Menú

  • Home
  • Entrevistas
  • Cantar para sanar: la nueva voz del cuarteto, Jazmín Aguirre

Cantar para sanar: la nueva voz del cuarteto, Jazmín Aguirre

Image

Con apenas 20 años, su voz empieza a marcar un perfil propio dentro del cuarteto local. Acompañante en el escenario de una figura histórica de la música bailable local, como Carlos “la mona” Tello, combina juventud, presencia escénica y una potencia vocal que invita a pensar en un camino artístico con proyección. En esta charla, habla de sus comienzos, sus sueños y todo lo que todavía siente que tiene por mostrar.

Fuimos recibidos amablemente en heladería Crillón, en Villa Dolores, frente a plaza Mitre. Allí, disfrutando de un café, Jazmín nos regaló esta hermosa charla que detallamos a continuación.

Origen y primeros pasos

Nacida en una familia de músicos e inspirada desde muy pequeña por su padre, Jazmín nos habla de sus orígenes artísticos.

ENTREVISTADOR: ¿Recordás el momento en que sentiste que cantar era algo más que un hobby?

JAZMÍN AGUIRRE: Sí, yo canto desde los siete años, era muy chiquita. Me acuerdo de que la primera vez en un escenario fue en un festival de la papa y me subí por primera vez con mi papá. Me acuerdo que fue para un concurso, estábamos compitiendo con otros participantes, y saqué el tercer lugar el melódico y mi papá el primero, en tango. Y después seguí cantando en casa, en actos escolares… pero ya ejerciendo la primera vez en un escenario fue en 2023.

E.: Vemos que tu inclinación hacia la música viene de muy chiquita, y fue muy rápida tu exposición a un público…

J.A.: Sí, es algo que me llena de recuerdos muy lindos, porque al tener siete años, la gente te ve que sos muy chiquita y te aplauden, te felicitan. En ese momento era impresionante ver a dos competidores tan chiquitos y la gente nos aplaudió un montón. Ahí entendés que la música no es sólo viajar un ratito a cantar y conocer un lugar y nada más; entendés que es una profesión, y te deslumbra; hay muchas cosas que empezás a reconocer, a ver, a disfrutar…

E.: ¿Con siete años puede ser que no tenés tanto ese miedo escénico para subirte a cantar..?

J.A.: Al principio, sí. Al principio me temblaban las piernas, los brazos, hasta me olvidé de cómo era la entrada de la canción… (risas) Hasta que la gente empezó a aplaudir, y después, una vez que agarrás confianza, ya está, el escenario es tuyo.

E.: Y me decías que en 2023 fue tu primera vez en un escenario… ¿Fue con la actual banda?

J.A.: Sí, fue en Arroyo de los Patos, en 2023. Y fue con la banda de “la mona” Tello.

E.: ¿Y cómo llegaste a integrar la banda?

J.A.: Por una publicación de Facebook. Hice la entrevista con ellos, hice la audición, y a los dos, tres días me llamaron para ir a Arroyo de los Patos… y ahí es cuando se llenó totalmente de gente y el sentimiento es absolutamente distinto. Porque no es lo mismo cantar como solista, en medio de jóvenes, o en medio de tu familia, que llegar a un público más grande, que a tanta gente le guste lo que hacés, tu voz, tu actitud, que seas buena gente…

E.: Eso es muy importante, porque quizá hay artistas o personas populares a los que les cuesta esa cercanía con el público…

J.A.: Sí, pero a nosotros no. A nosotros nos llena un montón. La verdad es que ahí es cuando entendés muchas cosas del canto, de la música, lo que te lleva a creer en esto. Y creo que el que nace con ese don, tiene ese objetivo, como es el mío, de llegar lo más alto que se pueda.

E.: Sos joven, pero has ido ganando mucha experiencia…

J.A.: La verdad que sí. He ido aprendiendo de todo un poco. Y más ahora, con la banda de Carlitos. Él tiene muchísima más experiencia que yo, tiene sus años, tiene su carácter, su forma de llevar las cosas en el escenario y yo tengo la mía. Pero él me ha ayudado un montón. Porque al principio tenés muchos miedos, nervios.

E.: ¿Y qué artistas o referentes marcaron tu identidad musical?

J.A.: Fueron dos, muy claves: Gilda, por sus canciones, pero sobre todo por su historia, cómo vino de la nada y llegó a todo. Y el otro, Abel Pintos. Principalmente por su vocalismo y cómo transforma su voz a todo el mundo. Hay gente que llora con una canción de él…

E.: ¿Cómo llegaste al cuarteto y qué encontrás en este género que no te dan otros?

J.A.: Al cuarteto llegué por la banda, y a la banda, por una publicación de Facebook. Ellos habían anunciado que buscaban una acompañante para el escenario. Éramos como veinticinco los que habíamos mandado el audio que nos habían pedido, para después hacer la audición. En la primera audición ya había quedado, creo que fue un miércoles. Y el fin de semana ya estaba en la banda. Para mí fue un cambio muy abrupto. Yo estaba acostumbrada a hacer melódico, folclore, tango, nada que ver con el cuarteto. Sí había hecho cumbia, que puede ser lo más parecido, pero el cuarteto tiene otra vibra, y tenés que transmitir algo totalmente distinto, tenés que hacer todo un show, no podés cantar cuarteto como si estuvieras cantando melódico. Ahí empecé a seguir mucho más a Eugenia Quevedo; ella cambió totalmente el rubro del cuarteto femenino.

E.: Ella fue como una referente más actual, ¿no?

J.A.: Ella es una referente con la que tuve que aprender, mirar sus videos, escucharla, seguirla show por show, y ahí decís “esto es el cuarteto”. Podría decir que aprendí a vivirlo mucho más que al folclore o lo melódico, que es algo tradicional en mi familia. Ahora podría decir que lo prefiero, mil veces, ahora que puedo vivir de esto. Es más alegre, te da más vida… y también es muy tradicional de Córdoba.

E.: Es parte de la identidad cordobesa…

J.A.: Así como el folclore también es parte de la identidad de Traslasierra o Argentina…

«Cuando muchos eligen el mal camino, yo elegí la música. Fue mi vía de escape.»

Trayectoria y primeras experiencias

Mientras su bebé juega en el sillón, Jazmín nos va dejando frases que pintan lo que es, cómo vive y siente la música, y el cuarteto en particular. Desde sus miedos, sus primeras inseguridades, hasta el cambio que marcó en su vida artística la entrada a la actual banda y el aprendizaje que esto le trajo.

E.: ¿Cómo fue tu primera vez, ahora de más grande, arriba de un escenario frente al público? ¿Qué aprendiste de esa experiencia?

J.A.: La primera vez me ganaron los nervios. Había mucha mucha gente, es mucha la presión. Y creo que canté sin bailar, mi cuerpo estaba tieso de los nervios, no podía bailar. Después del primer corte mis compañeros me decían “che, tirate unos pasitos…” (risas). Me costó mucho soltarme al principio, pero después, el tercer o cuarto show, ya eran míos. Lo veía a Carlos (“La mona” Tello) que hacía tantas cosas en el escenario y me decía a mí misma “cómo no voy a poder hacer algo de todo eso”; eso me ayudó un montón.

E.: Me imagino que es difícil, porque en un escenario estás tan expuesta…

J.A.: Sí, tenés miedo de cómo te va a ver la gente, cómo lo van a tomar. De muchos artistas por ahí gusta su voz pero no gusta tanto cómo cantan el cuarteto, o cómo cantan el folclore… esas cosas te llevan a desconfiar de vos. Porque en mi caso, yo hago música y no sé cómo sueno…

E.: Mirando hacia atrás, ¿qué momento sentís que fue clave en tu crecimiento como artista? Momento que marcó un antes y un después; el o los momentos…

J.A.: La banda, eso marcó mi antes y después. Y también un show que dimos en Quines… Pero pasar a integrar la banda fue pasar de una cosa a la otra. Porque yo antes cantaba para mí, grababa videos, pero ahora, por ejemplo en mi familia, fui la única que dio ese paso. Porque en mi familia paterna todos son músicos, pero la única que llegó a ejercer fui yo. Por eso a veces hablo con mis tías y me dicen que nunca se animaron a tomar el micrófono. Fui, de alguna forma, la que marcó un antes y un después también en la familia. Y eso también me ayudó a conocer más el cuarteto, y ese ambiente que es muy lindo.

E.: ¿Y lo de Quines? ¿Cómo fue eso?

J.A.: Ese día entré nerviosa de más. Porque eran más de cincuenta personas y tu miedo más grande es cómo van a reaccionar, miedo a que no griten, a que no aplaudan. Se me paralizó el cuerpo, como la primera vez que me presenté. Y lo que más recuerdo es que en el medio del show lloré, porque nunca me había pasado de llegarle al público como esa noche. Todos bailaban, todos saltaban, todos gritaban. La gente me aplaudió y después yo expliqué por qué lloraba. Ese día fue un antes y un después porque aprendí que cada show es distinto, que siempre puede estar ese miedo pero que siempre voy a poder dar lo mejor de mí.

“Esa noche lloré en medio del show: nunca me había pasado de llegarle así a la gente.”

Identidad artística y rol dentro del proyecto

Jazmín encontró a su primer gran maestro musical en su padre, cuando era muy chica. Y hoy, los caminos de la música la han llevado a encontrarse con quien considera su segundo gran maestro, y quien la hizo amar esa música tan identitaria de lo cordobés, como lo es el cuarteto. Además, hablamos de la composición, sus sueños a futuro, y la dura historia personal que atravesó con su padre.

E.: ¿Qué significa para vos acompañar en la voz a una leyenda, podríamos decir, de la música local, de los bailes?

J.A.: Es un orgullo grande, él me dio la oportunidad para crecer, él me abrió las puertas a lo que es el cuarteto. Hay una historia que quiero contar: yo cuando decido largarme en esto de cantar, les escribo a los de “El chispazo cuartetero” y ellos me cierran las puertas, por obvias razones: yo era chica, tenía 17 años. Y no podían llevar a una menor de edad a tocar con ellos, para evitar problemas. Entonces busqué por otros lados y tampoco tuve suerte. Dejé de buscar por una semana, hasta que una vecina comparte un estado de la página oficial de “La mona” Tello, en el que decía que buscaban una acompañante para el escenario. Yo ya estaba resignada, pensé que me iban a rechazar, como las otras veces. Me piden un audio cantando y luego que vaya a hacer la audición en vivo. Voy y ahí Carlos me explicó todo y me gustó la idea, pero necesitaban una autorización de mis padres, para poder salir de Villa Dolores y para ir a cada show. Así lo hicimos y empecé. Desde ese momento, Carlos me explicó desde lo más chiquito a lo más grande. Por ahí es medio exaltado, pero sabe muchísimo de lo que es el cuarteto. Él me trasmitió mucho, desde su experiencia. Cuando yo entro a la banda, a mucha gente no le gustó, me decían que no convenía, no me hablaban bien de él. Eso, por un lado, te genera ciertas dudas; pero me permití seguir hasta ir conociéndolo más, y me di cuenta de que es una persona totalmente distinta a lo que muchos creen. Y sigo aprendiendo cada día de él. Es una persona que tuvo sus momentos, sus altos y bajos pero hoy en día ya no le interesa demostrar nada, y sí le interesa que yo siga creciendo y que siga en esto. Él sabe que en algún momento se va a bajar, y quiere que entonces yo pueda poner en práctica todo lo que fui aprendiendo.

E.: Más allá de la banda, ¿cómo te gustaría que el público te identifique como artista?

J.A.: Por lo que hago arriba del escenario. Que noten el esfuerzo que hacemos todos los días, porque todos los días ensayamos un ratito. Entonces que a la gente le llegue, le guste lo que hacemos, que vaya y lo comente a otras personas y así nos vayan conociendo, que venga y salude, se saque fotos, todo eso ya nos llena un montón. Y quedamos totalmente felices. Como nos pasó hace unos días en la fiesta del pastelitero, en Brochero; la gente no nos dejaba bajar del escenario. Nosotros felices porque eso es señal de que estamos haciendo bien nuestro trabajo.

E.: ¿Te interesa componer tus propias canciones? ¿Qué lugar ocupa la autoría en tu proyecto artístico?

J.A.: Sí, he compuesto dos temas. Ahora no estoy tanto con eso porque estoy estudiando, pero en su momento tenía un libro donde iba anotando partes de letras que se me ocurrían, o a partir de historias que veo, que escucho, que transito, con eso me inspiro y escribo. Y escribí dos temas que los grabamos pero que todavía no los sacamos porque hay que ver distintos detalles.

E.: ¿Y solo escribiste la letra? ¿O también les pusiste la música?

J.A.: Sí, también. La música la iba haciendo a medida que iba escribiendo. Lo primero, antes de escribir, siempre se te viene a la mente alguna melodía. Y gracias a la melodía es que pensás en cómo acomodás la letra. En general grabo algo con el teléfono y después cuando estoy más tranquila es que me pongo a componer. Pero sí, es algo que amo. Pienso que a lo mejor el mes que viene ya sacamos el primer tema de los que compuse, y que a la gente le llegue a gustar, para mí sería un montón. Porque es algo que salió de vos.

E.: Me sorprende lo que me contás. No es algo muy habitual la composición, sobre todo en el cuarteto…

J.A.: Es así, hoy en día en general los cantantes buscan temas clásicos y los adaptan al género. En general adaptan melódicos o cumbias viejas, o como Desakta2, que toman también temas del reggaetón.

E.: O también, lo que veo mucho es que hay una canción de moda, como “tu misterioso alguien” y lo toman un montón de bandas y lo hacen. Hay poca originalidad a veces también a la hora de adaptar un tema…

J.A.: Sí, eso pasa. Y a mí uno de los motivos que me llevó a interesarme en componer es que cuando entré a la banda y subimos el primer video de un tema, uno de los comentarios fue ese: “ya nadie escribe temas propios. Todos son doblajes de otros temas”. Y entonces ahí decís “che, tiene razón”. Yo me lo tomé muy personal y empecé. Y hoy en día sigo tratando de componer, mientras acomodo mis tiempos.

E.: Y tu inspiración, tiene que ver con momentos, ¿no? No es que dedicás un determinado tiempo por día a la composición… ¿O sí?

J.A.: No, la inspiración te tiene que llegar. Por ejemplo, vos estás tomando un café y se te viene una palabra y ahí empezás. O ves una situación determinada… yo por ejemplo hice un tema a partir de una historia que me contó una amiga, de su vida personal y ahí surgió una canción. Pero en general tengo que estar en mis momentos de paz, y ahí viene la inspiración.

E.: ¿Qué metas personales sentís que todavía no pudiste desarrollar del todo dentro del proyecto actual?

J.A.: Por ahí me falta interactuar más con la gente, eso es lo principal que tenés que tener para cantar cuarteto: mucho carisma. Desarrollar más eso, y trabajar más en el canto en sí. A veces el jugar mucho con los firuletes o el no calentar bien la garganta (ese es otro problema que tengo:  no caliento bien la garganta antes de cantar) me puede traer problemas, como una vez que me quedé afónica una semana por no calentar bien la garganta.

E.: Y ya que estamos con expectativas futuras… Sabemos que has subido videos a Youtube, ¿y Spotify?

Eso es algo que espero a largarlo más adelante, cuando tenga más temas. Largar con un álbum, por así decirlo. Sería mejor para mí. Porque al ser temas propios, no podés hacer un tema y largarlo porque sí, tiene que tener un propósito.

E.: Seguramente llegará dentro de poco. ¿Y te ves cantando cumbia? ¿Te gusta el género, más allá de Gilda, que la mencionaste al principio?

J.A.: Al principio ese era mi objetivo, entrar a una banda de cumbia o armar mi propia banda de cumbia. Pero como está difícil hoy en día armar tu banda propia. Requiere de mucho tiempo, plata y gente a disposición. Y hay pocos jóvenes que sepan tocar instrumentos, la mayoría tienen más de 25 y tienen su trabajo, su familia. Pero sí, la cumbia fue al principio mi motivación, yo largué cantando cumbia, los temas de Valentino Merlo, de Ke Personajes… pero mi principal inspiración fue Gilda. Esa mujer podría decir que marcó también un antes y un después.

E.: ¿Cómo la conociste? ¿Cómo conociste su historia?

J.A.: Por mi papá. Mi papá cuando me escuchó cantar -yo habré tenido unos cinco o seis años-, empezó a reforzar el canto en mí, porque toda su familia canta, y él también, desde muy chico. Y él me llevó a conocer la historia de Gilda. Me ponía temas de ella, y a mí me encantaban. Ya me gustaba antes de conocer su historia, y un día le pregunto quién era ella, entonces él me cuenta su historia: que había empezado desde cero, cómo había entrado en el mundo de la música, cómo murió, esas cosas clave. Y a los dos o tres años sale la película de su vida, y ahí es cuando me inspiró mucho más. Es muy loco cómo un artista puede hacerte cambiar tu punto de vista de muchas cosas. En su corta carrera es impresionante cómo fue la evolución que ella tuvo.

E.: Una carrera muy intensa, y es impresionante también cómo en cada artista hay toda una historia detrás…

J.A.: Y detrás de cada historia nace el porqué de su música, por qué canta, por qué hace lo que hace. Yo, por ejemplo, empecé a reforzar más el canto cuando mi papá tuvo un inconveniente y va preso. En ese momento no lo podía ver, estuve tres años sin poder verlo. Y yo soy muy de mi papá. Toda la vida fui su bebé y sigo siéndolo. Para mí fue muy duro ese momento también, porque al ser la hermana mayor te llevás todo de arriba. A mí me tocó ser la más fuerte de mis hermanos. Porque al ver que tu familia cambia de la noche a la mañana, muchos toman el mal camino y yo para no llegar a eso, siempre me ponía a cantar; o me ponía los auriculares y escuchaba música, salía a caminar y cantaba…

E.: La música fue tu vía de escape, de alguna manera…

J.A.: A tantos problemas… ahí es cuando le digo a mi mamá que yo quería empezar a ejercer, a entrar a alguna banda. Al conocer tantas historias, yo quería a través de la música, llegar a algo. Por eso te digo que en cada cantante hay una historia de por qué lo hace. Y esa es la mía. Porque con mi papá cantábamos siempre juntos. Siempre cantábamos “estoy enamorado” ese tema que hace Thalía con Pedro Capó. Y cantar ese tema, para mí, en donde estuviese, era una forma de tenerlo más cerca. Como no lo podía ver, de alguna manera lo tenía que sentir. En esos momentos empecé a profundizar más en el tema de la música, a mostrarme más, porque antes de lo que le pasó a mi papá, no me interesaba mucho.

E.: Y hoy, ¿cómo sigue lo de tu papá? ¿Lo ves más seguido? ¿Fueron muchos años sin poderlo ver?

J.A.: Fueron muchos años, más o menos hasta los diecisiete, dieciocho… Y fue un cambio abrupto volvernos a ver, porque él me dejó de chiquita, digamos, y nos mirábamos como en el tiempo de antes, nos costaba creer que nos podíamos ver, que nos podíamos abrazar. Fue un encuentro muy duro, creo que estuvimos llorando toda la visita… Y cuando le conté lo de la música, lo que había logrado crecer, me impulsó a seguir. Fue otro profesor que tuve, mi primer gran maestro.

E.: Tu papá siempre cantó también, para un público, ¿no?

J.A.: Sí, no tenía una banda, cantaba él solo, con la guitarra, folclore, melódico, tango…

E.: Pienso que todo tu crecimiento con la música debe ser para él también una fuente de fuerza para sobrellevar su situación…

J.A.: Él me escucha hasta en la radio. Escucha cuando nos publicitan, cuando pasan nuestros temas… Y es un choque muy grande, pensar que él entró ahí adentro y yo era una niña; y ahora va a salir y yo ya soy mamá. Es un choque muy grande. Y a pesar de que ningún padre se alegra de entrada por la edad a la que vas a ser madre, él a mi bebé lo amó desde el minuto cero. Igual que mi mamá, mis hermanos…

“Entrar a la banda fue un antes y un después en mi vida… y también en mi familia.”

Juventud, desafíos y exposición

A su corta edad, muchas veces los desafíos no son fáciles. Aquí hablamos de los sacrificios que implican su rol de mujer y mamá, la exposición a las redes y al público, y cómo esa interacción la llevó por un camino que hoy representa uno de sus mayores desafíos a futuro.

E.: ¿Cómo es abrirte camino en el cuarteto siendo mujer y tan joven?

J.A.: Es un avance para las mujeres en el cuarteto. Como te decía anteriormente, Eugenia Quevedo es una gran referente, y creo que gracias a ella, hoy hay un montón de bandas con mujeres, o mujeres solistas. Pero ¿por qué? Porque Eugenia Quevedo marcó un antes y un después, y ahí Villa Dolores empezó a tener esas bandas conjuntas que te decía. Y acá hay mucha competencia, todos quieren dar lo mejor, todos quieren demostrar lo que son. Una vez, por ejemplo, nos comparaban con Caro Arrieta, porque nos tocó coincidir en un evento, pero cada show es distinto, cada voz es distinta, y cada artista hace lo suyo. Es como Eugenia Quevedo, Angela Leiva y Dalila, son tres voces totalmente distintas. Y hay gente que piensa que porque hacés determinado tema, tenés que cantarlo igual que el original…

E.: ¿Sentís que tu edad juega a favor o en contra en este ambiente?

J.A.: Siento que me juega a favor, para crecer como crecí, y confío en el proceso y sé que a algo voy a llegar en algún momento.

E.: En su momento te jugó en contra ser menor de edad, pero hoy en día…

J.A.: Hoy se me facilita todo. Son otras puertas, otras decisiones, otras responsabilidades. Tenés que saber para dónde vas, qué decisiones vas a tomar, por ejemplo, con el tema del repertorio.

E.: ¿Qué lugar ocupan las redes sociales en tu carrera? ¿Cómo manejás la exposición y las críticas?

J.A.: Y hay de todo, gente que te deja elogios y otros que no tanto. Cuando nosotros largamos “No la beses”, todo el mundo nos decía que por qué no hacíamos algo nuevo. En Facebook es donde más se viralizó, y es la red que más uso con la banda. O sino tiktok; Instagram no lo uso tanto. Estoy intentando manejar mejor mis redes sociales, pero hay gente especialista que te enseña cómo usarlas, y quiero intentar entrar más en ese mundo.

E.: Hablando del contacto con la gente, te veíamos hace unos día en un festival en Villa de Las Rosas, y esa comunión con el público, que te pide, te saluda, te convida un trago, esa parte del contacto real cómo la manejás o cómo te llevás con eso?

J.A.: Por una parte es mucha presión. Carlos siempre me dice por ahí “tené cuidado con lo que recibís, no sabés lo que te están convidando”, pero siempre hay que tener la humildad de recibir, aunque no tomes o comas de todo lo que te ofrecen. Eso marca una diferencia también, porque el hecho de estar arriba de un escenario no te hace distinto ni mejor que nadie. La banda y el público son uno solo: no hay uno sin el otro.

E.: ¿Qué sacrificios implica dedicarte a la música a los 20 años?

J.A.: Por ahí lo que me ha pasado es tener que cancelar algunas cosas. Por ejemplo, cuando tuvimos que ir a tocar a Villa Mercedes, a un evento grande. Ese mismo día tenía mi graduación. Y los eventos grandes son puntos importantes para nosotros porque llegás a más gente, te conoce más gente, es otro ambiente que hay que aprovechar, muy distinto a lo que es un evento privado. Bueno, ese día fue mi recepción, la fiesta. Estuve en la cena, creo que bailé dos temas con mi mamá y ya me pasaban a buscar. Entonces tuve que dejar toda esa diversión de esa noche, para ir a trabajar. Y ahora que soy mamá, es un sacrificio también ir a tocar, volver a las seis de la mañana, sin descansar, y seguir siendo mi mamá. Y descanso recién a la noche, cuando ya estoy agotadísima. Eso es un sacrificio muy grande, que muchos no entenderían lo que es dar todo en el escenario y de ahí pasar a seguir siendo mamá.

“Desde que aprendí a sentir el cuarteto, lo elijo por sobre todo: es más vida.”

Proyección y futuro

E.: ¿Te imaginás en algún momento expandiendo tu carrera hacia nuevos escenarios o desafíos, además de la banda actual?

J.A.: Mi sueño es llegar lejos, pero no recreando temas viejos, sino haciendo lo mío, mis canciones. Y es un proyecto con el que vengo hace un año. No es crear un texto, es crear una canción. La canción tiene que tener forma, cuerpo, ritmo, coherencia en lo que dice; y eso se ejercita. Y creo que con eso voy a llegar lejos, pero tengo que seguir metiéndole.

E.: Y me contabas que estás estudiando música, en ese sentido, esa carrera te ayuda mucho para lo que es ese futuro que soñás…

J.A.: Sí, decidí estudiar el profesorado de música justamente por eso. Ahora, por ejemplo, saber leer un pentagrama te ayuda muchísimo a la hora de escribir una canción, para poder acomodar todo lo que vas a poner. Estudiar esa carrera perfecciona mucho más mi carrera musical.

E.: Si dentro de diez años volvemos a hacer esta entrevista, ¿qué te gustaría haber logrado?

J.A.: Haber logrado todos mis propósitos, haber crecido un poco más, que la gente me reconozca un poco más… y haber inculcado en mi hijo la música, ese es otro de mis sueños: que él pueda tocar conmigo. Pero en definitiva, me gustaría que la gente me reconozca por lo que hago, por lo que transmito, por lo que hago, por las canciones que escribo y por las que voy a escribir en el futuro.

E.: Y por qué no imaginar un escenario con abuelo, madre, hijo juntos… ¿no?

J.A.: Sí, sería hermoso...

E.: ¿Qué te gustaría que el público sienta cuando te escucha cantar?

J.A.: Transmitir lo que la canción transmite y lo que vos estás sintiendo. Por ejemplo, un tema de “dolida” vos tenés que cantarlo como se escucha, lo que a vos te transmite, vos tenés que saberlo transmitir también. Eso también es un trabajo difícil, pero no imposible. Y en estos años que estoy con Carlos, él me ha enseñado cómo sentir el cuarteto y cómo transmitirlo, cómo marcar cada palabra en la canción, para que impacte más y pegue más, por ejemplo.

E.: ¿Qué consejo le darías a esos chicos y chicas que aman la música pero todavía no se animan a dar el paso?

J.A.: Mi consejo es que siempre lo intenten. Que si tienen una inseguridad, la trabajen y que se la saquen. Que la música a veces es algo muy distinto a lo que uno piensa. Muchas de esas inseguridades a veces están solo en tu cabeza. Como dicen “tu mente es tu mayor enemigo”, y es muy cierto. Si vos te propones hacer lo que sabés, una vez que te sacás la inseguridad ya es algo totalmente distinto. Y siempre seguir intentando, porque si no se la juegan están perdiendo su tiempo, su valioso tiempo. Si lo intentás, se te va a dar. No dejarse ganar por los malos comentarios, y mantener siempre el perfil bajo, ser buena persona, haciendo lo que te gusta. Sos igual a todo el mundo, no por estar en un escenario o por ser una gran empresario, sos más que nadie.

“Arriba del escenario nadie es más que nadie: la banda y el público son uno solo.”

Ping Pong final

  • Edad: 20 años.
  • Clasificación vocal (tipo de voz): Mixta. (Mezzosoprano)
  • Un artista o banda que no dejás de escuchar: Lo más escuchado: Eugenia Quevedo y Desakta2.
  • Referente que te marcó desde chica: Gilda.
  • Una canción que cantarías toda la vida: “No es mi despedida” de Gilda. Todos esos temas, lo más antiguo, el tango, Cacho castaña, todo me lo inculcó mi papá. Y está bueno porque te ayuda a comparar con lo actual y ver en perspectiva lo que se puede hacer a futuro.
  • Un escenario donde soñás presentarte: El de Jesús María, un sueño. También puede ser la plaza Próspero Molina.
  • Tocar en un bar o en un gran escenario: Ambos. Pero si tengo que elegir uno, la masividad de un gran escenario.
  • ¿Qué no puede faltar en tu camarín antes de subir al escenario? La comida, y el orden.
  • ¿Baile favorito para ir como público? El loco Amato.
  • ¿Colaboración soñada? Eugenia Quevedo o Desakta2. Y también tengo ganas de hacer algo con algún artista local, que puede ser Rodrigo Aguilera.
  • ¿Un hobby que nadie se imagine? El fútbol.
  • ¿De qué jugás? Me quedo más en la defensa, por la rapidez.
  • Comida favorita: Unos buenos ravioles.
  • ¿Madrugar o trasnochar? Madrugar. Si te levantás temprano, el resto del día tenés otra energía.
  • Un miedo antes de cantar: Que me trabe, que me olvide de la letra.
  • Un sueño que todavía no le contaste a nadie: Ahora que soy mamá, que mi hijo crezca conmigo en lo musical. El día de mañana estar en un escenario grande y que mi hijo sea parte de lo que estoy viviendo. Y que el día de mañana cuando él tenga su familia pueda contar quién era yo.
  • Un artista local que veas que tiene futuro: Tengo dos, Caro Arrieta, trabaja mucho y se nota el esfuerzo que le pone a su banda, a su trabajo; y los chicos de “Después te digo” (Alfonso Pedernera y Rodrigo Aguilera)
  • Para cantar: ¿Música bailable o baladas? Música bailable. El cuarteto marcó un antes y un después en vida. Si me preguntabas hace un tiempo, capaz que te decía otra cosa, pero hoy, el cuarteto llegó para quedarse en mí.

Esta es Jazmín Aguirre, la nueva voz que cautiva en las noches bailables de Traslasierra y más allá. Para quienes no han escuchado su canto, los invitamos a descubrirlo, en los distintos shows nocturnos. Y aquí quisimos mostrarte su historia, sus sentimientos y sus sueños, a través de esta nota que la muestra en toda su dimensión. Gracias, Jazmín, por esta hermosa charla.

Agradecemos a la heladería Crillón, de Villa Dolores, por brindarnos el espacio para realizar esta entrevista.

Notas relacionadas

Rodrigo Aguilera: la música en la piel y un camino propio

Las noches de Mina Clavero se llenan de ritmo y alegría, en los tradicionales bares de la calle…

PorEscrito por:Adrián L. Abr 30, 2026

Pasión de niño, memoria de gigante: el museo donde el futuro custodia el pasado

MUSEO DE MALVINAS «FELIPE VILLEGAS« En nuestro recorrido por la hermosa provincia de San Luis, llegamos a la…

PorEscrito por:Adrián L. Abr 2, 2026

error: ¡¡El contenido está protegido!!