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  • Sobre héroes y miedos

    Sobre héroes y miedos

    En más de una entrevista, Roberto Gómez Bolaños, más conocido como Chespirito, se ha encargado de explicar el origen de uno de sus personajes más famosos y entrañables: el Chapulín Colorado. “Guardando las debidas proporciones, mi idea fue hacer con el Chapulín Colorado algo parecido a lo que Cervantes hizo con el Quijote: aquella idea de satirizar esa ola de libros de caballería sería hoy -o hace algunas décadas, para ser más precisos- la sátira a la moda de los superhéroes como Batman, Superman y tantos otros que aparecieron en las pantallas y en las revistas” explica el inolvidable autor mexicano.

    Lo interesante de todo esto es la visión filosófica que trasciende a un personaje que a simple vista parece banal o puramente cómico. Dice Chespirito que Superman, Batman o tantos otros personajes que hicieron las delicias de los niños y que con sus poderes luchaban por la justicia y restablecían el orden al mundo, no son verdaderos héroes; en cambio, el Chapulín colorado sí lo es. ¿Por qué? Porque aquellos eran seres superpoderosos, tenían fuerza y atribuciones sobrehumanas, características con las que podían enfrentarse a los terribles enemigos y tener el éxito asegurado por esas mismas virtudes. Por el contrario, el Chapulín era por naturaleza, humano, y justamente por eso, muy vulnerable, extremadamente miedoso. Aún así, tenía la valentía de enfrentar a sus propios miedos y peligros para poder ayudar a los que lo necesitaban. En esto reside su especial carácter de héroe, él tenía la valentía de los héroes; él sí era un verdadero héroe.

    Esta breve reflexión relacionada con el mundo de la ficción queremos también que sea un humilde homenaje a nuestros pequeños gigantes héroes que defendieron a nuestra patria en las Islas Malvinas. Chicos, jóvenes, muchos de ellos casi niños, que vencieron los más terribles miedos y pusieron el pecho ante una guerra insólita, digitada desde los más altos y cobardes comandos del país. Para ellos, por su arrojo, su entrega, su hombría y sus principios, nuestro eterno agradecimiento.

    Te invitamos a visitar la sección Sociedad para leer otros artículos como éste.

  • Villa de Las Rosas: historia de su plaza San Martín

    Villa de Las Rosas: historia de su plaza San Martín

    Villa de Las Rosas es una de las localidades más pintorescas del Valle de Traslasierra y en los últimos años se ha vuelto particularmente famosa por la gran feria de artesanos y comidas que se organiza cada fin de semana en la plaza San Martín. Esta plaza, también elegida por muchos como la más pintoresca de toda la zona, por sus flores, sus árboles, sus obras artísticas, tiene una historia que vale la pena conocer.

    Aunque de menores dimensiones que en la actualidad, se presume que ya existía alrededor del año 1871, es decir, aún antes de producirse la donación del terreno. Tal indicio puede deducirse de un documento del archivo del Juzgado de Paz, una declaración de Doña Elisea O. de Aguirre, viuda de don Benito Aguirre.

    Luego de la donación del terreno, poco a poco, la plaza se va convirtiendo en el centro del pueblo que comienza a surgir: al norte se ubica el juzgado y la municipalidad, que antes estaban aproximadamente en lo que es hoy Nobleza Piccardo; al este se construye la iglesia en la que se entronizará la imagen de su Patrona, la Virgen del Carmen, al oeste se destaca uno de los primeros negocios del pueblo regenteado por Don Bartolomé Ortiz. Posteriormente se levanta el edificio policial.

    En el año 1914 se emplaza en su centro un  Molino de viento para la provisión de agua corriente, instalándose las respectivas cañerías en las manzanas cercanas a la plaza. Por lo que dice la tradición oral, no fue tan efectivo su funcionamiento dado que el tanque colector se encuadraba cuesta arriba, lo que hacía difícil su llenado. Lo cierto es que, ya completamente en desuso, en el año 1950, el presidente de la Comisión de Fomento lo hace retirar, cubriéndose el pozo con una gruesa loza encima.

    En ese mismo año, y sobre la loza del pozo, se construye el pedestal con el busto del Gral. San Martín. En esta tarea colaboró todo el pueblo trabajando en sus ratos libres. Prueba de ello es el artículo aparecido en el diario Democracia y que dice: “En la Plaza de Villa de Las Rosas se levantará un monumento para perpetuar la memoria del General San Martín, obra de la comisión de Fomento.

    Hasta hace poco frondosa y descuida plaza de Villa de Las Rosas, la simpática población serrana, característicamente humilde y tradicional, se está remozando para vestirse de fiesta. El viejo baldío de los animales sueltos se convertirá en un parque. Ochenta rosales dará con sus aromas y colores la nota poética del lugar, y manos femeninas, manos de sensibilidad y belleza, cuidarán de ellas. Y en el centro, en pedestal, el busto del Santo de la Argentinidad: San Martín”.

    El 17 de agosto de 1950, en un acto solemne en la plaza que hoy lleva su nombre, se procede a descubrir un busto del Libertador, previa inauguración de un mástil. Dicho busto fue donado por el personal docente y Asociación cooperadora de la Cscuela Nº99. Al acto asistieron autoridades, escuelas y el pueblo en general.

    Texto extraído del libro “Villa de Las Rosas, evolución cultural hasta nuestros días”.

    Si te gustó esta nota, talvez te interese leer Historia de Villa de Las Rosas.

  • La crítica social de Roberto Arlt en “El amor brujo”: cambios sociales y vicios que perduran

    La crítica social de Roberto Arlt en “El amor brujo”: cambios sociales y vicios que perduran

    Roberto Arlt fue uno de los grandes escritores argentinos del siglo XX, aunque poco valorado por sus contemporáneos ya que su literatura mostraba los suburbios de Buenos Aires y presentaba personajes de la baja sociedad, lo que despertó el desprecio de los críticos de las élites. Arlt escribió varias obras de teatro pero también obras narrativas, tales como “Los siete locos” “Los lanzallamas” o “El juguete rabioso”. Pero lo que queremos compartir en esta oportunidad, es un fragmento de una de sus primeras novelas, “El amor brujo”, que relata el amorío de un joven ingeniero casado, con una típica adolescente, historia adornada con profundas reflexiones acerca de la sociedad, la familia y el sentido propio de la existencia.

    Aquí vemos una dura crítica a la sociedad de ese momento, sus hipocresías, sus falsedades y trivialidades, que claramente podrían ser aplicadas al mundo de hoy.

    «Estas vidas mezquinas y sombrías manoteaban permanentemente en el légamo de una oscuridad mediocre y horrible. Por inexplicable contradicción nuestros criados de cuello duro eran patrioteros, admiradores del ejército y sus charrascas, aprobaban la riqueza y astucia de los patronos que los explotaban, y se envanecían del poderío de las compañías anónimas que en substitución del aguinaldo, les giraban una circular: el remoto Directorio de Londres, Nueva York o Ámsterdam ‘agradecía los servicios prestados por la excelente y disciplinada cooperación del personal’.

    Sociedad, escuelas, servicio militar, oficinas, periódicos y cinematógrafo, política y hembras, modelaban así un tipo de hombre de clase media, alcahuete, desalmado, ávido de pequeñas fortunas porque sabía que las grandes eran inaccesibles, especie de perro de presa que hacía deportes una vez por semana, y que afiliado a cualquier centro conservador, con presidencia de un generalito retirado, despotricaba contra los comunistas y la Rusia de los soviets.

    La psicología de estos tipos, primaria y malvada, se estropajaba a través del tiempo. Más tarde unos, más temprano otros, terminaban por refugiarse en el islote de una amante, cuya fotografía mostraban en el comienzo de sus relaciones a sus camaradas, entre cuchicheos obsenos. Y conste que los que se echaban una amante eran los más inteligentes del grupo. La morralla frecuentaba el lenocinio, casi siempre la misma prostituta, cuyas especialidades ensalzaban, hasta terminar por confundir las aptitudes profesionales de la meretriz con la conducta pasional de una querida.

    A veces estas relaciones terminaban en un drama sangriento, que los diarios de la tarde explotaban tres días seguidos. Al cuarto día, un nuevo crimen llegaba con su repuesto fresco a substituir el delito agotado.

    (…)

    ¡El deber! ¿Dónde se encuentra el Perfecto que cumple con su deber?

    Almas pequeñas, cuerpos débiles, discernimientos timoratos. ¿Estos son los representantes del deber?

    Arriba fabrican acorazados los que violan el deber. Abajo duermen en cuchitriles los que cumplen con el deber . El deber de los abajo es observar el programa que les trazan los de arriba. ¿O es que alguna vez los abajo confeccionaron un programa de Deber?

    Viven. Eso. Mecanizados como hormigas. Con un itinerario permamente. Casa, oficina, oficina, casa. Café. Del café al prostíbulo. Del prostíbulo al cine. Itinerario permamente. Gestos permanentes. Pensamientos permanentes. Cumplimos nuestros deberes. ¡Somos honestos! ¡Somos vírgenes! ¡Cumplimos con nuestros deberes! Respetamos a nuestras madres, a nuestras esposas, a nuestras hermanas, a nuestros hijos. Somos virtuosos. ¡Cumplimos con nuestros deberes! Idénticos a hormigas. Van, vienen. Viven. Ésta es la vida. No existe un solo cobarde que no sepa demostrarnos por qué es valiente al cumplir con su deber.

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  • Reggaeton e infancia

    Reggaeton e infancia

    El reggaetón, pegadizo ritmo que inunda el mundo musical de la juventud en la actualidad, más allá de las críticas que puede recibir en cuanto a su pobreza musical o a lo comercial de las composiciones en sí, tiene un costado mucho más peligroso y dañino, cuando no se lo sabe llevar a su contexto adecuado.

    Actualmente es muy común ver cómo se “musicalizan” fiestas infantiles con los ritmos de moda para adolescentes y jóvenes. Muy atrás quedaron aquellos cumpleaños en donde se escuchaba música infantil, es decir música adecuada al contexto. No es lo que ocurre con el reggaetón, que pasa a ocupar entonces un lugar que no le corresponde.

    Existen estudios y estudiosos en el tema que sostienen que la exposición de los niños a música como el reggaetón, ya sea por su ritmo, su baile o por su letra, puede generar desequilibrios y problemas en su desarrollo cognitivo.

    Los chicos, como cualquier persona, están expuestos a esa música que suena allí donde vayamos, y si bien los más pequeños no están preparados para comprender el significado de sus letras, van internalizando una ideología que los afecta en un momento determinado de su vida.

    Muchas personas no encontrarán mayores inconvenientes en esta costumbre actual pero al pensarlo detenidamente, nos damos cuenta de que no es tan inocuo.

    Las razones por las que no deberíamos exponer a un niño a este tipo de música son muchas, pero podríamos sintetizarlas en las siguientes:

    1) Letras e imágenes hipersexualizadas: no existen prácticamente canciones que no estén teñidas con este condimento, ya sea en sus letras, en sus videos o en los bailes.

    2) El materialismo como valor y la posesión de bienes materiales como símbolo de éxito, poder y reconocimiento. Ejemplo de esto son las mansiones y autos de lujo, relojes, ropa y cadenas de oro.

    3) Menosprecio, cosificación y reducción de la mujer a objeto del hombre. En general se presentan cuerpos esculturales, puestos a satisfacer al hombre. También se ensalza la infidelidad de éstas, que se entregan seducidas por ese hombre que “lo tiene todo”.

    4) El baile en sí, está claramente cargado de contenido sexual y no hace falta aclarar que no es apto para niños.

    5) En la adolescencia pueden verse estos efectos, que según estudios, está relacionado con el embarazo adolescente y con la disminución del coeficiente intelectual.

    6) Este tipo de música no está sólo dentro de lo que sería un pasatiempo: en la mayoría de los casos, la música, televisión y redes sociales forman parte de los principales elementos de la formación cultural de la sociedad.

    Todos estos ítems conforman un combo que hace a un mundo irreal que se vende en los medios en general y que está sobredimensionado en el reggaetón. Ese mundo irreal va a generar tarde o temprano la frustración de no poder acceder a ese nivel: ocurre en los adolescentes y jóvenes, y podemos imaginar que con mayor razón va a ocurrir con mentes mucho menos desarrolladas como son las de los niños.

    Muchas veces, como adultos, mostramos excesiva preocupación por los horarios, por las notas, por los amigos de nuestros hijos, pero ¿por qué no existe la misma preocupación por la música a las que los exponemos, sobre todo en sus primeros años de vida?

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