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  • Historia de Villa de Las Rosas

    Historia de Villa de Las Rosas

    Tierra poblada originalmente por los indios comechingones, Villa de Las Rosas no tiene un fundador ni un decreto oficial que haya declarado esa fundación, pero sí hechos y hombres que la fueron forjando, y una fecha unánimemente aceptada por los historiadores.

    Para hablar de los orígenes del pueblo, tenemos que remontarnos a fines del siglo XIX cuando los vecinos donaron los terrenos para la construcción de la plaza, la iglesia y casas que la circundaran.

    La estancia de Los Molles, propiedad de Bartolomé olmedo, había sido dividida en dos: la estancia Los Molles para su hijo Pedro Nolasco Olmedo y la estancia de Las Rosas para Matías Olmedo, ambas divididas por el camino real, que comunicaba San Javier con la ciudad de Córdoba.

    El censo de 1779 determina que en la campaña de Las Rosas había una población de 136 habitantes y ya en 1813 ese número había aumentado a 258 personas. Por esto, podemos inferir que ya existía una población medianamente estable en el lugar, pero es recién para 1884 cuando los vecinos donan fracciones de terreno para la construcción de la plaza, cuando podemos decir que comienza a surgir verdaderamente la villa. El acta de donación tiene fecha de 4 de agosto y es por eso que se toma esa fecha como día de la villa. Además, debemos sumar que en esa misma fecha, unos años después, en 1897, un decreto del Gobierno de la provincia de Córdoba crea la municipalidad de Las Rosas. Por esto, el 4 de agosto es la fecha oficial del día de la villa.

    La festividad del pueblo

    Cada 16 de julio, se conmemora para los creyentes católicos el día de la Virgen del Carmen, patrona de esta localidad, y por esto, en esta fecha se lleva adelante la principal festividad que tiene el pueblo tradicionalmente.

    La actual parroquia, ubicada frente a la plaza San martín, es la segunda capilla del pueblo, ya que la primera había comenzado a edificarse, con desacuerdos, cerca de Las Caleras y un rayo destruyó insólitamente la obra. Durante la construcción de la segunda capilla, el cura párroco encarga a Córdoba una imagen de la Virgen del Carmen y así quedaría como patrona definitiva del pueblo.

    La villa “de las rosas”

    Cualquier visitante o turista que se da una vuelta por Villa de Las Rosas puede imaginarse al recorrer sus calles, el origen del nombre del pueblo. Lo cierto es que esta hermosa decoración actual con flores y rosas multicolores tiene una relación estrecha con la historia y con aquellos años que vieron surgir a la Villa.

    Dijimos ya que la actual Villa empezó a gestarse a partir de la división de la estancia de Los Molles. La tradición oral indica que el nombre de “Los Molles” se debió a la gran cantidad de ese tipo de árboles que había en la zona. A su vez, se dice que el nombre de “Las Rosas” tiene su origen en la proliferación de rosas silvestres que existía en aquella época en ese sector de Traslasierra. Por todas partes se encontraba esta especie de flor, de tipo rastrera y trepadora, semejante a la rosa mosqueta, que actualmente es plaga en la zona de Bariloche.

    Destaquemos que el nombre del pueblo ha sufrido diferentes modificaciones a lo largo de la historia, comenzando por el simple “Rosas” con que se designa a la población según el censo de 1779, y “Las Rosas”, o simplemente “en este lugar de Las Rosas”, hasta el año 1897 en que se crea la municipalidad y pasa a incorporarse la palabra “villa” al nombre. Desde entonces, el nombre ha variado entre “Villa Las Rosas” y “Villa de Las Rosas”, quedando este último como el definitivo, ya que al atender al origen, se trata del lugar de las rosas, el pueblo de las rosas, en definitiva, la Villa de Las Rosas.

    (Datos extraídos del libro “Villa de Las Rosas, evolución cultural hasta nuestros días” de Beatriz Renard, Mirta Aguirre, Mario Assis, Carlos Lescano y Lucía Da Silva Santos.)

    Si te gustó este artículo, seguramente te interese leer Los senderos de Villa de Las Rosas.

  • Agricultura industrial vs. Agricultura agroecológica

    Agricultura industrial vs. Agricultura agroecológica

    Sabido es el desastre ecológico a gran escala que está produciendo la llamada agricultura industrial, a través de la biotecnología y de los nuevos paquetes tecnológicos. Estos permiten métodos como la siembra directa o el uso de semillas transgénicas, el monocultivo, la producción y el uso de agroquímicos a grandes escalas para controlar una producción de millones de hectáreas. Pero lo que tenemos que saber es que afortunadamente, aún persiste en nuestro país y en otras partes del mundo un tipo de agricultura natural, ancestral, que respeta la biodiversidad, los ciclos de la naturaleza y el cuidado del suelo como herramienta fundamental para mantener el equilibrio, no sólo de la producción sino también del ambiente y del ecosistema en su conjunto.

    El sistema agroindustrial produce desequilibrios alimentarios, ambientales, sociales y hasta culturales. Esto último se debe a que se están perdiendo pequeñas comunidades con sus costumbres y tradiciones, obligadas a emigrar a las ciudades para ceder lugar al desmonte de las selvas y bosques donde han vivido desde hace siglos, un proceso que solo permite expandir el agronegocio.

    Éste es uno de los temas con menor peso en la agenda de importancia para el argentino medio, pero al mismo tiempo, es uno de los factores que más influyen en la salud, o, en este caso, en la falta de salud.

    Desde El manifiesto apostamos desde el primer día por la difusión de un modo de vida y de producción natural, más cercano a lo que era la vida de nuestros abuelos y de la tranquilidad que imperaba en nuestra zona, que del modelo industrializado que nos impone la vida moderna.

    Gracias a Dios, en nuestro valle aún persisten familias que no se han integrado a ese sistema industrial, y en cuyas quintas, huertas, campos, podemos encontrar frutas y verduras frescas, naturales, agroecológicas, sin uso de pesticidas, insecticidas, ni fertilizantes artificiales. También producción de carnes, quesos, dulces y alimentos realmente sanos.

    Es nuestro compromiso mostrarlos es sucesivas ediciones y darles la categoría de ejemplos sociales. El compromiso de todos, podría ser valorar y ayudar a los pocos productores naturistas que quedan.

    Si esta nota te resultó interesante, talvez también te guste leer Monsanto. Agroquímicos y una salud cada vez más amenazada.

  • Los senderos de Villa de Las Rosas

    Los senderos de Villa de Las Rosas

    Villa de Las Rosas se ha hecho llamar, con razón, la capital del senderismo, ya que en esta localidad podemos encontrar sitios para caminar que son un verdadero tesoro natural. Existen distintos circuitos que nos regalan un contacto pleno con la naturaleza, el campo y los arroyos.

    Cualquier visitante o turista que pase por Villa de Las Rosas puede hacer una pausa y vivir un momento de contacto único con la naturaleza.

    Existen allí varios senderos, insertos en los lugares más bellos del pueblo. Recorrerlos es dejarse llevar por el impacto de su gran belleza natural y el disfrute de la increíble vegetación autóctona.

    Además del ya conocido ascenso al Vía Crucis, ubicado a metros del balneario Guasmara, y desde donde se puede disfrutar de una espectacular vista panorámica, existen cuatro nuevos senderos que pasamos a repasar.

    El sendero “Los Zorzales” o “Rey del bosque” es de 2,3 km. de largo, de baja dificultad y va bordeando el arroyo Las Caleras (inmediatamente después del comedor Kali-Ma y antes del puente). Su salida está unos metros antes del ingreso al balneario camping municipal Guasmara.

    El sendero  “La calandria” es de un kilómetro. Su recorrido bordea el arroyo “Los Molles”. Se accede desde el camino a San Javier (Barranca de Los Loros) o desde Las Caleras, unos metros más adelante del ingreso a “Los zorzales”.

    “Los jilgueros” es un sendero de 2,7 kilómetros y se accede por el norte del pueblo, sobre ruta 14. Es un sendero de dificultad media y bordea el arroyo “Las Chacras” y el arroyo “Los Hornillos”. Tiene un descanso en el parador Mainumbi y termina en el ingreso al balneario Guasmara.

    Por último, el sendero “Picahueso” tiene una extensión de 900 mts. Se ingresa por el camino a San Javier (Barranca de Los Loros) y llega hasta el parador “Portal de Los molles”.

    Pocos lugares existen tan cercanos a la urbanización y donde se pueda encontrar tanta naturaleza virgen e incluso recorrer y conocer vestigios de nuestros antepasados. Por todo esto, no podemos dejar de visitarlos.

    Si te interesa el senderismo en Traslasierra, talvez te guste la nota La paz: historia, paisaje y tranquilidad, donde te contamos sobre el vía crucis de Loma Bola.

  • Villa Dolores: 172 años de historia

    Villa Dolores: 172 años de historia

    En un nuevo capítulo de este espacio de valoración histórica de cada uno de los pueblos que componen nuestro querido Valle de Traslasierra, llega el turno de Villa Dolores. Esta ciudad es cabecera departamental de San Javier y principal centro comercial de la zona, y abril, el mes de su aniversario.

    La ciudad de Villa Dolores fue fundada el 21 de abril de 1853 por el Presbítero Juan Vicente Brizuela para unos, y por el entonces gobernador Alejo Carmen Guzmán para otros. Guzmán fue el primer gobernador constitucional de Córdoba y su espíritu progresista lo llevó a fundar distintas villas.

    En aquel tiempo, Traslasierra estaba poblada por muy pocas personas y bastante diseminadas. La zona oeste de la provincia, doblemente alejada de la capital por las sierras grandes, era una región agreste y sin cultivos.

    Luego del decreto del gobernador, cuenta la historia que no se ponían de acuerdo los pobladores del norte con los del sur. Los primeros querían que la nueva villa se estableciera en donde está la actual plaza de San Pedro; los del sur querían ubicarla en la zona del Alto de Castro. Finalmente, el 27 de febrero de 1856 se produjo el asentamiento definitivo en el paraje Paso del León en la franja sur del río de Los Sauces.

    En el mismo año de la fundación, el Presbítero Brizuela comienza a construir la capilla Nuestra Señora de Los Dolores. Al inaugurarse, tres años después, se le asigna a la villa el nombre de Villa Dolores. En 1861, un terremoto con epicentro en Mendoza destruye totalmente la capilla. Pero gracias al tesón del padre Brizuela y de los vecinos que colaboraron con él, empieza a levantarse la segunda iglesia a fines del siglo XIX, la cual es terminada al comienzo del siglo XX.

    La municipalidad y el progreso

    La organización municipal llegó en el año 1883. Luego se afianza con la llegada del ferrocarril en 1905, que permitía una mayor conexión con la capital federal.

    El 23 de octubre de 1911 instalan la primera central telefónica en la ciudad, lo que significó la apertura del Valle de Traslasierra. El lugar donde se ubicó fue la calle Belgrano al 81, hoy 269, y el lanzamiento inicial del teléfono se hizo con 43 abonados. El propulsor de este adelanto fue don Augusto Casaletti.

    El 31 de agosto de 1918, Villa Dolores es declarada ciudad mediante la ley 2711. El proyecto fue presentado por el escribano Clemente Leandro carranza, legislador del Partido Demócrata. Por ese entonces, el gobernador era Julio César Borda y el intendente, Román Basail.

    Hoy la ciudad conserva su esencia y sus valores tradicionales, junto a una moderna estructura económica, comercial y de servicios, con un radio de influencia de más de 120 kilómetros, lo que la convierte en el centro más importante del oeste cordobés.

    Actividad económica : agrícola (cultivo de papa) y comercial (principal centro de Traslasierra)

    Habitantes: 33.346 (Según Censo de 2022)

    Genticilio: Dolorense.

    Fuentes y agradecimientos: Archivo histórico del museo Villa Dolores

    Libro «Historia de Villa Dolores» de Víctor Barrionuevo Imposti. Radioverdad.com.ar

    Si te gustó la historia de Villa Dolores, podés saber más leyendo Edificios históricos de Villa Dolores.

  • 28 de diciembre, día de los santos inocentes: bromas y gastadas en una triste jornada histórica

    28 de diciembre, día de los santos inocentes: bromas y gastadas en una triste jornada histórica

    El 28 de diciembre es recordado por el colectivo social como el día de los inocentes y es aprovechado para hacer bromas, engaños y utilizar el lema “que la inocencia te valga” en forma de gastada.

    Pero si nos remitimos a los orígenes de esta jornada, es mucho más triste de lo que imaginamos.

    En esta fecha se conmemora la matanza de millones de niños menores de dos años en Belén, ordenada por el rey Herodes, quien intentaba con esta medida la desaparición de Jesús, y así evitar que le arrebate el trono, según su creencia.

    La justificación a esta poco atinada costumbre actual tiene que ver, según algunos, con que Herodes vivió durante mucho tiempo pensando que había logrado su cometido, y de ahí, los engaños y las bromas, como una forma de burla hacia el propio Herodes. Sin embargo, el recuerdo no deja de ser triste y la broma no deja de ser inoportuna. Porque Herodes no logró su objetivo pero murieron millones de niños inocentes, de ahí el día.

  • Traslasierra prehispánica: los comechingones

    Traslasierra prehispánica: los comechingones

    Las tribus indígenas que habitaban nuestras zonas llevaban el nombre de comechingones, llamados así por sus vecinos del NE aludiendo a las viviendas semisubterráneas que los caracterizaron. Eran hombres morenos, no muy altos y llevaban barba. Usaban unas camisetas no muy largas en verano y en invierno mantas de lana. También llevaban un delantal de cuero rectangular. Generalmente usaban una vincha como tocado, el pelo dividido al medio y juntado atrás en una trenza. Como adornos, usaban pulseras, collares, colgantes de piedras y chaquiras. También se aplicaban pinturas faciales. Sus casas eran bajas y la mitad de la altura estaban bajo tierra.

    Los comechingones eran grandes labradores y cultivaban la tierra, regándola con acequias que construían. Se alimentaban con maíz, porotos, quininas, zapallos, algarroba, chañar y mistol. Con la algarroba y el chañar preparaban el patay y bebidas fermentadas.

    Trituraban el maíz y machacaban la algarroba en morteros, y en las conanas preparaban la harina. Es bastante común aun encontrar de esas conanas en esta zona. A veces realizaban festines donde consumían chicha, vino y aloja.

    Nuestros indios cocinaban sus alimentos en recipientes de barro y en hornos subterráneos llamados botijas.

    Una curiosa costumbre que tenían -aunque no era exclusiva de ellos- ha sido la de comer barro según lo acreditan estudios arqueológicos.

    Son muchas y llamativas las historias de antaño en nuestra querida Traslasierra. Te recomendamos leer también la nota La muerte del angelito.

  • La muerte del angelito

    La muerte del angelito

    Resultan llamativas para los que vivimos hoy, en una zona y en un mundo muy distintos, algunas manifestaciones de antaño, costumbres que eran muy comunes y que a muchos sorprenderán. En este caso, compartimos un texto extraído del libro “Villa de Las Rosas, evolución cultural hasta nuestros días”, titulado “La muerte del angelito”.

    “Era costumbre, al morir un bebé (de ahí el angelito) que los amigos festejen tal acontecimiento reuniéndose en la casa de los familiares, donde se desarrollaban una serie de juegos: adivinanzas, anillitos, relaciones, que motivaban alegría a todos los presentes. Esto era para ellos motivo de júbilo ya que el angelito se iba al cielo.

    Aquellos que perdían el juego debían pagar su deuda; incluso se prestaban el bebé entre los amigos y al momento del entierro, el angelito iba sentado en una sillita de mimbre y el cajón lo llevaban vacío hasta el cementerio. Esta costumbre siguió hasta los años ´40. Había gente especializada que venía desde San Javier a animar la reunión.

    Podemos agregar que la mamá no podía llorar porque de esta forma mojaría las alas del angelito y entonces éste no podría volar al cielo. Se tapaban todos los espejos para que no se refleje el angelito, ya que «él se tiene que ir». Para el traslado al cementerio, además de la sillita, se lo vestía con la mejor ropa, se le colocaban alitas, coronitas y se lo rodeaba de flores. Después del entierro, se realizaba la fiesta comunitaria, oportunidad en que se comía y bebía sin límites”.

    Como vimos, el pasado de Traslasierra esconde historias imperdibles. Una de ellas es La conmovedora historia de Brochero y Santos Guayama.

  • Monsanto. Agroquímicos y una salud cada vez más amenazada

    Monsanto. Agroquímicos y una salud cada vez más amenazada

    Malvinas Argentinas (Córdoba) – Entrevista con Eli Leiría

    Varios años duró el bloqueo a Monsanto, en la localidad de Malvinas Argentinas, en el gran Córdoba. La multinacional intentó por todos los medios instalar una planta que produciría un tipo de maíz transgénico. Gracias a la fuerza y la lucha incansable de su pueblo, Monsanto fue expulsado de Malvinas Argentinas, marcando un nuevo hito a nivel nacional y mundial. Una de las principales protagonistas de aquella lucha fue Eli Leiría. Llegamos hasta Malvinas para hablar con ella y nos contó su historia, escalofriante.

    Eli nos recibe amablemente en su casa y su entereza no parece la de una mujer que ha vivido lo que a ella le ha tocado. “Estoy enferma”: es la frase que la resume, y aunque ella no haya estado expuesta directamente a zona agraria de fumigación, los agroquímicos, tan poco conocidos por la gente común, han tenido una actuación directa.

    Nos cuenta: “Empecé un día con vómitos, malestar general, diarrea, dolor de cabeza, no podía comer, todo me hacía mal. Me fui a Córdoba, me pidieron todos los estudios y no me salía nada. El doctor me dijo que podía ser un cáncer a los intestinos. Me hicieron el estudio y nada. A todo esto yo ya no podía más y estaba irreconocible. Empecé a tratar de recordar, pensar, qué podía estar haciéndome mal. Un día, Dios me iluminó y le dije al doctor que al lado de mi casa molían de esos bidones que usan para los campos. ‘¡Hubieras empezado por ahí!’ me dijo el médico. Me mandó urgente a toxicología: 0,3 es el máximo que una persona puede tener y yo tenía 0,27 de químicos en sangre. Me dijo que eso no se curaba porque ya mi organismo estaba todo enfermo. La sangre con el tiempo se lava, pero el hígado, los riñones, sistema nervioso, sistema respiratorio, etc. ya están enfermos. Al tiempo me salió que tengo epoc. Más adelante me dijeron que tenía afectado todo el sistema nervioso central. Hoy estoy medicada, un medicamento para cada problema.”

    ENTREVISTADOR: -¿Cómo siguió la historia con el vecino después de todo esto?

    ELI LEIRÍA: -Cuando yo supe de todo esto, me fui a la municipalidad a exigir que clausuren todo eso. Pedí a varios vecinos que me acompañen y nadie quiso ir, decían que nos los afectaba. Al tiempo, cinco personas acá alrededor murieron de cáncer. Bueno, fui a la reunión en la municipalidad sola. Gracias a que no me callé, logré que saque todo eso de acá y lo llevó a otro lado, pero siguió con el camión.

    E.: -Yendo al tema del bloqueo a Monsanto, se decía que la planta traería muchos puestos de trabajo y que ustedes impedían eso…

    E.L.: -La empresa, tal como  era, iba a ser para que un tipo manejara un tercio de la planta porque era todo digital, entonces ¿de qué puestos de trabajo me hablan? Aparte se necesitaba mano de obra especializada, entonces nadie del pueblo. ¿De qué puestos de trabajo me hablan?

    E.: -¿Recibió amenazas?

    E.L.: -Sí, dos amenazas telefónicas.

    E.: -¿Fue durante la época más dura de la lucha?

    E.L.: -Sí, la primera fue en un tono muy ordinario, y lo que lograron es que me levantara de la cama y fuera a la marcha a la que no iba a ir, por mi estado de salud. “no vayan a pensar que no fui por miedo” me dije, me levanté y me fui.

    E.: -¿Sienten que esta lucha ha servido o servirá la conciencia de nuestra sociedad? ¿O quedará como un hecho aislado y olvidado, como tantas cosas que se olvidan en nuestra comunidad?

    E.L.: -Mucho ha cambiado. Ha cambiado la conciencia. Al principio todos te insultaban. Perdí a todas mis amistades por esta lucha. Todo esto fue hasta que salió el estudio de impacto ambiental y se supo que iba a contaminar. Y sacamos la difusión. Ahí la gente se dio cuenta, porque había mucha gente que apoyaba pero nadie salía a la calle. Mo odiaron, la gente, los del municipio.

    Así nos despedimos de Eli y de Malvinas. Con muchas más historias y anécdotas que las que entran en estas páginas, y con la conmoción de saber hasta dónde puede llegar el daño que los agroquímicos causan al ambiente y a nosotros mismos.

    Si te interesó esta nota, quizá te guste leer El cuidado ambiental: un desafío crucial para nuestros días.

  • Luyaba: nombre y particularidades históricas y geográficas

    Luyaba: nombre y particularidades históricas y geográficas

    La localidad de Luyaba está ubicada en el departamento San Javier, sobre la ruta provincial 14, a pocos kilómetros de La Paz. Es un sitio ideal para sumergirse en la tranquilidad del paisaje y su gente. Aquí te contamos algunos datos importantes y llamativos.

    Luyaba es reconocida como una de las poblaciones más antiguas de la provincia de Córdoba. En sus comienzos, también llamada Nanchira, siempre tuvo una definición poco clara en cuanto al significado del vocablo. Algunos investigadores se inclinan por un término derivado del sanavirón y que significa “peñascos grises o blancos”. Otra versión interpreta “agua que corre”, y debemos destacar que la localidad lleva intrínseca una leyenda aborigen, la que cuenta que sería el nombre de una hermosa india, hija de un cacique comechingón, “La Uyaba”.

    Los parajes actuales de la pedanía de Luyaba son: su poblado central, Luyaba; La Travesía, Guanaco Boleado, San Isidro, Corralito y El Portezuelo.

    En Luyaba es ampliamente difundida la fiesta del algarrobo histórico, ejemplar que está en la plaza y que tiene, según entendidos, cerca de 400 años. Este algarrobo guarda historias verídicas que la población trata de conservar para su memoria.

    Un poco de historia

    En 1598 el gobernador Mercado y Peñaloza entregó las tierras de Luyaba y varios pueblos transerranos a Manuel Fonseca y Contreras. En el siglo XVII las tierras se vendieron a Francisco Gonzales, quien a su vez entregó las mismas a varios de sus hijos: a María, La Travesía; A Juana Rosa, La Cañada; a Lorenzo, Luyaba o población de Vélez; y a Antonia, Corralito.

    Pero antes de la subdivisión política de la región, se estableció la división religiosa, perteneciendo Luyaba al Curato de San Javier. También debemos recordar que de Luyaba es oriundo el Padre José León Torres -fundador de las hermanas Mercedarias del Niño Jesús-, que se encuentra en proceso de beatificación desde el año 1957. Su fiesta es en el mes de mayo.

    Luyaba también constituyó un enclave de relieve en lo relativo al enfrentamiento entre unitarios y federales. Esta localidad era una última puerta hacia al sur. Por aquí pasó Facundo Quiroga en su estrategia de combate con el manco General Paz. Hablamos de la campaña de sierra, donde el General tenía la orden de terminar con todos los pueblos federales. Esta zona era naturalmente federal, primero con Quiroga y después con el Chacho Peñaloza, quien libró los últimos combates contra el centralismo porteño.

    Luyaba fue testigo del paso de tropas federales y regionales, amores silenciosos y leyendas. Una de las más ricas historias de nuestro valle de Traslasierra.

    En cuanto a la comuna, fue construida en 1994 por el primer gobierno democrático que se instauró en la localidad, y es la cabeza visible e institucional de la pedanía.

    La fiesta popular del pueblo

    Cada 24 de septiembre, Luyaba celebra sus fiestas patronales, en honor a Nuestra Señora de La Merced, lo que ha pasado a ser la mayor festividad del pueblo.

    Lo más preciado de Luyaba, después de su gente humilde y laboriosa, es la belleza que estéticamente la viste. Parajes ensoñadores, agua, vegetación, fauna y flora nativas y sierra. Un lugar para visitar y disfrutar, todo el año.

    (Agradecemos a la comuna de Luyaba y a Alberto Vicente por el material para esta nota)

    Conocé más sobre las localidades transerranas: La paz: historia, paisaje y tranquilidad, Historia de Villa de Las Rosas o Villa Dolores: 172 años de historia son artículos que pueden interesarte.

  • La conmovedora historia de Brochero y Santos Guayama

    La conmovedora historia de Brochero y Santos Guayama

    Conocida es por muchos la gran obra evangelizadora y los inmensos logros de carácter social de José Gabriel Brochero en nuestra zona. Pero entre los mayores actos de valentía y entrega del cura gaucho se encuentra esta historia que habla por sí sola.

    La abnegada tarea de Brochero en nuestro valle coincide históricamente con uno de los momentos más críticos en nuestro país: la organización definitiva y la configuración de un país centralista, con preeminencia de las oligarquías porteñas.

    Mientras Brochero sacaba lo mejor de cada ser humano en una zona abandonada al bandolerismo, la clase gobernante se encargaba de someter al gaucho y exterminar los últimos focos de resistencia de los caudillos provinciales. Por un lado, la mano bondadosa y llena de valores cristianos; por otro, la mano dura que imponía una ideología y un modelo elitista por la fuerza.

    En este contexto, sucedió en aquellos años que Brochero acometió una dura empresa: conquistar para la fe a uno de los gauchos bandoleros que actuaba en la región de cuyo: José de los Santos Guayama. El desafío no era fácil, pocos confiaban en Brochero y Guayama tampoco confiaba en que alguien lo buscara con buenas intenciones, mientras el presidente Sarmiento había puesto precio a su cabeza. Prófugo de la justicia y protegido por sus propios paisanos, finalmente Guayama se encontró con Brochero, y éste le prometió gestionar un indulto ante el gobierno, a cambio de que el gaucho acudiera a su casa de ejercicios espirituales, en Villa del Tránsito. Guayama accedió y Brochero cumplió. Le escribió a su amigo Juárez Celman -ministro de gobierno- y a todo político amigo que pudo. Así, todo parecía encaminarse a un final feliz.

    Pero la mano traicionera del gobierno argentino no entendió de conversaciones ni creyó en la nobleza de corazón de Santos Guayama, y lo fusiló a comienzos de 1879. Dicen los testigos que Brochero lloró su muerte como la de un hermano.

    Así concluía un capítulo más en la triste historia de exterminio y entrega frente a quienes soñaban una patria más justa y equitativa, y que tenían, sin dudas, herramientas más humanas para lograrlo.

    Conocé más sobre José Gabriel del Rosario Brochero visitando a través de El Manifiesto el Museo Brocheriano: vida y obra del cura gaucho.

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