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«Aprendí a esperar mi momento»: Entrevista a Lara Agostina

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Abrirse camino en la música nunca es sencillo. Mucho menos cuando se apuesta por un proyecto propio. A sus 22 años, Lara Agostina eligió ese desafío y hoy construye, paso a paso, su lugar como solista en el cuarteto. En esta entrevista repasa sus comienzos, las dificultades del camino independiente, el sostén incondicional de su familia y los sueños que alimentan cada nuevo paso de su carrera.

Los primeros acordes

De los karaokes de la infancia a los primeros escenarios. En el comienzo de esta charla con Lara, recorremos aquella ilusión de niña y la adrenalina de los primeros escenarios.

ENTREVISTADOR: ¿Cuándo empezó tu pasión por la música?

LARA AGOSTINA: Yo creo que empezó desde chiquita. A mí me gustaba cuando había karaoke, yo iba y me metía ahí. También por el lado de mi abuela paterna, que se llama Rita. Ella canta en el coro de la iglesia; y yo siempre la veía, me gustaba lo que hacía, a veces la acompañaba a ensayar…

E.: ¿Y en qué momento sentiste que eso era algo más que un hobby y que podías dedicarle algo más?

L.A.: Me parece que fue cuando estaba en la escuela comercial, estaba en tercer año y empecé a participar en la semana estudiantil. Ahí me empezó a llamar mucho más la atención. El hecho de pisar un escenario, la ovación del público, y todo eso hizo nacer en mí este amor por la música. Fue como un clic.

E.: ¿Qué artistas o referentes han marcado tu identidad musical?

L.A.: En la primera banda que estuve fue Grupo Evolución, y uno de los temas que tuvimos que hacer fue “Inocente” de La Delio Valdez. Me acuerdo de que se me complicó mucho cantarla en versión cuarteto, y entonces me hicieron escuchar el cover de Banda Mix: era la primera vez que los escuchaba y me gustó mucho. Y desde ahí los empecé a escuchar mucho más. Podría decir que fueron mis primeros referentes. Después, si me preguntás a quién idolatro, La Konga. Porque mi mamá me crió escuchando La Konga y Banda XXI, pero mi corazón va más con La Konga.

E.: ¿Por una cuestión de cercanía?

L.A.: Sí, por cercanía, y también porque han logrado cosas que a mí me gustaría lograr en algún momento. Aparte me gusta cómo son ellos, su forma de ser. He tenido la oportunidad de verlos, de saludarlos, y la verdad, te hacen sentir muy querida, son muy humildes y yo los veo y digo, “yo quiero ser este tipo de artista”. No solo por lo que son en lo musical sino también como personas.

E.: ¿Cómo llegaste al cuarteto? ¿Y qué te da este género que no tenés en otros?

L.A.: Al cuarteto llegué por Grupo Evolución, ellos me dieron el impulso. La familia de uno de ellos y la familia de mi mamá son vecinos, nos conocemos de muy chicos. Y yo me acuerdo de que iba a la casa de Elvis -así se llama uno de los chicos-, para que me enseñara a tocar la guitarra, el ukelele, y era muy fanática del grupo. Los escuchaba ensayar y me encantaba. Hasta que un día me llamaron y me propusieron si quería sumarme a la banda.

E.: ¿Y qué edad tenías?

L.A.: Tenía diecisiete. Ahí fue cuando nació mi amor por el cuarteto. Por la música en general lo tuve siempre, pero con el cuarteto arrancó entonces.

E.: ¿Y el llamado vino porque ya te conocían cantando con ellos o por qué?

L.A.: Sí, porque cuando tocaba los instrumentos siempre cantaba algo y así ya me fueron escuchando y conociendo.

“La primera vez en un escenario, la ovación, hicieron nacer este amor por la música”

Aprender el oficio: el camino entre bandas

Grupo Evolución fue apenas el comienzo. Después llegarían otras bandas, nuevos desafíos y experiencias que, aunque distintas entre sí, terminarían moldeando su identidad como artista.

E.: Y después del Grupo Evolución ¿qué vino?

L.A.: Después de eso estuve mucho tiempo en pausa, más o menos un año. Esto fue mientras estuve embarazada y en los primeros meses de vida de mi hija Roma. Después de ese lapso, se había formado una banda que se llamaba “Esa manía cordobesa”, manejada por Fernando Calderón, y esa fue la segunda banda en la que estuve. Éramos dos voces femeninas y una masculina. Cantábamos con pistas. Estuve muy poco tiempo y me tuve que ir porque justo había empezado el secundario a la noche, y no podía asistir a los ensayos. Fue una temporada, y nada más. Después de eso tuve otros trabajos, como en La Casona, y ahí, como iban bandas, muchas veces me invitaban a cantar con ellos, porque ya me conocían. Y eso se hizo cada vez más recurrente, hasta que empecé a cantar sola, con pistas. Eso fue un tiempito, y en ese lapso, un día fue a tocar La Fórmula, que justo había perdido a su cantante que se había ido a estudiar. Varias veces me invitaron a cantar algún tema con ellos, hasta que un día me llamaron.

E.: ¿Y ahí estabas solo con Rodrigo? ¿O había más cantantes?

L.A.: No, estaba Rodrigo y Williams, que es el hijo de Tini. Era una de las voces también. Y ahí en La Fórmula estuve casi dos años. Fue la banda en la que más tiempo estuve. Después me terminé yendo porque en ese tiempo me surgió una propuesta con una banda de Justiniano Posse.

E.: Justamente quería preguntarte por ese proyecto… ¿qué pasó con esa oportunidad?

L.A.: Era Lejísimos. Y no se dieron las cosas, por cuestiones de distancia y porque significaba un cambio muy grande de vida. Y estuve mucho tiempo de idas y vueltas, con bandas, con artistas, y dije “no quiero renegar más con algo que no sea mío, con algo que yo no pueda manejar”. Ese tiempo fue muy feo porque estuve como cinco meses sin pisar un escenario, siendo que yo venía de tocar todos los findes con La Fórmula. La pasé muy mal emocionalmente.

E.: ¿Y ese parate tan largo por qué fue?

L.A.: Porque estábamos preparando una banda cien por ciento en vivo, con todos los instrumentos en vivo, y necesitás mucho ensayo y tiempo. Y había músicos que hoy estaban y mañana no, hubo muchas cosas que no se cumplieron como se había hablado, me cansé de renegar y dije “hasta acá llegué”. La estaba pasando realmente muy mal emocionalmente. Y me volví.

E.: La verdad que era un viajazo…

L.A.: Sí, yo tenía como seis, ocho horas de viaje. Esperas en Córdoba, atrasos en los colectivos, a veces ir hasta Villa María… De todos modos, me encantaba ese viaje. Pasar horas arriba del colectivo… al día de hoy todavía lo extraño. Aparte yo viajaba por algo que me gustaba. Eso cambiaba mucho también la perspectiva y hacía que lo disfrutara mucho.

E.: ¿Cómo se llamaba la banda?

L.A.: ´Ta Cheto. Se llama todavía, siguen. Si bien perdí todo tipo de contacto, tengo entendido que siguen, la siguen armando.

E.: Sobre tu primera experiencia en un escenario… podemos dividir entre la primera vez en la semana estudiantil y la primera vez con una banda… ¿qué recordás de esos momentos?

L.A.: Sí, la primera vez fue en la semana, y la primera en una banda fue con el grupo Evolución.

E.: ¿Cuál fue la más difícil, en cuanto a la exposición?

L.A.: En la semana estudiantil, porque era la primera vez. Después ya estaba más canchera y quería subir de una. Me acuerdo de la primera vez que me presentaron ante el público, fue vía streaming, por Youtube. Estábamos en pandemia. Y el primer show con público fue en el parquecito, en Las Tapias. Me acuerdo de que estaba lleno. Grupo Evolución tiene su público, y fue mucha gente, más sabiendo que presentaban una nueva voz.

E.: Mirando hacia atrás, ¿qué momentos sentís que fueron claves en tu crecimiento como artista?

L.A.: Creo que La Fórmula marcó un antes y un después. Yo me hice muy conocida ahí. Hasta el día de hoy, adonde voy, me siguen preguntando si soy la cantante de La Fórmula. Hicimos muchos viajes, todos los fines de semana teníamos show, en el verano también durante la semana… Y yo creo que en mi carrera La Fórmula fue mi antes y después. Y tuvimos muy buenas temporadas. También el dúo que hacíamos con Rodrigo gustaba mucho.

«No quiero renegar más con algo que no sea mío. Me encanta tener algo propio y poder manejarlo a mi gusto.»

Cuando el escenario también pesa

No todo en la música son aplausos y escenarios. También hay pérdidas, viajes interminables, decisiones difíciles y personas que sostienen cuando las fuerzas flaquean. En esta parte de la charla, Lara deja ver el costado más humano de su historia.

E.: ¿Y te ha pasado de estar en un día complicado y tener que mostrar tu mejor cara?

L.A.: Sí, me ha pasado. De hecho, el momento más difícil que me tocó pasar fue estando en La Fórmula, un sábado a la noche. Y ese mismo día falleció en un accidente la pareja de mi mamá. Me acuerdo de que salí de la sala velatoria, me cambié, me maquillé y me fui. Y para mí fue durísimo. Fue casi imposible. Fue la primera vez que yo no podía entrar en el personaje, en mi rol de cantante. Estaba muy triste, tenía el alma muy triste. Tal fue así, que en el medio del show tuve que decir “pido disculpas si ustedes no me ven como suelo ser habitualmente, pero me pasó esto. Y no me sale brindar un buen show”. Pedí disculpas porque por ahí había alguien que me veía por primera vez y pensaba “ésta es una agrandada”, o “no tiene gracia”, y bueno, en realidad, estaba pasando un momento muy difícil. Y me hace pensar en los grandes artistas que a veces están muy cansados o tienen un mal día y por ahí si no se bajan a firmar un autógrafo, son muy criticados por eso, y es difícil. Pero en definitiva sí, soy muy expresiva, demasiado, y a veces cuesta que no se me note.

E.: ¿Qué metas personales sentís que todavía no has podido desarrollar?

L.A.: Lo que a mí me gustaría es llegar a una banda cien por ciento en vivo. En el día de hoy es complicado, porque hay pocos músicos, y están todos en todas las bandas. Y se complica para tener una productora, un contrato y poder tener tus propios músicos. Los que yo tengo hoy, ninguno es de Villa Dolores. Son todos de la provincia de San Luis; de Tilisarao, de Carpintería. Por eso voy tanto a tocar a Merlo también. Además, en esto de armar mi grupo, a mí no me gusta que se hable mal de otro, porque sino, cuando van a otra banda ¿qué van a decir del mío? Me gusta la lealtad dentro del grupo, el respeto. No me gusta eso de llevar y traer, y más en el momento en que estoy hoy en día.

Y me ha pasado que a veces a mí me faltaba un músico y yo lo llamaba a Rubén que es de allá (de La Vieja estación), te agradezco si lo mencionamos, porque ha sido un pilar también él. Rubén es el encargado de llevarme allá, él me conoció con La Fórmula. Y cada vez que tiene un lugarcito en sus shows me llama. Y casi siempre he podido ir. Y así como yo he estado para ellos cuando necesitaban una banda urgente, ellos han estado para mí cuando no tenía nada. Y cuando me faltaba algún músico lo llamaba a él y me los conseguía y así fui conociendo a los chicos. Hoy, en percusión, tengo bajo, tengo congas, bongó, güiro y timbal. Hoy en día tengo cinco músicos tocando conmigo. Tengo mi grupo, que se llama “Proyecto Lara Agostina” y yo ahí les voy avisando fechas, trato de que sea con un mes de anticipación. Y casi siempre están. Las veces que no han podido, me recomiendan a alguien, así que estoy muy cómoda, por la buena predisposición de ellos.

E.: También es todo un viaje hasta allá…

L.A.: Sí, pero a mí me gusta. Tengo una persona fija con la que viajo hasta allá. Se llama Julio. Él también es una persona fundamental en este momento para mí. Siempre ha estado cuando he necesitado.

E.: Tenemos dos personas muy importantes ahí entonces…

L.A.: Sí, y ni hablar mi pareja Agustín. Él está absolutamente en todo, en cada decisión, me aconseja mucho, y tiene un muy buen ojo para las decisiones importantes que he tenido que tomar. Siempre he consultado con él. Y va a todos los shows que puede, así que ahí lo pongo a trabajar (risas). Es el encargado de las fotos, los videos.

«Fue algo muy triste. Fue la primera vez que no podía entrar en mi rol de cantante.»

Más que una voz

Después de recorrer distintos proyectos, Lara tiene cada vez más claro qué artista quiere ser. Más allá de la música, habla de la relación con el público, del respeto por sus colegas y de la paciencia como parte fundamental del camino.

E.: ¿Cómo te gustaría que la gente te identifique como artista?

L.A.: Creo que soy una artista muy perseverante, soy muy dada con el público también. A veces termino de cantar y me llaman de alguna mesa para charlar y yo me quedo, me gusta mucho el contacto con el público. Me encanta. Por eso también voy conociendo mucha gente, soy muy carismática, me parece.

E.: Y eso es muy importante en un artista, sobre todo de cuarteto, donde hay una interacción muy fuerte con la gente…

L.A.: Sí, yo soy una persona que tiene sus días, tengo mi carácter, pero cuando me toca estar en ese rol, me cambia todo.

E.: ¿Sentís que todavía tenés mucho para demostrar?

L.A.: Sí, creo que todavía tengo mucho para dar al público. Todo esto lo hago con mucho respeto y mucho amor. Me fascina lo que hago, me cuesta mucho esperar a la siguiente fecha. Y trato de tomarlo con tranquilidad, pero siento que tengo muchas personas a las cuales llegar todavía.

E.: ¿Y te interesan otros géneros? ¿Cumbia?

L.A.: Sí, dentro de los shows siempre alguna que otra cumbia tiramos, porque a la gente le gusta y en un repertorio tan largo siempre hay lugar para la cumbia. También me gusta mucho lo melódico. En mi Instagram subo mucho melódico, pero capaz que es porque ahí podés mostrar mucho más tu voz. También últimamente me está interesando mucho el folclore. Por ahí se me complica un poco con una guitarra por ejemplo, porque estoy muy acostumbrada a la pista, pero me gusta.

E.: ¿Cómo ves esto de abrirte camino en el cuarteto siendo tan joven y mujer?

L.A.: Está muy complicado. Y más ahora que hay mucha competencia. Yo en realidad no le llamo competencia, yo les llamo colegas, siempre lo dije y siempre lo voy a decir. No busco competir, simplemente busco trabajar de lo que a mí me gusta. Soy muy feliz haciéndolo, y las cosas malas que se puedan hablar las dejo de lado.

Y está muy complicado esto de meterme en el rubro yo sola. Porque cuando no tenés un representante o una productora se complica muchísimo, porque uno tiene que cargar con su preparación, con buscar las fechas, buscar los músicos, ensayar… está complicado. Y si bien en este rubro hoy en día hay un montón de mujeres, a veces se complica. También aprendí a esperar a que llegue mi momento. Porque cuando yo me fui de La Fórmula y me fui al nuevo proyecto de ´Ta Cheto, yo quería todo ya, me ganaba la ansiedad, y estar cinco meses sin tocar, fue durísimo. Y pensaba que quizá la vida me sacó de estos lugares porque yo necesitaba una pausa. Por un lado, esa pausa me complicó, porque me costó de nuevo volver a entrar. Así y todo, de todas las fechas que he tenido hasta ahora, ninguna las he ofrecido yo, siempre me han llamado. Primero fue en la Sumi, al otro día en Déjà Vu, y así se fue dando. Después me llamaron de Merlo, después de Mina Clavero. Y eso a mí me dio mucha fuerza, me hizo pensar que uno ha dejado algo bueno, para que sean ellos los que me llamen y no tener que ofrecerme yo. Y hoy en día no estoy teniendo tantos shows porque dejo que me llamen y así se vaya dando. Así que, en definitiva, agradezco esa pausa que la vida me puso, soy muy positiva y pienso que quizá fue para que llegue algo más grande. Pero sí, es complicado, siendo mujer y más al manejar todo sola, hay mucho trabajo detrás de todo esto.

E.: ¿Y el tema de tu edad, sentís que te juega a favor o en contra?

L.A.: Siento que estoy en una edad justa para comenzar con este camino solista. Y he ganado mucha experiencia, y eso me hace tener muy claro hoy en día qué quiero para mí y para mis músicos y qué no. Me sirvió mucho pasar por estas bandas, aprendí muchísimo.

E.: ¿Cómo manejás el tema de las redes? La exposición, las críticas…

L.A.: Críticas en redes no he tenido, una sola vez con grupo Evolución hicimos una reversión de un tema en inglés y un solo comentario dijo que no le había gustado, pero nada más. Así que por el momento la llevo bien.

E.: ¿Y estás mucho en las redes?

L.A.: Por ahí lo uso para subir fechas y nada más, de ahí le doy más un uso más personal, más relacionado a otros trabajos que tengo y ese tipo de cosas.

E.: ¿Cómo fue la experiencia de tocar en la plaza Próspero Molina? ¿Qué significó para vos esa experiencia?

L.A.: Fue muy lindo porque a nosotros nos tocó justo en el horario en que estaba lleno. Tengo una filmación ahí, de un tema que yo canto, le hago cantar al público y se escucha una cosa tremenda… Es algo imposible de olvidar. Fue un momento clave. Esa noche me acuerdo que fue de sorpresa Roma con su papá a vernos y fue un momentazo.

«Estar cinco meses sin tocar fue durísimo.»

Futuro, proyección y sueños

A su corta edad, siente que todavía queda mucho por recorrer. Entre colaboraciones soñadas, metas personales y nuevos escenarios, mira hacia adelante con el entusiasmo intacto y la convicción de seguir construyendo su propio camino.

E.: Y hablando un poco del futuro… ¿Cómo te ves? ¿Siguiendo con tu proyecto, te ves en alguna banda?

L.A. Hoy estaría en otra banda solamente si apareciera una muy buena propuesta. No me volvería a arriesgar a quedarme sin nada. Hoy estoy muy enfocada en mi proyecto personal de Lara Agostina. Me encanta tener algo mío y que lo pueda manejar a mi gusto. Pero si llegara una propuesta de una banda que sea muy buena, que se manejen dentro de lo que yo espero y que tengan una muy buena productora, me la jugaría.

E.: Si dentro de diez años volvemos a hacer esta entrevista, ¿qué te gustaría haber logrado?

L.A.: Me gustaría en esa entrevista comentarte que estoy con mi banda propia, cien por ciento en vivo, y me gustaría decirte “grabé con La Konga”. Hoy en día son las dos cosas que más me gustaría poder alcanzar.

E.: Ya que hablaste de La Konga, ¿con qué artistas te gustaría grabar?

L.A.: La Konga, Magui Olave, Banda Mix. Euge Quevedo. En ese orden. Pero mi sueño, sueño con mayúsculas, es con La Konga.

E.: Igual tuviste la oportunidad de cantar con Euge Quevedo, ¿no?

L.A.: Con las tres. Con Euge Quevedo fue cuando vinieron a San Pedro. Fui con mi amiga Jimena, que fue la está desde el momento cero de mi carrera, que también ha sido fundamental para mí, y fuimos a ese baile. Y Me acuerdo que me dijo “querés cantar con Euge?”. “Obvio” le dije, y estuvo horas con un cartel que decía “Euge, Lara quiere cantar con vos”. Y Euge me hizo subir e hicimos el último tema. Subió también Martina López, que es otra artista de acá de la zona.

E.: ¿Y con Magui Olave?

L.A.: Fue cuando vino al castillo. Fui con mi amiga Jimena también, hicimos lo mismo, y la Magui no se hizo ni rogar, y subí. Me vino a buscar una de sus asistentes, dimos la vuelta y subí al escenario. Aproveché y me saqué una foto con Matías Suárez que estaba ahí, la hice bien completa. Me acuerdo que después subí esa historia a mis redes y me la compartió… Y con Vanesa, de Banda Mix creo que ya he cantado tres veces. El primer contacto fue cuando estaba en Grupo Evolución. Salimos de un show y nos fuimos a Pozo de la Pampa, donde estaban. Fue para un carnaval. Y yo estaba tan maravillada, me acuerdo que el hermano de ella que estaba en la banda también me llamó para una foto y fui y pude saludarla. Lloré y le expliqué que estaba en una banda de cuarteto de la zona, y me escuchó, me aconsejó… Y más adelante, cuando fui con Grupo Evolución a grabar a Córdoba, puse una historia y me la responden los músicos de Banda Mix. Me invitaron para esa noche a un baile donde tocaban. Lo charlé con los chicos de la banda y fuimos. Tuve que asegurarme primero de que realmente iba a tener esa posibilidad. Le escribí a Vane por Instagram y me dijo que sí, que me esperaba. Era un bar, y estaba lleno. Después de la primera selección me buscó el hermano y me dijo qué tema íbamos a hacer y que me iba a llamar ella. Después de eso, me acuerdo de que lloraba de la felicidad y no podía creer la cantidad de gente que se acercó a felicitarme. Me volví feliz a mi casa. Después volví a cantar en san Vicente, hace muy poquito que había sido mamá; y la última vez fue en Defensores.

E.: Qué lindo que has podido cumplir varios de tus sueños… y has sido muy bien recibida del otro lado.

L.A.: Sí, totalmente. Y con los chicos de La Konga no he tenido la posibilidad todavía, los estoy esperando (risas), pero sí he ido a verlos, he estado detrás del escenario con ellos, Diego, como siempre, súper amoroso, siempre me saluda con un beso y un abrazo. Se ha criado con mi mamá y mis tíos porque son vecinos, por eso está ese cariño, es muy cercano. También Nelson me recibe súper bien, me sigue en Instagram y también siempre ha sido súper bueno conmigo. Lo mismo con Ariel Melián, que es uno de los dueños de la banda, siempre ha tenido palabras muy lindas para conmigo y me felicitó cuando supo que estaba empezando mi proyecto solista. Así que tengo un gran cariño no solo por ellos como personas sino por la banda en sí. Y con Pablo es con el que menos contacto he tenido pero un día que pasé al camarín con un amigo que me hizo pasar, me dijo que me conocía, que sabía que cantaba, que se hablaba muy de mí ahí, nos sacamos la foto, así que todo súper bien. Diego siempre me pregunta por mí, cómo estoy… Nelson me ha preguntado por Roma (mi hija), porque la ha visto en mis historias…

E.: ¿Cómo es compatibilizar tu vida de mamá, tu familia, tu trabajo, con la música?

L.A.: Nunca se me complicó mucho con eso porque siempre tuve mucho apoyo de mi familia y de la familia del papá de mi nena también. Cuando necesité, cada vez que tuve un show, siempre conté con ellos. Y algunas veces que la tuve que llevar, me la han cuidado mis amigas ahí en el show, o la pareja de uno de los músicos, que se llama Valeria… y más de una vez se ha querido subir al escenario y estar ahí porque le fascina, tiene su micrófono de juguete, le encanta.

E.: Y para ir cerrando… ¿Qué consejo le darías a alguien que recién comienza o que tiene sus miedos para arrancar?

L.A.: Les diría que el primer paso es animarse. Segundo, hay que estar muy bien aconsejado, porque uno cuando hace lo que le gusta a veces se deja llevar por muy muchas cosas, te dejás versear, más cuando es la primera vez. Te pintan todo color de rosa y nunca se llega a eso. Por eso, estar aconsejado para saber dónde uno se mete o con quién. Es un rubro muy complicado.

E.: ¿Y cuál ha sido el mejor consejo que te han dado?

L.A.: Que me anime. Me pasó en mi tiempo final con La Fórmula, que recibí muchos consejos de gente muy grosa que me dijo “animate a estar sola, a hacer tu camino sola, con animarte no vas a perder nada”. Y yo soy una persona que me gusta vivir la experiencia. Por ahí puede que no me vaya tan bien, pero al menos lo intenté, y no me quedé con las ganas.

E.: ¿Querés hacer algún agradecimiento?

L.A.: Sí. Quisiera agradecer a las personas que nunca me dejaron sola, a quienes me apoyaron siempre. Mi familia y amigos que estuvieron ahí, pero especialmente a mi pareja Agustín, mi amiga Jimena, Rubén y Julio. También mi amigo Iván, es una pieza fundamental en este año como solista.

«Mi sueño, con mayúsculas, es grabar con La Konga.»

«Yo quiero ser ese tipo de artista, no solo por lo musical sino también como persona.»

Ping Pong final

  • Edad: 22 años.
  • Clasificación vocal: medio (pero tengo varios alcances).
  • Un artista o banda que no dejás de escuchar: La Konga, Magui Olave, Banda Mix.
  • Un referente que te marcó desde chica: Abel Pintos. En todo lo que es melódico, Abel pintos.
  • Una canción que cantarías toda la vida: “Sueños rotos”, sin dudas.
  • Un escenario en el que soñás presentarte: me gustaría un Cosquín. Con La Fórmula estuvimos en un pre Cosquín, pero me gustaría estar en un Cosquín cuarteto.
  • Mate o café antes de subir al escenario: Últimamente agua, y últimamente también van los mates.
  • Si tuvieras que elegir, ¿tocar en un bar o en un gran escenario? La verdad me gusta más el bar, la cercanía del público. Hay como más intimidad.
  • ¿Qué no puede faltar en tu camarín antes de subir al escenario? El agua, la comida, si no no sirvo (risas)… También un enchufe: por el celular y también por la planchita, porque yo me maquillo y me plancho el pelo, entonces algo que no puede faltar es el enchufe.
  • Baile favorito para ir como público: Todo lo que tenga que ver con cuarteto…
  • Colaboración soñada:  La Konga. Principalmente me gustaría que fuera Diego o Nelson, sobre todo Diego, pero me gustaría que fuera alguno de ellos dos. O Magui Olave.
  • Un hobby: Soy moza, y me gusta, me gusta la cercanía con la gente. Y fuera de lo laboral, amo ser mamá. Es en lo que más disfruto delegar mi tiempo.
  • Comida favorita: Soy muy fan de los fideos con crema. Podría vivir a base de eso. (risas)
  • ¿Madrugar o trasnochar? Trasnochar.
  • Un miedo antes de cantar: El público. Porque no sabés qué público te va a tocar, cómo va a ser esa comunión con la gente. Me ha pasado en algunos lugares que cuesta que la gente salga a bailar. O en las cenas show, que se entiende, porque es más tranquilo, pero también cuesta.
  • Un sueño que todavía no le contaste a nadie: Quisiera ser pediatra. Amo muy mucho la pediatría. Dejaría todo por poder estudiar pediatría.
  • Un artista local que veas que tiene futuro: El Rodri. (Rodrigo Aguilera)
  • Para cantar, ¿música bailable o baladas? Me gusta lo melódico, pero depende: si es para un video, me gusta lo melódico; pero si es para cantarle a un público, el cuarteto o la cumbia.
  • ¿Alguna anécdota divertida en un concierto? No es algo mío, me va a matar Rodrigo (risas). Me acuerdo que estábamos en un show en Huber y a Rodrigo le entraron ganas de ir al baño. Tini le dijo “No! deja¡Te quedás en el escenario!” y él fingió que lo estaban llamando y fue al baño a hablar, supuestamente… (risas) Fue lo más gracioso que me pasó.

Entre anécdotas, viajes, pérdidas, escenarios y canciones, la historia de Lara Agostina habla mucho más que de música. Habla de perseverancia. De aprender a esperar. Y de entender que, a veces, los mejores proyectos son aquellos que nacen cuando uno decide escribir su propia historia.

Agradecemos a la heladería Crillón, de Villa Dolores, por brindarnos el espacio para realizar esta entrevista, y por el apoyo a estas iniciativas.

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