “tené cuidado con lo que recibís, no sabés lo que te están convidando”, pero siempre hay que tener la humildad de recibir, aunque no tomes o comas de todo lo que te ofrecen. Eso marca una diferencia también, porque el hecho de estar arriba de un escenario no te hace distinto ni mejor que nadie. La banda y el público son uno solo: no hay uno sin el otro.

    E.: ¿Qué sacrificios implica dedicarte a la música a los 20 años?

    J.A.: Por ahí lo que me ha pasado es tener que cancelar algunas cosas. Por ejemplo, cuando tuvimos que ir a tocar a Villa Mercedes, a un evento grande. Ese mismo día tenía mi graduación. Y los eventos grandes son puntos importantes para nosotros porque llegás a más gente, te conoce más gente, es otro ambiente que hay que aprovechar, muy distinto a lo que es un evento privado. Bueno, ese día fue mi recepción, la fiesta. Estuve en la cena, creo que bailé dos temas con mi mamá y ya me pasaban a buscar. Entonces tuve que dejar toda esa diversión de esa noche, para ir a trabajar. Y ahora que soy mamá, es un sacrificio también ir a tocar, volver a las seis de la mañana, sin descansar, y seguir siendo mi mamá. Y descanso recién a la noche, cuando ya estoy agotadísima. Eso es un sacrificio muy grande, que muchos no entenderían lo que es dar todo en el escenario y de ahí pasar a seguir siendo mamá.

    “Desde que aprendí a sentir el cuarteto, lo elijo por sobre todo: es más vida.”

    Proyección y futuro

    E.: ¿Te imaginás en algún momento expandiendo tu carrera hacia nuevos escenarios o desafíos, además de la banda actual?

    J.A.: Mi sueño es llegar lejos, pero no recreando temas viejos, sino haciendo lo mío, mis canciones. Y es un proyecto con el que vengo hace un año. No es crear un texto, es crear una canción. La canción tiene que tener forma, cuerpo, ritmo, coherencia en lo que dice; y eso se ejercita. Y creo que con eso voy a llegar lejos, pero tengo que seguir metiéndole.

    E.: Y me contabas que estás estudiando música, en ese sentido, esa carrera te ayuda mucho para lo que es ese futuro que soñás…

    J.A.: Sí, decidí estudiar el profesorado de música justamente por eso. Ahora, por ejemplo, saber leer un pentagrama te ayuda muchísimo a la hora de escribir una canción, para poder acomodar todo lo que vas a poner. Estudiar esa carrera perfecciona mucho más mi carrera musical.

    E.: Si dentro de diez años volvemos a hacer esta entrevista, ¿qué te gustaría haber logrado?

    J.A.: Haber logrado todos mis propósitos, haber crecido un poco más, que la gente me reconozca un poco más… y haber inculcado en mi hijo la música, ese es otro de mis sueños: que él pueda tocar conmigo. Pero en definitiva, me gustaría que la gente me reconozca por lo que hago, por lo que transmito, por lo que hago, por las canciones que escribo y por las que voy a escribir en el futuro.

    E.: Y por qué no imaginar un escenario con abuelo, madre, hijo juntos… ¿no?

    J.A.: Sí, sería hermoso...

    E.: ¿Qué te gustaría que el público sienta cuando te escucha cantar?

    J.A.: Transmitir lo que la canción transmite y lo que vos estás sintiendo. Por ejemplo, un tema de “dolida” vos tenés que cantarlo como se escucha, lo que a vos te transmite, vos tenés que saberlo transmitir también. Eso también es un trabajo difícil, pero no imposible. Y en estos años que estoy con Carlos, él me ha enseñado cómo sentir el cuarteto y cómo transmitirlo, cómo marcar cada palabra en la canción, para que impacte más y pegue más, por ejemplo.

    E.: ¿Qué consejo le darías a esos chicos y chicas que aman la música pero todavía no se animan a dar el paso?

    J.A.: Mi consejo es que siempre lo intenten. Que si tienen una inseguridad, la trabajen y que se la saquen. Que la música a veces es algo muy distinto a lo que uno piensa. Muchas de esas inseguridades a veces están solo en tu cabeza. Como dicen “tu mente es tu mayor enemigo”, y es muy cierto. Si vos te propones hacer lo que sabés, una vez que te sacás la inseguridad ya es algo totalmente distinto. Y siempre seguir intentando, porque si no se la juegan están perdiendo su tiempo, su valioso tiempo. Si lo intentás, se te va a dar. No dejarse ganar por los malos comentarios, y mantener siempre el perfil bajo, ser buena persona, haciendo lo que te gusta. Sos igual a todo el mundo, no por estar en un escenario o por ser una gran empresario, sos más que nadie.

    “Arriba del escenario nadie es más que nadie: la banda y el público son uno solo.”

    Ping Pong final

    • Edad: 20 años.
    • Clasificación vocal (tipo de voz): Mixta. (Mezzosoprano)
    • Un artista o banda que no dejás de escuchar: Lo más escuchado: Eugenia Quevedo y Desakta2.
    • Referente que te marcó desde chica: Gilda.
    • Una canción que cantarías toda la vida: “No es mi despedida” de Gilda. Todos esos temas, lo más antiguo, el tango, Cacho castaña, todo me lo inculcó mi papá. Y está bueno porque te ayuda a comparar con lo actual y ver en perspectiva lo que se puede hacer a futuro.
    • Un escenario donde soñás presentarte: El de Jesús María, un sueño. También puede ser la plaza Próspero Molina.
    • Tocar en un bar o en un gran escenario: Ambos. Pero si tengo que elegir uno, la masividad de un gran escenario.
    • ¿Qué no puede faltar en tu camarín antes de subir al escenario? La comida, y el orden.
    • ¿Baile favorito para ir como público? El loco Amato.
    • ¿Colaboración soñada? Eugenia Quevedo o Desakta2. Y también tengo ganas de hacer algo con algún artista local, que puede ser Rodrigo Aguilera.
    • ¿Un hobby que nadie se imagine? El fútbol.
    • ¿De qué jugás? Me quedo más en la defensa, por la rapidez.
    • Comida favorita: Unos buenos ravioles.
    • ¿Madrugar o trasnochar? Madrugar. Si te levantás temprano, el resto del día tenés otra energía.
    • Un miedo antes de cantar: Que me trabe, que me olvide de la letra.
    • Un sueño que todavía no le contaste a nadie: Ahora que soy mamá, que mi hijo crezca conmigo en lo musical. El día de mañana estar en un escenario grande y que mi hijo sea parte de lo que estoy viviendo. Y que el día de mañana cuando él tenga su familia pueda contar quién era yo.
    • Un artista local que veas que tiene futuro: Tengo dos, Caro Arrieta, trabaja mucho y se nota el esfuerzo que le pone a su banda, a su trabajo; y los chicos de “Después te digo” (Alfonso Pedernera y Rodrigo Aguilera)
    • Para cantar: ¿Música bailable o baladas? Música bailable. El cuarteto marcó un antes y un después en vida. Si me preguntabas hace un tiempo, capaz que te decía otra cosa, pero hoy, el cuarteto llegó para quedarse en mí.

    Esta es Jazmín Aguirre, la nueva voz que cautiva en las noches bailables de Traslasierra y más allá. Para quienes no han escuchado su canto, los invitamos a descubrirlo, en los distintos shows nocturnos. Y aquí quisimos mostrarte su historia, sus sentimientos y sus sueños, a través de esta nota que la muestra en toda su dimensión. Gracias, Jazmín, por esta hermosa charla.

    Agradecemos a la heladería Crillón, de Villa Dolores, por brindarnos el espacio para realizar esta entrevista.

  • Pasión de niño, memoria de gigante: el museo donde el futuro custodia el pasado

    Pasión de niño, memoria de gigante: el museo donde el futuro custodia el pasado

    MUSEO DE MALVINAS «FELIPE VILLEGAS«

    En nuestro recorrido por la hermosa provincia de San Luis, llegamos a la localidad de Saladillo para conocer un sitio sorprendente: el “Museo de Malvinas Felipe Villegas”. El lugar atesora objetos de un valor histórico incalculable, pero lo que más impacta es la juventud de su creador: Felipe tiene solo 13 años.

    El museo abrió sus puertas en 2022, cuando él apenas tenía nueve. Durante la visita, compartimos una charla enriquecedora con Felipe y con Norma, su maestra de primer grado. Ella fue, de alguna manera, quien descubrió y acompañó esa chispa de curiosidad que lo llevó a convertirse en un pequeño gran guardián de nuestra historia.

    ENTREVISTADOR: Me decías que siempre te interesó este tema, desde chiquito…

    FELIPE VILLEGAS: Sí, desde primer grado.

    NORMA REYNA: Sí, él hace muchos años que viene juntando. Desde chiquitito que le gusta esto. Cuando cumplió los siete quería su cumpleaños de Malvinas, y así empezó a conocer a algunos veteranos y así fue juntando más cosas. Y llegamos a esto, aquí hay cosas que le han pertenecido a los veteranos. Por ejemplo, acá está la bufanda que usó en la guerra Pablo Carballo, es muy conocido él. También está una de las placas identificatorias que les ponían los soldados por si morían, se la regaló la viuda de un sobreviviente que murió tiempo después.

    E.: ¡Qué gesto el de ella, regalarle ese recuerdo!

    N.R.: Sí, él murió hace unos años, de cáncer. Y ella le regaló la plaquita y un uniforme. También hay otro uniforme de un sobreviviente del Ara 25 de mayo. Era un veterano de Buenos Aires, que justo un día iba pasando, porque tiene parientes en Naschel, vio el mural y se volvió. Y ahí nos conoció. Desde ese momento viene siempre a visitarnos.

    E.: Han venido veteranos de muchos lugares, ¿no?

    Han venido otros de Mendoza, de Córdoba, de Mar del Plata… También cuando se inauguró el museo, un veterano de Tigre, que le trajo un casco que usó en la guerra.

    E.: Veo varios libros también… ¿a esos los han comprado?

    N.R.: No, todo lo que hay acá es donado. Esos libros fueron escritos por veteranos que conocieron la historia y fueron mandando. Los libros y las otras cosas, son todos obsequios. Algunos de gente que tiene contactos con el Ejército, porque es difícil conseguir estas cosas, sin los permisos y todo lo que se necesita.

    E.: Hay un libro que se llama “Iluminados por el fuego”, con el que se hizo la película, supongo que la vieron…

    N.R.: Sí, sí. Pero no le gusta muchos a los veteranos esa película. Porque dicen que no muestra mucho la realidad.

    E.: ¿Cuál fue el primer veterano que conoció Felipe?

    N.R.: Se llama Nicolás Ferreyra. Él es de la Villa de Merlo, y yo lo conozco porque fue mi preceptor. Yo fui maestra de Felipe, y cuando estaba estudiando, en Merlo, ahí lo conozco a Nicolás, que era mi preceptor. Y cuando Felipe quiso conocer a los veteranos, al primero que contacté fue a él.

    Entre tantos objetos valiosos podemos apreciar también una carta, una de las tantas que escribían los niños en las escuelas, en aquellos años de la guerra. Norma nos cuenta la historia de esa carta.

    N.R.: Ésta se la regaló un veterano que vive en Merlo, que se llama Luis Brescia. Él nunca la había abierto; la abrimos nosotros cuando él la obsequió. Estaba cerradita todavía, y ahí está el sobre también.

    Recorrer el museo no es solo ver objetos, es escuchar testimonios que Felipe y Norma conocen de memoria. Entre las piezas más impactantes que pudimos conocer, se destacan: una balsa original utilizada en el rescate del Crucero General Belgrano, donde perdieron la vida 323 tripulantes. Cerca de ella, una esquirla de bomba sorprende por su peso impresionante, un recordatorio físico de la magnitud del conflicto. También hay frascos que guardan piedras y turba de las Islas, traídas por veteranos puntanos en un viaje a las islas realizado en 2012 (curiosamente, el mismo año en que nació Felipe); y arena del Cementerio de Darwin, el único sitio en todo el territorio malvinense donde está permitido desplegar nuestra bandera sin restricciones. Tampoco deja de sorprender la gran cantidad de placas de reconocimiento que recibió Felipe por su museo, tanto a nivel provincial como nacional y hasta internacional.

    Por otra parte, una de las imágenes más conmovedoras del museo no es de combate, sino de solidaridad: la foto del día en que el pueblo se quedó sin pan porque todas las panaderías decidieron donar su producción a los soldados que recién regresaban al continente.

    Un capítulo aparte merece la historia de Nicolás Ferreyra, veterano de la Villa de Merlo y preceptor de Norma. Nicolás cumplió funciones como enfermero en un buque hospitalario. Durante la guerra, su familia no tenía noticias suyas y lo creía perdido, hasta que un día su maestro de música lo reconoció en una foto de una revista y corrió a avisarles que estaba vivo. Esa misma revista, que fue el puente entre la incertidumbre y la esperanza, hoy forma parte de la colección de Felipe gracias a la donación de una niña. Cuando Nicolás visitó el museo, se produjo un momento mágico: el veterano volvió a encontrarse con el papel que, décadas atrás, le anunció al mundo que él seguía en pie.

    E.: Vemos muchísimos objetos y recuerdos en este lugar ¿Cuánto de todo esto estaba cuando se inauguró el museo?

    N.R.: Ni la mitad, muchos menos de eso…

    E.: ¿Y cuántos años tenías, Felipe, cuando empezaste a juntar las primeras cosas?

    F.V.: Seis años…

    E.: ¿Y qué te llamaba la atención de Malvinas?

    F.V.: Más que nada lo de la guerra. Había visto la película “Iluminados por el fuego” y un video de Zamba, en Paka Paka…

    E.: Y me imagino que soñás con ir a Malvinas algún día…

    F.V.: Sí, ese es mi sueño.

    E.: ¿Ha venido algún otro medio de comunicación?

    N.R.: Ha venido TeleDiario, el día de la inauguración. En youtube se pueden ver esa y otras notas. Además están las notas de “El diario de la República” de San Luis capital.

    E.: ¿Y han recibido algún tipo de aporte del Estado?

    N.R.: Hace tres años hicimos la asociación civil, y a partir de entonces nos donaron un dinero con el que compramos las cámaras de seguridad, los maniquís, una vitrina. Y también estamos peleando para que nos incluyan en los museos de la provincia, como  parte del recorrido. Igualmente viene muchísima gente. Desde que se inauguró, más de mil personas han venido. Y ahora el 11 de abril, celebramos un nuevo aniversario.

    E.: ¿Cómo se gestó el espacio para el museo?

    N.R.: Fue toda idea de Felipe. Porque éstas eran todas viviendas productivas, o sea, la casa más el salón. Ellos tenían antes una panadería, la cerraron y quedó el salón; y ahí Felipe empezó a traer sus cosas y lo fue gestando. Y ya está quedando chica. Hemos hecho un pedido, porque la idea es ampliarlo, hacer un baño; pero todavía estamos esperando. Hay varios requerimientos que todavía no están siendo atendidos, y es una pena, porque a nivel provincial se podría aprovechar mucho mejor. Te puedo asegurar que aquí hay muchas cosas que no hay en otros museos.

    Para cerrar la nota, queremos destacar la importancia a nivel educativo de una iniciativa llevada adelante por Norma y una compañera. Desde su escuela impulsaron una ley provincial llamada “Escuelas malvinizadoras”, con la que cada institución toma a un veterano de guerra como padrino de la institución, proyecto con el que están trabajando ya hace dos años y que sin dudas, es una idea digna de ser imitada a lo largo del país.

    E.: ¡Cuánta historia viva hay en este museo! ¡Y qué importante es, a través de este museo, poder transmitirlo a las nuevas generaciones!

    N.R.: Y no hay mejor forma de transmitirlo que haberlo escuchado de la misma boca de ellos, de los veteranos. Antes, cuando yo iba a la escuela, era escuchar el homenaje al Soldado Maciel, la marcha de Malvinas y nada más. Después empezaron ellos a tener mayor reconocimiento. Muchos la habían pasado muy mal, de hecho hubo más muertes por suicidios posteriores, que muertes en combate.

    Cada 2 de abril, o cada vez que la memoria de Malvinas nos interpele, visitar espacios como éste se vuelve un acto de justicia: aquí la historia no se estudia, se respira. En el Museo de Felipe Villegas esa experiencia se vuelve un puente necesario entre generaciones. Él es, de alguna manera, un heredero por elección y por pasión. Porque el día en que la voz del último veterano se vuelva leyenda, quedará Felipe con su propia voz, para que cada esquirla, cada carta y cada uniforme sigan contando la verdad que custodian.

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